El culebrón
“Culebrón”,
esa es la forma en que se denomina en gran parte de Latinoamérica a las
telenovelas, donde una y otra vez el muchacho rico se enamora de la muchacha
pobre que viene desde el campo en busca de su príncipe azul, cosa que siempre
sucede, al mejor estilo de un cuento de
hadas.
Pues
así es como a esta altura se nos ocurre denominar al conflicto que viven
Uruguay, y Argentina, aunque esta vez con un final muy incierto, y cada vez más
inquietante.
Todos
los días nos encontramos con algo nuevo, de un lado y otro del río, y nunca son
noticias que vislumbren una solución al problema.
Esta
vez mientras el presidente argentino trato de intolerante a Vázquez, desde aquí
se ordeno la custodia militar de la planta de celulosa, algo que no agradó para
nada a nuestros vecinos del plata.
Es
tan intrincado todo esto que hasta la mediación ofrecida por el rey de España,
parecería estéril hasta el momento.
Lo
que está quedando claro es que la ineficiencia de nuestra cancillería nos hará
repetir el plato, y volveremos a tener un verano con los puentes cortados
sumándose el de Concordia, o sea cada vez estamos peor.
Si
bien desde aquí, el gobierno y sus acólitos ven en su par argentino el único
responsable de la situación, desde nuestra visión creemos por el contrario que
en la lentitud e ineficacia de la administración Vázquez para afrontar el
problema fue donde estuvo el mayor de
los pecados.
Que
quede bien claro que Kirchner no es santo de mi
devoción ni mucho menos, todo lo contrario, pero el jugó sus cartas cuando con
fines electorales le fue útil apoyar los cortes de ruta, mientras Gargano y compañía dormían la siesta y esperaban que en
nombre del” Progresismo” americano se
solucionaran las cosas.
“Nada
podemos esperar sino de nosotros mismos”, decía Artigas y con justa razón, esto
fue lo que precisamente no hizo el gobierno, y estamos pagando las
consecuencias.
Estos
señores parecen recién estar dándose cuenta que primero deben ser uruguayos,
antes que latinoamericanos y progresistas, no es culpa de Argentina si nosotros
no tomamos las medidas necesarias cuando todo esto comenzó, tan solo sacaron
partido de la a esta altura contumaz ineptitud de nuestro ministro de
relaciones exteriores y su gente.
Sabemos
que el derecho internacional nos ampara, pero por otra parte no es vinculante
el dictamen de
“Quien
a hierro mata, a hierro muere” dice el dicho y esto parece ser lo que le esta
pasando al primer mandatario, esperemos por el bien de todos que se ponga los
pantalones, y tenga la habilidad, y la
capacidad para sacar al país de este embrollo.
Carlos D Aguirre