Los consejos,democracia y mi abuelo

 

 

Ley 10.449, Artículo 5º.- “Créanse los Consejos de Salarios que tendrán por cometido fijar el monto mínimo de los salarios que deben percibir los trabajadores, empleados u obreros del comercio, la industria, oficinas y escritorios de propiedad privada y los servicios públicos no atendidos por el Estado”.

Y así se hizo, un 12 de noviembre de 1943 se aprobaban los primeros Consejos de Salarios, en 1944 la industria textil ponía en marcha el primer acuerdo entre patrones y trabajadores respecto a sus remuneraciones. Mucho ha cambiado desde entonces, los años 60’s trajeron la extranjerización del pensamiento trabajador, izando banderas foráneas e ideales hoy a sabiendas perimidos, introduciendo conceptos como “guerra” y la ocupación como primera medida.

Nuestro país goza de libertades sindicales casi absolutas, como un cheque en blanco, el Dr. Vázquez, Presidente de la República en sus ratos libres, ha dado patente de corso al movimiento sindical, movimiento que hoy se auto-convence de su éxito de afiliación cuando la realidad nos dice que la inmensa mayoría de los uruguayos no está agremiado y que por ejemplo, de los empleados municipales, sólo las comunas de Montevideo y Rocha pertenecen al PIT-CNT.

Mérito, sin dudas le cabe, del movimiento sindical son conquistas invalorables a la vida de los trabajadores, pero fueron otros tiempos. Hoy el PIT-CNT es uno de los corporativismos más radicales del país, por encima de médicos, bancarios y estatales, el PIT-CNT es una gran corporación para el impulso de posiciones políticas y creación de imagen entre los grupos de izquierda pertenecientes al Frente Amplio. Pocos son los blancos que ostentan posiciones de trascendencia en el movimiento, no vaya a creer que no lo intentamos, pero la verdad es que el círculo es tan cerrado que es casi imposible acceder siquiera a representaciones en delegados, no obstante varios indios de Aparicio andan dando vuelta peleando por las verdaderas reivindicaciones de los trabajadores.

El PIT-CNT vive hoy un problema visceral y la sociedad le está dando mucho mérito a una corporación que pelea guerras solitarias y muchas veces, inicia las guerras sin razón por que debe mantener una imagen y debe mantener la llama viva de la movilización. El problema es que creemos que el mejoramiento de las condiciones del trabajo de los últimos 20 años, principalmente salariales, son una conquista del PIT-CNT llevada a papel en los textos de leyes y decretos.

Le otorgamos demasiado crédito al sindicalismo opresor de hoy. La persistencia de esta acreditación mantiene popular el movimiento entre filas de la izquierda, pero no así entre la masa íntegra de los trabajadores.

Como muchos creen que este PIT-CNT nos ha dado y nos otorga el permiso de gozar de un estándar de vida digno o mejorado, se le perdona la violencia, la coherción y la intimidación a los trabajadores no afiliados y muchas veces incluso a los afiliados cuando sindicatos solitarios contradicen la Mesa del PIT-CNT.

Lo que los trabajadores vemos, a ojos del Ministro Bonomi, podría ser una sensación térmica, pero lo que los trabajadores ven en sus sindicatos son acuerdos elitistas, acomodo de dirigentes, delegados que ni se asoman a sus lugares de trabajo, trato con algodones a los sindicados y explotador a quienes no, reuniones del sindicato donde todos llegan “de a pié” menos los delegados y dirigentes del PIT-CNT que cuando no las ostentan, paran sus mansiones motorizadas a unas cuadras para no dar mala imagen. Los trabajadores vemos la farsa de cuidar una imagen de “gente de pueblo” entre la Mesa, al punto de cuidar el guardarropa y el mate que se muestra. ¿Qué hay sindicalistas humildes y dirigentes honestos peleando en la trinchera por sus compañeros de trabajo?, no tengo dudas, pero …¿los ve Ud. en TV?, ¿los escucha en Radio?, por que yo los cruzo sólo en la fábricas y en las reuniones con la patronal.

Hoy la figura del "militante obrero" ha sido corrompida por la de un activista exclusivo. Militante equivale hoy a un personaje liberado del trabajo ordinario, a tiempo total o parcial, destinado a labores intrasindicales y representativas, en cualquier caso, muy lejos de la figura románticas de duros obreros entregados a la causa.

Hoy esta corporación está pidiendo una ampliación para acordar en los Consejos de Salarios, prórroga que al parecer el Ministro no está dispuesto a acceder.

Pero, ¿por qué fracasan los Consejos de Salarios?, la cuestión es más simple de lo que parece, no se puede sentarse a negociar cuando no hay respeto entre las partes. Cuando el Sr. Castillo sigue reflejando una imagen del patrón como el explotador, el esclavista, el imperialista, el represor, …difícilmente un patrón se sienta cómodo sentado a la misma mesa.

