El plan de emergencia posible
Al comienzo del Gobierno Progresista anunciaron un
Plan de Emergencia con bombos y platillos, para atender a aquellos uruguayos
que estaban en situación de pobreza extrema, a todos en un principio la idea
nos pareció bien.
Amén de que se instrumentó mal y tarde, el mismo está
hoy despilfarrando los dineros públicos (en realidad 200 millones de dólares de
nueva deuda que se pidió para esto).
¿Cuáles son las consecuencias de todo este Plan luego de más de un año de cambio?
Uno diría,
aumentó el presentismo escolar, disminuyeron las madres adolescentes,
bajo la desnutrición, disminuyeron los niños en situación de calle, los menores
infractores también disminuyeron y se podría seguir enumerando los tristes
indicadores de marginación social en nuestro País, que uno supondría deberían
haberse modificado para bien. Desgraciadamente nada de esto pasó.
Lo que aumentó fue la venta de celulares los días de
pago del Plan de Emergencia, lo que aumentó fue la venta de vino y cigarrillos
en los almacenes de las zonas carenciadas y seguramente el de otras drogas sin
aceptación social. Eso es lo que tangiblemente ha dejado este Plan, amén de
fomentar la vagancia.
Muchos de nosotros vimos el desastroso ejemplo de
nuestra ex – República Hermana de Argentina, donde un plan similar terminó con
manifestaciones, piquetes y desmanes, provocados por aquellas personas que
acostumbradas a un dinero fácil todos los meses, se vieron frustradas cuando se
llegó al fin de la dádiva.
Desgraciadamente de los argentinos solo aprendemos lo
malo y no supimos tomar ejemplo de lo inconducente que es dar dinero para
solucionar problemas sociales de profundidad estructural.
Los mal pensados dicen que cuando se acaben los primeros 200 millones de dólares previstos para los primeros dos años, van a volver a pedir otro tanto para tirar otros dos años y en el año electoral decir: muchachos si quieren que siga el plan de emergencia votenos de lo contrario no sabemos que pasara. Esperemos que cuando se agote no devenga en un estallido social, tengamos fe en los uruguayos más humildes, que siempre han estado a la altura de todos los infortunios.