Pátetico e irritante

 

 

Tan patética como irritante, soberbia y desubicada fue la aparición de un dirigente del PIT-CNT, quien se presentó ante la opinión pública “defendiendo” los derechos de los trabajadores de una planta textil que en los últimos días ha cobrado notoriedad, por la situación conflictiva que en ella se ha planteado.

 

Resulta ser que este “representante” del movimiento sindical, elegido no se sabe muy bien cómo, se siente con derecho a desafiar al Poder Judicial públicamente, anunciando a los cuatro vientos y en forma reiterada, que no le interesa lo que pueda decidir cualquier Juez, y que estaban allí para impedir cualquier resolución judicial contraria a los intereses de los trabajadores.

 

Sin entrar en consideraciones con respecto a la problemática puntual de este caso en particular, entiendo de extrema gravedad  la posición adoptada por el vocero de la central sindical, quien con una postura tan disparatada como irreverente y ultrajante del orden establecido, en la oportunidad se extralimitó.

 

Descuento que el Poder Judicial no mirará para el costado, y echará a andar todos los mecanismos a su disposición para poner coto a una aberración mayúscula como la descripta, más allá que ya se ha explicitado que no hubo desacato porque en ningún momento se dispuso la efectivización del mandato judicial.

 

Lo más caótico del asunto es que no se circunscribe a una opinión personal del dicente, quien por otra parte  nos tiene acostumbrados a sus retóricas marxistas, con infulas delirantes  de cogobierno, opinando de todo el quehacer gubernamental, abrogándose una autoridad, por lo menos intelectual, que no tiene ni le corresponde, abusando dialécticamente de todos los interlocutores, que en el afán de informarnos recurrimos a los medios de comunicación, en los que aparece mucho más a menudo que lo deseable.

 

Esta es una postura colectiva, consolidada, que ha sido abonada por una histórica interrelación con la fuerza política que hoy es gobierno, la que otrora en tiempos de oposición le acicateó en sus reclamos y reivindicaciones, y hoy la siente como una piedra en el zapato, ante su incapacidad de aportar soluciones.

 

Aunque entre el gobierno compañero y los compañeros trabajadores “la iban llevando”, golpeándose con pañuelos de seda, todo se complicó con este suceso en el que interviene un invitado de piedra...la Justicia, la que con su fallo puso en un aprieto al mismísimo Poder Ejecutivo, a través del Ministerio del Interior, el que una vez más

reaccionó como  ya conocemos, dubitativamente, no sea cosa que se repitan sucesos como los de la  Plaza Matriz.

 

La dilucidación de este tema lo podremos comprobar en los próximos días, pero quedan planteadas varias interrogantes al respecto.

 

¿Qué sucedería si los militares, o los policías, o los periodistas, o los banqueros, o los médicos, o cualquier otro colectivo adoptara  la  postura  de rechazar y oponerse a la Justicia cuando los fallos que ésta emite son contrarios a sus intereses ?.

 

Quiero creer que vivo en un país en el que el brazo de la Justicia nos alcanza a todos por igual.

 

Nadia Menéndez