EL LEGADO FRENTEAMPLISTA

 

 

 

Los gobiernos pasan, los Estados quedan. El asunto es que pueden quedar mejor,  igual, o peor de como estaban.

 

En la mitad de este calvario anarco-socio-comunista-liberal, podemos adelantar que lamentablemente, el Uruguay va a salir mal parado de esta experiencia fundamentalista y demagógica.

 

No sólo no se va a haber aprovechado la excepcional coyuntura mundial para sentar las bases de un modelo moderno de sociedad, sino que en muchos aspectos va a representar un verdadero retroceso el la búsqueda del bienestar y las oportunidades para los habitantes de este suelo.

 

La vocación centralizadora que tiene en la Reforma de la Salud uno de sus más claros ejemplos, atenta contra el desarrollo de un país que necesita avanzar en el sentido contrario al que el Dr. Vázquez propone.

 

El aumento del gasto público en valores absolutos es verdaderamente alarmante.

 

La falta de capacidad de la administración para resolver los temas más preocupantes para la gente como lo son la seguridad, el empleo, y la capacidad de compra de las familias es evidente.

 

Más intervención del estado es sinónimo, de más ineficiencia.

 

Más gasto del estado quiere decir mayores costos para las empresas uruguayas, sean estas del tamaño que  sean. Alguien siempre paga, y en general siempre es el mismo: el pueblo.

 

Más centralización equivale a poner freno al incentivo de la inversión.

 

El legado que nos va a dejar esta administración frenteamplista, teñida  de populismo y demagogia fundamentalistas va a ser el de un país más macrocefálico, más burocrático, más estatizado y menos preparado para la competencia internacional.

 

El trabajo de la próxima administración, que entre otros, Dios nos libre de que no sea del Frente Amplio, va a ser la de, en una primera fase, desmantelar todo el aparato estatal que se está construyendo.

 

Como si esto fuese poco, nos van a dejar parte de una generación de compatriotas acostumbrados a no hacer otra cosa que recibir la “ayuda” del Ministerio de Desarrollo Social.

 

Normalmente los gobiernos socialistas avanzan sobre los temas vinculados a la protección social.

 

La buena noticia para el mundo es que, a partir del modelo español, y de la llamada tercera vía de Gran Bretaña, en general, estos han asumido el rol protagónico que la inversión privada debe tener en todo proceso de desarrollo económico sustentable.

 

Estimulándola, y favoreciéndola.

 

Todos los gobiernos de izquierda del mundo, menos el nuestro.

 

El que nos va a dejar, adelantamos, una herencia más que maldita.

 

Y sin la posibilidad de hacer uso del instituto de beneficio de inventario.

 

Alvaro Alonso