La  “Lucha de Puertos”, una

historia vieja con hechos nuevos.

 

 

 

Desde que ingresamos a la historia Nacional hemos reiterado los capítulos que muestran las continuas agresiones de la  Argentina para con la que fuera ayer la Banda Oriental y lo que hoy es la República Oriental del Uruguay

 

La Argentina a través de su historia ha caído de manera aplastante desde que perdió la oportunidad de tenernos como Provincia y de controlar nuestro puerto natural, por ello cada tanto, mejor dicho con cada exacerbado gobierno hiperperonista, vuelve la pelota a la casa del vecino.

 

Y como si no le bastara, con la sumatoria de fracasos históricos, intenta confrontarnos no solo ante nosotros mismos sino también ante organismos internacionales, los que por suerte son independientes a los intereses particulares de los países, por lo que una vez más la Argentina pierda y como ejemplo de ello son  las resoluciones tribunal de La Haya y en el Banco Mundial. Sin olvidar de que recibió una advertencia del tribunal arbitral del Mercosur.

 

En La Haya y en Washington, sólo el voto de la Argentina (que nos representa y por tanto debió abstenerse) encontró la posición de la Argentina. El resto del mundo, incluidos los países europeos y los Estados Unidos, votó contra la posición del gobierno argentino. ¿Acaso todo el mundo está equivocado?, como lo expresara Joaquín Morales Solá “…….. la abstención era una cuestión de buenos modos, sobre todo cuando ya estaba todo perdido. El representante argentino en el directorio, que también representa a Uruguay, recibió órdenes de votar contra Uruguay”.

 

Para colmo de males el gobierno argentino exigió que Uruguay no remita más notas de protesta por los cortes, de forma de poder favorecer el rol de lo que ellos dieron en llamar el facilitador.

 

Entonces uno se pregunta ¿Más Mercosur? Cuando siguen con los cortes, se anuncian medidas sorpresa y  los operadores del sector turístico uruguayo, en especial  los del rubro inmobiliario tiemblan, siguen las eventuales represalias argentinas en aspectos comerciales, energéticos y de administración de los ríos comunes, entonces donde quedó nuestro hermano político Lula, no será que se le entreveraron los sentimientos políticos con los intereses comerciales?

 

El conflicto está empantanado y no tiene solución por lo menos a la vista, la  pelea entre los gobiernos ya lleva más de un año, pero la salida al conflicto no aparece por ningún lado; además y para colmo de males nuestro gobierno insiste en mantener a un Ministro de Relaciones Exteriores que en nada hace lustre de su denominación de  canciller, sino todo lo contrario, ya que si hay algo que lo caracteriza son sus declaraciones explosivas que nada tienen de diplomáticas.

En fin una vez más los libros de historia tomarán nota de un nuevo atropello, de aquellos viejos retractores de la Banda Oriental y una vez más la historia será testigo de que este pequeño país sigue siendo la molestia de dos grandes.

 

Nicolás Orrico