La tormenta perfecta

 

 

Días pasados los uruguayos vivimos un fenómeno meteorológico inusual para estas latitudes, con vientos cuyos registros máximos superaron los 180 Km. por hora y además se prolongaron por varias horas.

 

Las pérdidas materiales fueron cuantiosas, pero lo peor fueron las vidas humanas, ya que en el Uruguay no estamos acostumbrados a que esto suceda con fenómenos climáticos.

 

Ante tan desastroso panorama llamó la atención sugestivas ausencias.

 

El Presidente de la República Dr. Tabaré Vázquez fue uno de ellos, en ningún momento se lo vio recorriendo las áreas afectadas o tan siquiera solidarizándose con las familias de las víctimas. Desaparecido.

 

El Ministro José Mujica tampoco recorrió las chacras, quintas e invernáculos destrozados por el temporal y el Ministro de Vivienda y Ordenamiento Territorial Mariano Arana se fue del País, cosa a la que ya nos tenía acostumbrado cuando era intendente.

 

El otro gran ausente fue el Ejercito Nacional, tan en boca de todos en los últimos tiempos por temas perimidos y más bien poco alentadores; que oportunidad de oro perdió de realizar acciones que lo integren al colectivo civil de la sociedad y no es válida la excusa de no tener combustible para los vehículos y maquinaria, en casos de desastre como este  eso es secundario, de alguna forma se soluciona y se socorre a las víctimas que es más importante que cualquier vale de combustible, pero si así fuera debió  mandarse a los jefes de división que sacaran a la calle, en coordinación con las intendencias o con quien ameritara, a todos los efectivos con lo que se dispusiera en el momento, así solo fuera con hachas y machetes o a simple tracción hombre, para retirar árboles y ramas de la vía pública. Omiso en Primer lugar el Presidente, Jefe supremo de las Fuerzas Armadas y en segundo lugar el Comandante en Jefe del Ejercito Nacional.

 

A la Fuerza Aérea también le cabe el sayo, pero por irresponsabilidad, dejó en pista todos los helicópteros para rescates con los que cuenta el País, los que los vientos huracanados destrozaron a placer, y no es admisible la excusa de que no tuvieran acceso a los informes de meteorología, el Aeropuerto de Carrasco estaba cerrado desde las 16hs.

 

De resultas de lo dicho hoy el Uruguay no tiene capacidad de rescate aéreo, esperemos que no haya ningún naufragio o algo parecido, por que nuevamente tendremos que lamentar pérdida de vidas y esto sin hablar de los miles de dólares que costarán las reparaciones al bolsillo de todos nosotros.

 

Milagrosamente el helicóptero de Tabaré Vázquez está intacto.

 

Otra ausencia notoria en todo esto es la falta de adjudicación de responsabilidades, fundamentalmente en la previsión del fenómeno. Se arguye que no se tenían los elementos técnicos adecuados, pero sí llegó a la Dirección Nacional de Meteorología el alerta de la estación San Leopoldo en Río Grande, Brasil y negligentemente un turno lo dejó por el otro y los uruguayos salimos a la calle alegremente.

 

No se puede pretender cambiar el fenómeno climático, pero muchas vidas no se hubieran perdido si el alerta llegaba, de haber sido así las conductas de los uruguayos frente a la emergencia hubieran sido otras; a título de ejemplo las personas que fueron aplastadas en sus vehículos y los niños que salieron a comprar velas, no hubieran salido y hoy estarían entre nosotros, en vez de lamentar 10 vidas habríamos lamentado muchas menos.

 

De esto nadie se hizo responsable y no digo culpable, digo responsable.

 

Pero no quedó ahí la cosa, a los pocos días la población nuevamente se entera de que se avecina otro temporal y los distintos meteorólogos de los medios hacen sus previsiones y en realidad la gente no sabe que va a pasar, ¿Por qué? Porque  las autoridades de Meteorología perdieron la confianza de la población

 

Él Poder Ejecutivo debió pedir alguna renuncia para recomponer la credibilidad en las autoridades, así funciona el sistema, pero la respuesta fue otra, prohibir a los medios difundir los alertas meteorológicos, por proyecto de la Ministra de Defensa, es decir: no les gustó la sopa de irresponsabilidad, entonces dos platos y no hablemos de la libertad de prensa por la que el Frente Amplio tanto abogaba anteriormente, parece que ahora que puede incomodarlos a ellos en su gobierno “progresista” deja de ser tan importante y un irrenunciable derecho de todos.

 

¿El Comité de Emergencias?, bien gracias; yo no escuché en ningún lado cuales fueron sus medidas ¿y Ud?, supongo que tampoco.

 

Pero como remate, en la Cámara de Diputados se trató el tema y como terminó el tiempo de la sesión, los nacionalistas mocionaron para que se cerrara la lista de oradores y se prorrogara el tiempo para seguir con el tema. La bancada del Frente Amplio votó en contra, seguramente en los siguiente 50 ó 60 minutos los legisladores “progresistas” tenían cosas más importantes que hacer que encarar el tema que tanto afectó a los uruguayos.

 

Llama la atención que muchos de esos legisladores de gobierno, cuando fueron oposición en el 2002 y frente a la turbonada en la zona de Joanicó, ponían el grito en el cielo y hoy hacen mutis por el foro. Lo que pasó es que estaban “grogui” y no querían ni hablar de las ausencias, de las irresponsabilidades, de la falta de respuesta y ni que decir de prorrogar los vencimientos de facturas de entes públicos ó créditos blandos del B.R.O.U. para los damnificados, como solicitaban en otros tiempos ellos al gobierno de turno.

 

Lo que sí dijeron los diputados frentistas, es que en Maldonado, el Intendente Municipal les iba a poner un impuesto “solidario” del 10% en la contribución a los vecinos para asumir los gastos extras de la Intendencia por el temporal.

 

¿Se imagina? además de lo que le rompió la tormenta, ponga plata encima, meteorológicamente hablando: sobre llovido mojado. No da ni para reírse.

 

En fin, esto es a lo que lamentablemente nos tiene acostumbrados este gobierno de izquierda, o deberíamos decir mejor este desgobierno de izquierda.

 

Agustin Cobas