¿ESTO IMPORTA?

 

En estos últimos años de crisis e incertidumbres, los uruguayos comenzaron a conocer a un órgano del Estado del cual pocos tenían conciencia de su existencia. Lo cierto es que el Instituto Nacional de Alimentación, de buenas a primeras, se transformó en una especie de “vedette” en el complejo entramado burocrático del país. Las necesidades que paulatinamente asaltaron a miles de compatriotas, hicieron del INDA un salvavidas del cual muchos tuvieron que aferrarse para ver satisfechas sus necesidades básicas.

 

Durante la gestión de Álvaro Alonso al frente del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social y de Hebert Reyes al frente del instituto, se logró efectivizar una gran reforma en el INDA que posibilitó la mejor utilización de recursos para poder llegar o alcanzar a la mayor cantidad posible de beneficiarios. Actualmente se le está dando de comer, a través de los distintos planes alimentarios que posee el organismo, a alrededor de 310.000 uruguayos, planificándose una reforma para la segunda mitad del año que hará posible elevar esa cantidad a 500.000 compatriotas.

 

Ante estas cifras que son de una contundencia abrumadora, uno debe preguntarse acerca del conocimiento que se tiene a nivel general de las mismas. Para fin de año, está previsto que el Estado uruguayo brinde comida a 1/6 de la población del Uruguay. ¿Cuántos uruguayos conocemos estas cifras? ¿Por qué en la prensa estamos mejor informados del “Plan Invierno” de la Intendencia Municipal de Montevideo, que atiende a 900 personas (con comida que proporciona el INDA), y no se brinda un detalle exhaustivo de los programas sociales que presta el gobierno? Y no se trata de hacer una defensa de ninguna gestión, sino de resaltar y de empezar a conversar acerca de los temas que realmente importan. Mucho más aún si estos reflejan una faz positiva de lo que debe ser una gestión eficaz.

 

Creemos que lo que está bien hecho y beneficia a la gente debe ser resaltado como corresponde. De lo contrario estaríamos entrando en el mismo juego irresponsable y mezquino que ostenta la izquierda vernácula desde hace años y en el que algunos medios de prensa con sus respectivos periodistas se han alineado, perdiendo toda clase de objetividad,  produciendo informes sobre el tema que solo pueden tildarse de repugnantes, sin darse cuenta, en especial estos últimos, que para las elecciones resta mucho tiempo y que ellas están lejos, pero muy lejos, de tener un seguro ganador.

 

Alfredo Susena