CAMBIE SU DESTINO

 

 

 

El mes pasado viajé a Irlanda en visita oficial con el Presidente de la Cámara de Representantes y una delegación de los partidos políticos uruguayos.

 

En Dublín, nos entrevistamos con la Sra. Presidenta de la República,  Mary Mc.Caleese, y con autoridades parlamentarias de todas las fracciones y del Poder Ejecutivo y también con empresarios y sindicalistas.

 

Irlanda es una joven república con cerca de cuatro millones de habitantes, la que hasta hace poco basaba su economía en la producción de bienes del sector primario.

 

Ingresó a la Unión Europea hace diecisiete años, y en las primeras mediciones aparecía como la segunda economía más pobre del grupo.

 

Hoy es la segunda economía más rica de Europa, en términos del producto e ingreso per capita.

 

Qué paso?

 

Qué hicieron?

 

Lo más impactante, es que cuando se le formulan estas preguntas a un irlandés, sea este Ministro de Eestado, chofer de taxi o simple parroquiano de un bar, las respuestas son casi idénticas.

 

Todos hablan del Social Partnership, es decir del acuerdo que celebraron y reeditan periódicamente, empresarios, trabajadores y el gobierno, para asegurar un horizonte predecible que aliente a la inversión privada.

 

Apostaron a la capacitación de su gente fortaleciendo el sistema educativo.

 

Bajaron los impuestos, para hacer atractiva a la plaza, con una tasa de impuesto corporativo (a la renta de las empresas) lineal del 9 (nueve) por ciento  sobre utilidades.

 

El capital no se hizo esperar.  La generación de puestos de trabajo tampoco.

 

Hoy la próspera Irlanda nos debe inspirar para no conformarnos con ser un pequeño país que con el discurso del subdesarrollo se conforma con lo que es.

 

Los tigres celtas tomaron las medidas que sirvieron para cambiarles la vida, inspirados en la urgencia de actuar sobre un fenómeno emigratorio que los desangraba y que tiene mucho de común con lo que hoy nos pasa.

 

Hoy a Irlanda llegan jóvenes profesionales y técnicos de muchas partes del mundo, y del Uruguay también, para desarrollarse  y realizarse como individuos.

 

Antes se iban a vivir a los Estados Unidos.

 

Será posible despertar esa suerte de instinto de supervivencia del colectivo en nuestro País?

 

¿Cuanto tiempo nos va a tomar el asumir, que por encima de las absurdas discusiones internas, hay un mundo aquí al lado, bien cerca, que reclama seguridad, eficiencia y seriedad para  definir donde desarrollar sus inversiones?

 

En solo quince años Irlanda cambie su destino.

 

¿Que estamos esperando para hacer lo mismo con el nuestro?

 

Alvaro Alonso