Empresas competitivas vs
monopolios
Hoy el país y en específico el Sector
empresarial de la Vitivinicultura se encuentran enfrentados a la Multinacional
o al Monopolio de la Cerveza, por ello resulta pertinente hacer un poco de
memoria porque al vino no le corresponde el IMESI y si a la cerveza y en ello
no hay injusticia tributaria
El sector vitivinícola ha venido
realizando en los últimos 16 años una serie de acciones tendientes a generar
una mejor competitividad, orientando la producción de uva y elaboración de
vinos hacia la calidad.
Ello ha permitido arraigar un marco
normativo rector del concepto de la buena calidad del vino uruguayo, principal
factor, entre otros, para lograr que en estos tiempos particularmente difíciles
el consumo de los mismos se mantenga en niveles aceptables.
Sin embargo, debe tenerse cuidado que
dicha situación no lleve a pensar que la economía de todo el sector se
encuentra en buenas condiciones, sobre todo teniendo en cuenta el endeudamiento
empresarial vitivinícola, la que se ha contraído para llevar adelante su
reconversión.
En el sector vitivinícola, de
acuerdo a los últimos estudios realizados, trabajan alrededor de 50.000
personas, directa e indirectamente. Como ejemplo vale referir algunas
cifras:
·
3.000 viticultores que
ocupan 4.000 asalariados rurales y más de 10.000 trabajadores zafrales.
·
450 bodegas de las
cuales 270 son elaboradoras que ocupan 2.000 trabajadores permanentes y otro
tanto zafrales.
A
estos números deben agregarse los viveristas y sus empleados, los distribuidores
de vinos, los proveedores de insumos para viñedos y bodegas, transportistas,
etc.
Se
destaca la distribución geográfica de la vitivinicultura, ya que el 70% se
encuentra en el Departamento de Canelones, siguiéndole en importancia Montevideo
rural, San José, Colonia.
La
Reconversión Vitivinícola iniciada en el año 1978 y acentuada con el MERCOSUR,
se viene llevando a cabo de manera tal, de mantener el complejo social del
sector y para ello se han dispuesto diversas herramientas, donde debe
destacarse la inversión del propio sector, el aporte del Estado y préstamos
internacionales como por ejemplo del BID.
Basta
analizar algunas cifras para darse cuenta de la magnitud de la inversión, 7.000
hectáreas de viñedos ya reconvertidas a un costo promedio de U$S 12.000 (Doce
mil dólares americanos la hectárea), hace un total de U$S 84.000.000 (ochenta y
cuatro millones de dólares americanos). De este monto el Estado
contribuyó con U$S 7.000.000 (siete millones de dólares americanos) -no
reintegrables-, siendo el resto inversión del sector.
A
nivel de las bodegas en el Programa de Reconversión de la Industria Bodeguera
(PRIB), el Estado contribuyó con U$S 2.000.000 (dos millones de dólares
americanos), más U$S 1.000.000 (un millón de dólares americanos) de INAVI,
aportando las bodegas una suma de U$S 12.000.000 (doce millones de dólares
americanos). A esto debe agregar las inversiones realizadas fuera del
PRIB que suman alrededor de U$S 30.000.000 (treinta millones de dólares americanos).
Si
tomamos que las actividades que realiza el Instituto Nacional de
Vitivinicultura, de acuerdo a su ley de creación, se financiaron con la Tasa de
Control y Promoción Vitivinícola que pagan los vinos nacionales e importados,
que por tanto, pagan los consumidores y que el presupuesto anual promedio del
Instituto es de U$S 3.000.000 (tres millones de dólares americanos), en los
dieciséis años de funcionamiento esto ha significado un total de U$S 48.000.000
(cuarenta y dos millones de dólares).
Sin
duda que la cifra total de lo invertido (U$S 178.000.000) ha sustentado una
serie de logros conquistados por la vitivinicultura uruguaya en estos últimos
años; la mejora en la calidad de las uvas y vinos, con la consiguiente imagen a
nivel nacional que permitió un consumo anual de 33 litros/habitante (2° en
América del Sur y 8° a nivel mundial), hasta el año 2002, que bajo a 29 litros
en el año 2003 pero que se ha ido recuperando durante el 2004.
También
se ha proyectado al sector a nivel internacional donde a través de los premios
obtenidos, la presencia en las ferias profesionales, degustaciones, artículos
de prensa, participación en la Organización Internacional del Vino (O.I.V.),
etc., han permitido un reconocimiento en el extranjero y como consecuencia el
inicio de un proceso exportador que si bien aún no es suficiente, marca el
potencial del sector y el camino a seguir; ello no sólo es importante para el
sector, sino que también para el Uruguay, ya que una botella de vino marca una
alta identidad del País elaborador.
A
nivel MERCOSUR fue aprobado el Reglamento Vitivinícola del MERCOSUR,
plenamente vigente en la actualidad, donde se lograron acuerdos muy
importantes, tratando de proteger la identidad de los productos vitivinícolas
de cada país, no autorizando la circulación a granel y otorgando plazos
prudentes a Brasil y Uruguay donde sólo se autoriza la importación en envases
de hasta un litro de capacidad.
En
cuanto al ámbito tributario del sector es debido destacar que I.Na.Vi. es agente de
percepción del Impuesto al Valor Agregado (I.V.A.), se aporta al Banco de
Previsión Social (B.P.S.) por el personal zafral de vendimia (lo que aumentó
sustancialmente la tributación del sector), asimismo se paga la tasa de control
y promoción vitivinícola, la cual representa tributo similar al Impuesto
Especifico Interno (IMESI).
Ahora
bien, si tomamos en cuenta los tributos recaudados por la Dirección de
Impositiva que afectan a los producción vitivinícola, nos encontramos con el
Impuesto a la Enajenación de Bienes Agropecuarios (IMABA), el Impuesto al Valor
Agregado (IVA), Impuesto a las Rentas Agropecuarias (IRA), el Impuesto al
Patrimonio(IP), Impuesto de Contribución al Financiamiento de la Seguridad
Social (Cofis), Impuesto Específico Interno (IMESI), Impuesto a las Rentas de
Industria y Comercio (IRIC) y el Impuesto de Control de las Sociedades Anónimas
(ICOSA), acompañado del régimen aplicable en materia de contribuciones.
Y si
finalmente tomamos en cuenta los paratributos que sirven a la persona publica
no estatal que es el I.NMa.Vi.,
es decir la Tasa de promoción y control vitivinícola: previsto en
el art. 149 de la ley 15.903 de 10/11/87 en la redacción dada por la ley 17.458
de 8/3/2002. y la Sobretasa: previsto en la ley 16311 de 15/10/92
y modificada (rebaja del 20%) en el decreto de fecha 10/01/97; encontramos más
que razones de pesos definiciones de políticas económicas de fomento de la
producción nacional con empresas competitivas y no monopólicas que no
representan más que dictaduras comerciales.