Porque Saravistas, porque Nacionalistas

 

 

A 101 años de la desaparición física de Aparicio Saravia, su gesta, sus ideales, sus pensamientos, sus enseñanzas, su bonomia, su patriotismo y todo aquello que nos llena de orgullo como nacionalistas, se encuentra más vivo que nunca.

 

Saravia al igual que todos aquellos que pertenecemos al Partido Nacional, hemos participado de la idea, desde el origen, de un país más justo, de un país integrado, un país definido como latinoamericano y no, como le gusta definirlo al Dr. Sanguinetti, iberoamericano.

 

La historia de Saravia comienza desde mucho antes, Saravia es el legado de hombres como Artigas, Oribe y Leandro Gómez, los que pelearon y murieron por una patria que no logró ser, por una patria que desdibujó su camino en manos de un partido, el Partido Colorado, cuyo objetivo fue y será coincidir con los intereses extranjeros, sino basta recordar a Herrera y su oposición ante la instauración de una base americana, a lo cual lo llamaron convenientemente de nazi, pero no de nacionalista y defensor de las instituciones.

 

La envidia y la pobreza de espíritu que han caracterizado a hombres como Rivera, Flores, Santos, Sanguinetti y los Batlle, entre otros, nos empobrece como nación y eleva  la grandeza de hombres como Saravia, Oribe, Leandro Gómez, W. Beltrán, Herrera, Wilson y muchos otros ilustres ciudadanos que han tenido la quijotesca cruzada de soñar con un país más justo comprometido con cada uno de sus ciudadanos sin distinción de color alguno.

 

Hoy nos encontramos ante un país que del punto de vista social y económico está en un gran debe, y para colmo de males un país dividido entre buenos y malos; ya casi no existe ese Partido Colorado que por destruir a su adversario era capaz de todo, ese partido que no supo adecuarse a los tiempos porque nunca tuvo las bases que tiene el Partido Nacional.

 

Hoy ya no existe el llamado partido de gobierno, hoy nos encontramos para muchos ante el resurgimiento de un nuevo gobierno, a lo cual me pregunto, es que los uruguayos no leemos, no estudiamos, no recordamos, este gobierno no es más que un gobierno adaptado al populismo moderno, pero al estilo del Pepe Batlle y el socialismo  de aquella época donde papá estado hacía y dejaba de hacer, pechando a la oposición en todo momento, actuando despóticamente en un uso indebido de la democracia, por ellos están muy lejos de ser los social-demócratas que definía Wilson.

 

Por eso hoy a 101 años los nacionalistas, pero antes orientales, nos enfrentamos ante un nuevo desafío político “marcarle la cancha al gobierno” con los mismos valores de antes, los que se encuentran más vivos que nunca, para decirle al Frente Amplio-Encuentro Progresista-Nueva Mayoría, que a diferencia de ellos, para nosotros primero está la patria y después está el partido, que para nosotros al país todo para el gobierno lo que merezca, que para nosotros la patria es dignidad arriba y regocijo abajo y que no se olviden que la patria ha recurrido al Partido Nacional en los momentos más difíciles, sino yo les recomendaría hacer un poco de  memoria, porque la historia se escribe andando y de eso a nosotros nos sobran credenciales.

 

Nicolás Orrico