La irresponsable levedad de no ser

 

El Frente Amplio quiere presentarse ante la ciudadanía como la fuerza política del cambio, nada más alejado de la realidad.

 

El cambio básicamente requiere de acción y la izquierda vernácula se ha caracterizado durante los 30 años de su existencia por la inacción y tener en primer término de su repertorio político y en concordancia con su actitud negativa el vocablo NO.

 

Enumeremos las principales de esas negativas endémicas, y digo las principales, por que referirse a todas ó a la mayoría, sería una tarea de nunca acabar.

 

NO estuvieron de acuerdo con el MERCOSUR, pero hoy Tabaré Vázquez dice que hay que profundizarlo.

 

NO estuvieron de acuerdo con la AFAPS, pero hoy su candidato dice que hay que usar sus fondos para construir viviendas, seguramente quiere utilizar los dineros de los trabajadores para inauguraciones y cortar cintas frente a las cámaras.

 

NO pagar la deuda externa, hoy su proclamado ministro de economía Danilo Astori dice que hay que honrar los compromisos internacionales.

 

NO al Fondo Monetario Internacional, pero hace unos días el Dr. Vázquez y el Cr. Danilo Astori, fueron a rendir pleitesía a este y otros organismos de crédito internacional y se sacaron unas lindas fotos con trajes muy prolijos en las puertas de los mismos, en una actitud algo cursi, por usar un eufemismo.

 

NO al canje de la deuda y NO a la reprogramación de los depósitos para salir de la crisis financiera importada por el corralito argentino, pero la plana mayor cuando concurrió al Brasil dijo que todo esto estaba bien, poco menos que expresaron el tan famoso “We are fantastic” del Presidente Batlle.

 

NO a poner más impuestos, pero en Montevideo cuadriplicaron en valores constantes la carga impositiva del contribuyente y lógicamente la ciudad no está cuatro veces mejor.

 

NO a las privatizaciones, pero ellos en la intendencia han privatizado hasta el cordón de la vereda con la zona azul y auto parque.

 

NO a la concesión de obras públicas, pero en el hotel Casino Carrasco ellos  concedieron las obras de remodelación con Casino y todo incluido.

 

NO a la ley de lemas y ellos hoy son los únicos que dentro de su grupo político rejuntan lo más variopinto del espectro político, desde el MPP (Tupamaros) y la Corriente de Izquierda (Sendic), hasta Asamblea Uruguay (Astori) y la Vertiente Artiguista (Arana).

 

NO a los partidos tradicionales, pero cobijan en sus filas a Vaillant y Nin Novoa

 

NO a la corrupción, pero en su administración municipal impidieron todas las investigaciones planteadas en la Junta Departamental para esclarecer conductas de directores frenteamplistas, con la excepción de Mario Arean que fue realizada por rencillas y celos internos de la coalición de izquierdas.

 

NO a López Mena de Buquebus que parecía que en contubernio con el Foro Batllista realizaba actividades turísticas vidriosas, pero hoy Tabaré Vázquez se abraza desfachatadamente con él.

 

NO al otorgamiento de bandas celulares de telefonía móvil, pero cuando fueron a España y ante los empresarios (incluida Telefónica) dijeron que esperaban la inversión de ellos en Uruguay.

 

NO a la concesión del Aeropuerto de Carrasco y su titular al que acusaron de infinidad de cosas en su gestión frente a los aeropuertos argentinos, pero en su cena con empresarios en el ultra paquete Hotel Alvear de Bs. Aires, lo recibieron amablemente y con una sonrisa.

 

NO a la intolerancia y a los reaccionarios (de lo que tildan a quienes no piensan como ellos), pero son sus militantes los únicos que provocan a los otros partidos y los que atentan contra la propaganda ajena (incluido el camión-cartel del Partido Independiente).

 

Como dijimos al principio: la lista podría ser infinita.

 

En fin, NO a todo y con la constancia de la falta permanente de responsabilidad política frente a los problemas y la búsqueda de soluciones posible, NO a la propuesta creíble y confiable, NO al entendimiento con el que piensa distinto,

 

NO a la tolerancia entre los uruguayos, NO a todo y a todos.

 

NO es la palabra preferida por ellos y detrás de ella solo se puede vislumbrar inoperancia, incoherencia y doble discurso y por sobre todas las cosas falta de señales de certezas y confianza hacia la sociedad, lo que genera rigideces inconcebibles para que la inversión y el trabajo que ella conlleva, se instalen en nuestro querido País y sea esto parte del Nuevo Uruguay que el Partido Nacional y todos los uruguayos queremos.

 

Arq. Gustavo Barrios