A.F.E., un gigante postrado
Este
principio de año con el reacomodo del gabinete ministerial, seguramente pasó
desapercibido a la opinión pública el cambio del presidente de A.F.E. por el Sr. León Lev, que se desempeñaba al frente de
Amén
de que no sabemos que idoneidad tenía para ocupar el anterior puesto y menos
cual tiene para administrar los ferrocarriles del estado, vemos con beneplácito
este cambio, aunque esperamos que en su nuevo destino no gaste U$S 100.000 en viajes, como según trascendidos de prensa,
realizó en su anterior administración.
¿Se
preguntarán por que estamos de acuerdo con la nueva designación del Ejecutivo
si no consideramos técnicamente calificado al postulado? Pues bien, por que la
tarea que se le encomendó específicamente, es la de acelerar la privatización
de ese Ente, para que este con la intervención de privados se recapitalice,
acondicione su infraestructura y pase a tener un rol preponderante en la
coyuntura de crecimiento explosivo del transporte de cargas a granel que hoy
vive el Uruguay.
El
sector de los cultivos agropecuarios está ganando año tras año miles de
hectáreas para su desarrollo, dado que sus ganancias son 5 veces mayores que la
ganadería tradicional; este proceso es irreversible a mediano plazo dados los
valores a futuro de los granos. El área forestada pasa por un panorama similar,
aunque la relación no es tan positiva en comparación con la explotación
ganadera. Esto conlleva un aumento en volúmenes
de carga no perecedera a transportar hasta los puertos de embarque, que
genera un mercado hoy ya grande y a mediano plazo enorme.
Estas
cargas por su naturaleza son ideales para ser transportadas por ferrocarril; lo
que hay que asegurar en la logística de este medio de transporte son: los
tiempos y la certeza del envío. Hoy eso no es posible dadas las carencias de A.F.E.
En
la actualidad la infraestructura portuaria que da salida a estas producciones son básicamente Montevideo y Nueva Palmira; Fray Bentos y Salto necesitan aun ser reacondicionados para
dar satisfacción plena a estos nuevos emprendimientos, tanto en infraestructura
como en acuerdos con operadores privados.
El
puerto de aguas profundas de
El
ferrocarril tiene un rol importante en la logística del Uruguay y un brillante
negocio ya no en ciernes sino en la actualidad pero no lo podemos aprovechar;
si nos interconectamos por Rivera con Brasil, el aumento de posibilidades es
aún más explosivo.
Seguramente
debe haber innumerables interesados particulares en capitalizar el ente
ferroviario, para realizar un desarrollo empresarial redituable y además el
Estado no tiene, ni debe invertir los aproximadamente 400 millones de dólares
que requiere el acondicionamiento de los ferrocarriles cuando el mercado puede
proporcionarlo, solo debe estar ahí para fiscalizar el desarrollo y las
políticas de los distintos emprendimientos.
Tenemos
confianza en que así sea, por el trabajo que se generaría a los uruguayos y por
el alivio a la red vial que está y seguirá sufriendo un desgaste enorme, que
las arcas del estado no tienen el dinero para hacer el mantenimiento adecuado,
acarreando esto el deterioro y el colapso
de las comunicaciones viales, con el perjuicio para todos que eso
conlleva.
Lo
gracioso de todo esto, es que León Lev era un viejo cuadro del Partido
Comunista y que hoy lo ponen al frente de un proyecto para acelerar la
privatización o como quieran llamarle, de un ente publico. Bueno ellos
prometieron el cambio. Si este es el cambio, para mí que nos los voté,
bienvenido sea, ahora para los que los votaron a llorar al cuartito.
Javier Sala