Grandes dudas...

 

 

¿Dónde está el GRAN CAMBIO que la fuerza política gobernante prometió durante toda la campaña electoral, tratando de convencer a grandes sectores de la juventud y de la ciudadanía de que era la mejor opción porque Blancos y Colorados no respondían al bien común, sino a intereses personales? 

 

¿Por qué prometió tantas cosas, aún sabiendo que le sería prácticamente imposible cumplir con ellas? ¿Por qué jugó y se burló de las necesidades del pueblo uruguayo?

 

¿Será  que subestima tanto el voto de confianza que le prestó la ciudadanía, que ahora pretende conformarla con nuevas promesas a futuro si se hace posible la reelección?; porque claro, no es “fácil” cumplir con todos los compromisos pendientes en un único período de gobierno…

 

¿Qué podríamos pensar de ese partido o fuerza política que apoyó la convocatoria a un plebiscito por el cual se establecía la obligación constitucional de otorgar un 4,5% del P.B.I. para la educación, y criticó duramente a otros partidos que no apoyaron esta medida; y hoy se excusa diciendo que no es posible otorgarlo porque, simplemente (como todos ya lo sabíamos), los recursos no alcanzan?

 

¿Qué debemos pensar de dicha fuerza política, cuando luego de haber votado durante 30 años en contra de las maniobras Unitas, en su primer año como oficialismo, con rostro de piedra, vota para que se apruebe que nuestra Armada participe en una nueva edición de ellas?

 

¿Cuáles han sido hasta el momento las consecuencias del Plan de Emergencia? ¿Cuántas familias mejoraron su calidad de vida gracias a él? ¿Cuántos niños menos viven ahora por debajo de la línea de pobreza? ¿Por qué nadie presentó hasta hoy un estudio comparativo entre el antes y el después de la implementación de dicho plan; y de la conformidad de los “beneficiados” con el mismo?

 

¿Y qué sucede con el envío de tropas a Haití? Hasta hace menos de un año, era una maniobra que apoyaba el imperialismo de Estados Unidos, sin embargo hoy parece ser lo opuesto por definición; ¿qué cambió? Cambió el gobierno de Haití; y como ahora Estados Unidos quiere retirar las tropas, el actual gobierno decide enviar más soldados como manifestación de apoyo al anti-imperialismo. ¿A qué está jugando?, ¿no se da cuenta que sus decisiones tienen consecuencias mucho más profundas que el simple capricho infantil de ir “en contra” de lo que desea Estados Unidos?

 

¿Dónde quedó su historia, ideales, principios y valores? Estoy de acuerdo en que en cada momento histórico, los partidos políticos defiendan un programa de acción, pero siempre impregnados de su historia, ideales y valores.

En este caso parece que solamente el diputado Chifflet los recordó. Y así fue que, mediado por sus convicciones, sintió el deber moral de renunciar a su banca al verse obligado, por su fuerza política, a votar por algo en lo que nunca creyó.

 

¿Qué va a pasar con la renombrada Ley Interpretativa ahora que, milagrosamente en el último día de excavaciones, se encontraron restos de desaparecidos?

 

¿Qué pasa con los estudiantes, los docentes, los sindicalistas, los intelectuales,  los formadores de opinión en general? ¿Por qué ya no hacen oír sus reclamos tan fuertemente como durante gobiernos anteriores? ¿Estaremos solamente ante una expresión del voluntarismo político?, ¿o estaremos dando por sentado que la hipocresía colectiva de estos sectores puede amparar esta falta de consecuencia?

 

Sinceramente espero que el tan esperado CAMBIO se produzca y que las posibles respuestas a estas cuestiones me lleven a darme cuenta de que estoy equivocada.

 

Por el momento me declaro completamente escéptica al actual gobierno por demostrar, una y otra vez, cuan fácil es respaldarse en la demagogia.

 

 

Florencia González.-

Juventud 903