Opiniones prepotentes
La
falta de respeto a la ciudadanía, por parte de personeros del gobierno, se ha
convertido lamentablemente en moneda corriente en este período de progresismo.
A
menudo me pregunto, ¿cómo puede ser que después de más de tres décadas
planificando cómo gobernar, no sepan donde están parados?
En
la edición anterior hacía referencia al Senador Mujica. En este artículo me
ocupa la conducta de otro representante
de la misma fuerza política y su inconveniente aparición en los medios durante los últimos días.
Me
refiero al senador Fernández Huidobro, quien
muy “suelto de cuerpo”, o mejor dicho “de boca”, ha arremetido contra aquellos
abogados que en el libre ejercicio de su
profesión, han decidido patrocinar a jubilados que recurrieron contra el IRPF,
como también contra los Partidos Políticos que han apoyado esta causa,
demandándole al país que resuelva ¡¡ “qué hacer con ellos”!!.
Me alarma sobre manera tal postura, y la
deploro.
Soy
estudiante de abogacía y en verdad no salgo de mi asombro. ¿Es que acaso ninguno de sus “compañeros “, -que ejercen
esta profesión-, lo ha asesorado al respecto, alertándolo ante tamaño disparate
?
Quisiera
por este medio decirle a este personaje que se equivoca rotundamente. No es
quien para proferir amenazas de ningún tipo. Señor, usted no asusta a nadie, se
quedó en el tiempo, las co
Claro
está que tengo bien claro que en este caso como en el del Senador Mujica, cabe
lo de “no pedirle peras al olmo”, pero el intento debe hacerse. Me revelo como
joven a que existan personajes que creen equivocadamente que todo lo saben, y que
“la tienen clara” como se dice corrientemente.
Le
informo que en nuestro país existe una
institución que forma parte del organigrama del Poder Judicial que se llama
Suprema Corte de Justicia. La misma está
compuesta por cinco miembros (número impar), a efectos de la toma de decisiones
en aquellos casos en que existan opiniones encontradas entre sus integrantes, teniendo
como competencia EXCLUSIVA expedirse en asuntos de recursos de
inconstitucionalidad contra leyes nacionales. Y así fue que se dió. En sus
primeros fallos han expresado por mayoría que el IRPF es inconstitucional, y le
guste o no, usted debe respetar la opinión de gente capacitada e
incuestionable, que ha estudiado para estar donde está, o acaso ¿no piensa
respetar la nueva posición que ha tomado la misma?
Por
favor no pierda la objetividad, cuide sus palabras, la ciudadanía está observando
a usted y a sus compañeros. Por más que usted diga que puede dar cátedra de la
vida, sería bueno que supiera que no existe Universidad alguna, -ni siquiera la
de la calle- , que otorgue credenciales válidas para groseros atropellos de
soberbia. Muchos ciudadanos de a pié podrían darle cátedra de buenos modales,
de educación y de derecho. Cuando perciba que no conoce el ordenamiento
jurídico que usted mismo sentando en el senado ha colaborado a conformar, sería
bueno recurra a ellos.
No
es con posturas de malevo (venido a menos) que se obtiene la aceptación de la
cuidadanía.
Nadia Menéndez