EL OMBLIGO DEL MUNDO

 

Esto es lo que los uruguayos en forma contundente han expresado el domingo pasado en las urnas. Ha sido el triunfo del concepto por el cual los cambios deben hacerse pero deben ser realizados “a la uruguaya” que es la mejor forma que la izquierda tiene para en el fondo expresar que no hay que hacer nada; que todo debe quedar como está.

 

Cualquier analista o politólogo podrá traer a colación el factor “voto castigo” para explicar lo sucedido, pero esto sucede porque en definitiva tampoco ellos se animan a expresar que el terror atávico de la sociedad uruguaya a cualquier tipo de cambio, por más tenue que este sea, es la explicación sustancial del resultado del referéndum. Cualquier iniciativa que se atreva a “manosear” a nuestro viejo Uruguay “Batllista” interrumpiendo la fantasía del Estado protector y paternalista hará que el uruguayo se aferre a cualquier argumento que algún mercachifle de la política estará siempre dispuesto a brindar. Así vimos a candidatos con aspiraciones electorales ciertas como a otros nefastos individuos que vislumbraron en esta instancia la posibilidad de sacarse un poco de tierra encima para poder aspirar a algún tipo de resurrección política, por supuesto que de la mano del primero, dando toda una lección de falta de escrúpulos que roza lo patético.

 

No importa que la ley haya sido elaborada por todos los partidos políticos; no interesa que todo este proceso haya derivado de una presión corporativista de los funcionarios de ANCAP que veían escapar, si la asociación se producía, la posibilidad de seguir cobrando un par de sueldos más al año por concepto de “productividad”, privilegio que no posee ningún otro uruguayo, menos aún aquellos que se desempeñan en la actividad privada; es un dato menor que habrá que competir a partir del 2006 con empresas que poseen petróleo propio, mientras que en nuestro territorio ese recurso no existe; si algún partido político quiso tener un escenario de prueba para preparar el año electoral, eso tampoco resulta relevante para tomar una decisión.

 

Nuestro “paisito” es lo más grande que hay y con eso alcanza y sobra. ¿Quién ganó en Maracaná?¿La “Suiza de América” dónde queda?¿Los Charrúas, acaso vivieron en California? ¿Precisamos del Mercosur?¿Importa que el mundo siga un carril totalmente distinto?¿Qué es esa farsa de la globalización?¿Queremos tener entre nosotros a capitalistas extranjeros que usen lentes negros y digan “Nou” con tono pérfido? Los uruguayos podemos solos y.....vamo arriba carajo...que ser autistas nos exige mucho menos esfuerzo.

 

Alfredo Susena