El
pasado Domingo 7 de Diciembre, tuvo lugar uno de los referéndum más discutidos
en los últimos tiempos en nuestro país. El resultado de este acontecimiento
fue, como todos ya sabemos, SI derogar la Ley de ANCAP.
Como
joven militante del partido nacional, creo que hubo no sólo falta de
información sobre la misma, si no más que esto, falta de interés de parte de
los jóvenes, lo que llevó a muchos a votar sin tener una mínima idea de lo que
trataba este referéndum. Muchas personas, solo por el hecho de estar
desconformes con el Gobierno actual, creen que votando en contra de los
proyectos del mismo, van a obtener algún beneficio, y esto es a lo que hoy
llamamos “el voto bronca”. Si bien el voto tanto en las elecciones nacionales,
como en un plebiscito, o en este caso un referéndum, es muy personal, también
creo que es fundamental informarse y seguir las creencias y valores de uno
mismo para tomar una decisión tan importante en el momento de introducir el
sobre en la urna. Como uruguayos, debemos pensar no solo en nuestro propio beneficio,
sino que es nuestro deber como buenos patriotas pensar en el futuro de nuestro
País, y es nuestra responsabilidad dar el ejemplo nosotros los jóvenes, ya que
el futuro depende de nuestra elección, y luego de las generaciones que nos
suceden.
La
juventud, en general, por decirlo de alguna manera, se lava las manos al
momento de involucrarse en la política, porque cree que el gobierno y todos los
que lo rodean son corruptos. Pero ¿ no sería mejor empezar por nosotros mismos
para poder cambiar algo que realmente se puede cambiar? Es muy fácil culpar a
los demás por la situación del país, pero sería más fácil aún dejar de lado la
indiferencia y la mediocridad que nos rodea, y así ver la manera de mejorar esa
situación de la cual tanto nos quejamos pero poco nos preocupa.
Viendo
los resultados y las encuestas de este Referéndum, creo que solo falta voluntad
de parte de nosotros para sacar este país adelante, porque las herramientas las
tenemos, y es solo cuestión de hacer uso de éstas. Es lógico pensar que el
resultado fue a causa del miedo que produce en nosotros el hecho de reformar
una empresa con tantos años de trayectoria, pero estoy segura de que también la
aplicación de la Ley era un posible camino hacia el crecimiento de la misma.
Hoy, sabiendo que la Ley se ha derogado, pienso que no debemos bajar los
brazos, y tenemos que poner lo mejor de nosotros para hacer del Uruguay un país
más honesto, sensato; confío que se puede lograr. Solo depende de nosotros.