No se puede negociar cuando el movimiento sindical sólo ve derechos pero ninguna obligación cuando de acuerdos se trata. Tal es el descaro que basta leer la ley de asociación de ANCAP, aquella que finalmente tiraron abajo, la que el Ministro Astori fue principal promotor, para darse cuenta que en un texto breve, más de 10 artículos destinados a los derechos de los trabajadores, indica que algo no está bien.

Otro ejemplo ofensivo para la masa trabajadora es la casi inamovilidad bancaria, consiguiendo hasta tres años de seguro de paro mientras el resto de nosotros debemos pelear y buscar cada empleo mes a mes en muchos casos.

Similares palabras hemos escuchado y leído de dirigentes sindicales, hoy legisladores o acuñando poderes más allá de su carácter de delegados y representantes: "La dominación del proletariado obrero señalará (…) una política fiscal que hará recaer todo el peso de los impuestos sobre las clases poseedoras, la conversión del Ejército permanente en el pueblo armado” (L. Trotsky, 1905, pág. 251). Difícilmente se pueda negociar entre patrones y obreros con pensamientos como estos.

Esta semblanza de nuestro sindicalismo no pretendió dar cuenta de titulares noticiosos, sino pintar objetivamente lo que los trabajadores uruguayos perciben y por este motivo no desean acceder a los sindicatos. Pero por otro lado, me sigue preocupando la lectura e interpretación histórica caduca de la dirigencia sindical hacia la realidad nacional, por que de sus mentes confundidas por la ideologización del trabajo, arrean a las masas obreras a caminos peligrosos.

Pero, para contraponer las contradicciones de este gobierno y las del propio PIT-CNT, dejamos a Ud. imaginar el ejercicio mental que puede significar convivir con ideas como las vistas con otras contrarias y provenientes de los mismos padrinazgos ideológicos: “(…) los fines objetivos inmediatos de la revolución consisten en la creación de condiciones normales para el desarrollo de la sociedad burguesa en su conjunto” (Lenin, “Nuestra revolución”, 1906, artículo “Resultados y perspectivas”, pág. 224). ¿Se sentirá un burgués el Sr. Castillo o la Ministra Arismendi?. ¿Habrán entendido bien eso de la guerra de clase burguesa contra obrera?, ¿dónde está?.

Es tan contradictorio convivir con uno mismo (para ellos) que imposible resulta cualquier intento de nuestra parte por comprender como estos “idiologisaurios” mantienen sus reivindicaciones y siguen viéndonos en medio de una lucha que nunca existió en el sentido de clases sino que se trata de un complejo relacionamiento entre quienes, en momentos determinados, se encuentran en condiciones de vida diferentes, esto va más allá de lo que tienen, tenían o tendrían en sus bolsillos o los bancos.

Mi abuelo, obrero de toda la vida de un frigorífico en el interior del país, mate de por medio bajo una parra de uvas negras, contaba una y otra vez sus anécdotas de sindicalista. Contaba, entre ojos vidriosos y pecho orgulloso, como una vez pidieron un aumento de unos centésimos, llegados los representantes del la central obrera de Montevideo, les hicieron pedir el doble, ocupar el frigorífico y movilizarse hasta la plaza principal del pueblo. Casi un día de campamento después un gerente se les acercó y les dijo que todo estaba resulto, se les daría el aumento que pidieron inicialmente y que al día siguiente reiniciaban tareas. De los dirigentes montevideanos, contaba sonriendo, sólo se supo que los vieron veloces por caminos detrás del pueblo, retornando a la capital. Y agregaba, cebando otro mate y como comentario susurrado: “nadie supo nunca que se llevaron en las valijas”.

Todo esto ocurría a fines de los años 50’s, llegada ya la revolución foránea y la sangre caliente a una realidad que por aquel entonces no la necesitaba. Surgía el demonio patrón y el corte del diálogo, surgía la equivocada idea que las fábricas le pertenecían a los obreros y que la relación ganancias-salario no existía, surgía la idea equivocada que el patrón sólo tiene derechos si se los dan los obreros y los obreros tienen sólo derechos.

Es innegable que trabajar es un derecho, tal vez hasta un “derecho humano”, pero al momento de acceder a ese derecho se transforma en una obligación, por que el país no se construye sino desde el trabajo y la responsabilidad de todos. No hay mejoras si no mejora nuestra fuente de trabajo y eso, mal que le pese a algunos radicales progresistas, sólo sucede si el “negocio” prospera.

 

Ah!, y no se le vaya ocurrir festejar!, no sea cosa que la reforma del Estado tenga también que ver con la alegría colectiva, por que por lo que se ve, este gobierno no puede hincarle el diente a nada con seriedad ni profundidad, todo queda en veremos, un “se está viendo” o “estamos analizando”.

No hay país productivo,  no hay un plan de emergencia andando firme, no hay una reforma de la seguridad, no hay reforma del ejército, no hay política exterior, no hay reforma tributaria aun, ni siquiera hay avión presidencial después de todo el circo.  Pero sí tendremos privatizaciones, menos y peor MERCOSUR de la mano del Canciller, más EE.UU. y FMI. ¿Me quiere decir dónde me meto el programa del Frente Amplio?.

 

Juan Vital