¿CHILE... PAÍS EXPORTADOR?, POR ROBERTO FANTUZZI H.

 

Si uno visita los diferentes países latinoamericanos, se encuentra que en general existe una visión altamente positiva de nuestro país, fundamentalmente en materias de internacionalización. Esto, debido al gran desarrollo que mostraron nuestras exportaciones principalmente entre mediados de la década de los ochenta y mediados de los noventa.

 

Para la segunda mitad de los noventa, la verdad es que en términos de crecimiento, nos situamos en el mismo ritmo obtenido a principio de los ochenta, ya llevamos una década de crecimientos bajos en materia de exportaciones y aún no podemos encontrar el camino para dar un segundo impulso en este proceso, que nos permita transformar en forma verdadera y definitiva a este sector, como el verdadero motor de crecimiento del país.


Todo lo que hacemos es ir viendo como se ha ido desmoronando la institucionalidad y el instrumental que sostuvo e impulsó el crecimiento de nuestro sector y que nos llevó a ser tan admirado por el resto del continente, pudiendo ver como nuestros productos se lucían en los principales mercados del mundo.
Debemos ser mucho más radicales en las medidas que adoptemos para hacer de nuestra oferta exportable, realmente una canasta de productos altamente competitivos, no sólo en precio, sino que en calidad, diseño y desarrollo tecnológico, entre otros aspectos.


Es necesario generar una cultura exportadora en el país, pero esto no se logra si tanto el sector público como privado, no entendemos que para esto se requiere de cambios estructurales profundos en nuestra institucionalidad. No podemos, es imposible, competir en los grandes mercados, con una institucionalidad tan precaria, falta de recursos y de apoyo desde las máximas autoridades.


No hemos sido capaces de generar nuevas alternativas de apoyo, antes los instrumentos apoyaban fundamentalmente al precio. Hoy se requiere de apoyos estructurales, mezclados con otros como el tipo de cambio, pero siempre mentalizados en que lo importante es fortalecer la estructura, mejorar el desarrollo productivo y que esto se transforme en el mediano y largo plazo, en disminución de los costos de las empresas.


No es posible que nos llevemos meses trabajando y discutiendo como mejorar la política exportadora y que una de las principales conclusiones e ideas, sea la mejor coordinación entre sectores público y privado.

Esto es no querer entrar en cambios de verdad y quedarnos en las formas.


Tampoco es posible que entre los exportadores nos andemos tratando de miopes, por tener diferentes visiones sobre cuál debe ser el nivel del tipo de cambio. Encuestas realizadas entre empresas exportadoras, nos dan la razón en términos de que el tipo de cambio ha llegado a niveles altamente peligrosos para el sector, sobretodo para aquellas empresas, que no han logrado invertir lo suficiente en una estructura de más de largo plazo.

 

Evidentemente el tipo de cambio es un factor de incentivo a la implementación de nuevos proyectos de exportación. Aunque reconocemos que ninguna empresa puede desarrollarse como exportadora, basada exclusivamente en el valor dólar, este es sin duda uno de los mejores incentivos.

 

El desarrollo productivo no es un mero slogan, es algo real y potente, las empresas requieren mejorar su productividad y la verdad es que nos hemos ido quedando en los mismos instrumentos de siempre sin innovar hacia donde más se requiere apoyo, como es el área tecnológica. Encontramos todo tipo de apoyos para el desarrollo de tecnologías blandas, pero nada en tecnologías duras.

 

En materia de promoción, se requiere también un cambio radical en el modelo de las oficinas comerciales de Chile en el exterior. Hay que avanzar a un modelo que asegure la generación de nuevos negocios, con un mayor grado de participación del sector privado, tanto del punto de vista de apoyo en recursos, como en la generación de este nuevo perfil y su posterior gestión.

 

Porqué no nos dedicamos a generar nuevos mecanismos de fomento que sean permitidos por la OMC y que realmente nos ayuden a ser más competitivos en el exterior.

 

Basta de querer figurar con frases o slogan que suenan bien, pero que en la práctica no se aplican o tienen un muy bajo efecto sobre el desarrollo del sector. Hago un llamado al sector público y al privado, a trabajar en cosas algo más concretas que una coordinación entre ambos sectores, que por lo demás, es algo tan viejo como el tema del tipo de cambio. A hablar menos y hacer más.

 

Roberto Fantuzzi