CUAC

 

 

La popular referencia al pato criollo se ajusta a la perfección para definir la semblanza del gobierno del Frente Amplio.

 

Desde “Compromiso” todas las semanas varios colaboradores de esta entrega nos remiten sus artículos, los que generalmente tienen un común denominador: la crítica a las distintas acciones del partido (¿?)  en el poder.

 

Ver los noticieros de la televisión, escuchar la radio o leer los titulares de los diarios  genera en nosotros una suerte de inspiración en catarata, abrumadora, casi de saturación, y, especialmente estimulante.

 

Desde el Presidente de la República, pasando por sus ministros, directores de entes, legisladores, y hasta el último director municipal, todos y cada uno de ellos, día tras día, cual suerte de bandada de patos, se mandan de las de ellos.

 

El elenco frenteamplista expone sus diferencias viscerales en forma pública, al punto que no han podido siquiera resolver quien debe tocar la campanita en su órgano conductor, para ser generosos con su definición.

 

Ministros que desautorizan a sus sub-secretarios y viceversa, lo mismo que con los presidentes de los entes, diputados que critican a sus ministros, son moneda corriente del dramático y triste espectáculo al que la opinión pública esta expuesta permanentemente.

 

Imbuidos de su prejuicio de la lucha de clases arremeten contra sus enemigos, consiguiendo cada día ganar mas de ellos.

 

Se enfrentan al Poder Judicial, a la prensa a la que hostigan y amenazan, a los militares, a los industriales, a los empresarios, a los médicos, a los maestros, y sigue la lista….

 

Ante tal estimulante cuadro para la acción política, nosotros, desde la oposición, tenemos que elegir del menú: Esta semana el chef recomienda…paro de la enseñanza, no recolección de residuos, inconstitucionalidades varias, y si no, se puede elegir de la carta de cualesquiera de los distintos ministerios.

 

Así, cualquiera es oposición, esto es un bollo.

 

Es que esta gente presenta un   grave  cuadro de colitis aguda y colectiva.

 

Son  como elefantes en el bazar, o en un giro más nuestro, a cada paso se mandan una, y, el asunto, ya es insoportable

 

Alvaro Alonso