A DONDE NO QUIERO IR
La semana pasada visité
Venezuela, para participar de un foro latinoamericano sobre comunicaciones.
Especialmente fui invitado al
haber presentado en el Parlatino en el mes de junio una moción de protesta por
el cierre de Radio Caracas Televisión.
Por supuesto que así como asistí
a la reunión programada, con un inequívoco planteo propagandístico del gobierno
local, también me hice presente en los estudios del canal de tv, perseguido por
el gobierno local.
Siendo justo, tengo que
admitir que el tenor de la oposición mediática es verdaderamente virulento.
Además de la emisora de referencia, la que sigue emitiendo su señal, pero por cable,
al menos otro canal abierto de televisión se dedica a denunciar los a veces
increíbles desmanes del Presidente Comandante Chávez.
Es un estilo notoriamente más
incisivo que el nuestro. Más frontal y descarnado.
Ante ese panorama, de todas
maneras queda claro que el gobierno tomó la decisión de no renovar el permiso
de la emisora por motivos estrictamente políticos.
Lo que desnuda una notoria
falta de apego a la libertad de expresión.
Pero lo que mas me impactó,
no fue el poder constatar lo que ya suponía antes de viajar.
Lo que me alarmó fue el ver
el grado de impunidad con el que el oficialismo, y en particular su presidente,
se valen burdamente de todo el aparato estatal con fines propagandísticos.
Cartelones de todos los
tamaños con la sonriente cara de Chávez con remera y boina rojas promocionando
todo tipo de acciones y obras.
Desde un puente hasta las
ambulancias de salud pública tienen carteles
con la cara del líder caribeño.
El rojo está presente en las
camperas que usan los ministros, las camisetas de los empleados municipales,
los gorritos de los liceales y hasta en los cordones de los zapatos de los
soldados.
La leyenda “Patria,
Socialismo, o Muerte…Venceremos” aparece por todas partes y en los lugares mas insólitos:
Los gigantescos tanques de combustible de la empresa petrolera Pedevesa, los ómnibus
del transporte urbano o los cuarteles del ejército.
Las radios y televisoras están
obligadas a transmitir las cadenas oficiales en todo momento que sean
requeridas. De promedio son dos horas diarias.
Chávez tiene además, su canal
oficial, con su hit “Alo Presidente” donde se despacha por horas hablando en
contra de la conjura imperialista de los Estados Unidos, responsable de todos
los males, aun en el extremo de justificar, aunque UD. no lo crea, la poca
cantidad de medallas obtenidas por el equipo Venezolano en los ultimas juegos panamericanos.
Libertades acorraladas, uso
indiscriminado e inescrupuloso del aparato estatal, son lo cotidiano en la
abollada democracia venezolana.
Y, como colmo de males,
millones viven en la pobreza extrema, con la única esperanza de que el omnipresente
gobierno les tire con algún subsidio, en la ofensiva realidad de uno de los países
con más riquezas del continente.
A ese País es al que no
quiero ir. Y no estoy hablando de desplazamientos físicos, que conste.
Alvaro
Alonso