Con la misma vara
Seguramente
ya han leído en otros de mis artículos lo que sigue: uno cree que este
gobierno progresista a colmado nuestra capacidad de asombro con sus disparates,
idas y venidas, peleas entre ellos, etc.etc.etc., pero tienen la virtud, si
virtud se la puede llamar, de superarse a si mismos en el dislate y por ende
rebasar nuestro desconcierto.
¿Cuál
fue la última perla de este collar que parece interminable?
Pues
bien, ella es que bajo la hipótesis de que la ocupación es una extensión del
derecho de huelga (aspecto que no compartimos) parece que solo lo es en la
propiedad privada y no en la pública.
El
Señor Presidente de la República, en otro de sus actos de intolerancia que lo
caracterizan en el ejercicio de la primer investidura (sino pregúntenle a la
prensa), aprobó en acuerdo de ministros, con el beneplácito de todos los
secretarios de estado (recuérdese este detalle) de que no se pueden ocupar los
edificios públicos y que en el caso de ocurrir, se deberá recurrir a la fuerza
pública para su desalojo.
Quiero
ver al Ministro Díaz en ese transe, ¿requerirá de 48hs para organizar el
operativo? o raudo y presuroso correrá a satisfacer la voluntad del Dr.
Vázquez.
Esperemos y seguro veremos que pasa, por que los compañeros de COFE se
han puesto muy malos con el tema y a nadie le gusta que le mojen la oreja.
¿Cuál
fue el tema detonante de esta medida draconiana?, pues la vedette del gabinete,
el Cr. Astori, que no le gustó nada que le ocuparan la oficina y como es la
cara vendible de este carnaval llamado gobierno del cambio, todos tiene que
pagar el peaje que el súper ministro exija, aún sus ex amigos sindicalistas
que
piden a gritos su cabeza.
Pero
esto no termina acá, el Ministro de Trabajo, que fue quien ofició de cara
visible en el tema dijo que la medida se tomaba para asegurar la continuidad de
los servicios públicos, que además no se sabe bien a título de que lo dijo:
“defiende a los trabajadores”; seguro fue un lapsus por deformación
ministerial.
Pero
el derecho nacional, en su concepción de lo que es servicio público define
entre otras cosas que el servicio público debe ser ininterrumpido, por lo que
en caso de medidas gremiales estas se deben desarrollar con guardias gremiales
que aseguren esa prestación; en caso de no realizarse por parte de los
trabajadores estas disposiciones, el gobierno está facultado para efectuar las
contrataciones de terceros para cumplir con el servicio público afectado y
quien tiene la responsabilidad de instrumentar esas instancias es o coincidencia,
el Ministerio de Trabajo y Seguridad Social.
De
lo dicho anteriormente por el Ministro del ramo, quien ofició como vocero en la
oportunidad ó hizo solo el mandado en
forma irresponsable o desconoce el marco legal que lo regula. Lo primero sería
grave, lo segundo sería gravísimo, debería asesorarse correctamente antes de
hacer declaraciones.
Pero
volviendo al principio del artículo, lo asombroso es que no se mide con la
misma vara a los locales públicos que a los privados, parece que cuando a un
ciudadano le violentan su derecho a la propiedad y al goce de los bienes, que
solo un juez puede suprimir, es una extensión del derecho de huelga, pero
cuando es un bien público se acaba la extensión del derecho de huelga.
Hagamos
la hipótesis de que sea correcto para salvaguardar la continuidad del servicio
público (ya vemos que la ley provee otros instrumentos para ello) y pensemos
¿cómo se contrapone esa obligación del gobierno con el derecho de los
trabajadores?, ¿Cuál es más importante? ¿Cuál se superpone a cual? Pues ninguno
señores progresistas y sindicalistas, los derechos no son unos más que otros y
no se puede avasallar uno en nombre de otro, como dice el refrán: el derecho de
uno termina donde empieza el de él otro.
Desgraciadamente,
en este gobierno del cambio solo tienen derechos quienes están en sus
filas (léase aparato político, porque
los compañeros trabajadores ahora están excluidos por díscolos a la
voluntad oficial) o a partir del último consejo de ministros lo que forma parte de la infraestructura de su
maquinaria gubernamental.
Señor ciudadano común, confórmese, su derecho termina donde empieza el derecho del progresismo, si tiene algo por lo que hacerlo, festeje uruguayo festeje.
Agustin
Cobas