Matriz energética II
Hace unos años, desde este
mismo espacio, nos referimos a la matriz energética nacional y al grado de
dependencia de la misma de los combustibles fósiles y de insumos provenientes
de terceros países. En esa oportunidad planteábamos los riesgos que tal
situación generaba y que entendíamos se deberían tomar medidas tendientes a
obtener fuentes de energía alternativa.
Hoy
desgraciadamente los vaticinios de aquel entonces comienzan a hacerse realidad,
más allá de la inexcusable imprevisión del Directorio de ANCAP en el tema del supergás, en años anteriores de este gobierno, nos hemos
visto con restricciones en el consumo eléctrico y hoy él mismo, que está en
valores record, se suplió con más dependencia de derivados del petróleo.
De
una vez por todas, los responsables de delinear las políticas energéticas del
País deben enfocar el tema a largo plazo, más allá de las medidas
imprescindibles para palear las necesidades
inmediatas.
Se
deben incentivar la implantación de nuevas tecnologías que produzcan energía
desde fuentes renovables y con insumos nacionales. No solamente a escala
industrial o institucional, sino también facilitando y promoviendo que los
particulares consuman energía auto generada mediante la instalación de pequeñas
unidades de células y calentadores de
agua solares o pequeños generadores eólicos. Si los hogares comienzan a darse
cuenta de que la energía que ellos mismos pueden generar le significa
beneficios económicos en los costos energéticos mensuales, seguramente recurrirán
a ello, descongestionando en algo el consumo masivo de la red de UTE y con el
tiempo será una parte importante del total consumido.
Hay
empresas, como las grandes papeleras, que ya están dando el ejemplo instalando
generadores de electricidad a partir de sus subproductos y desechos
industriales y volcarán el excedente a la red eléctrica.
El
tema es complejo y seguramente tiene muchos perfiles por el cual atacarlo.
Se
nos ocurre además del tema doméstico ya descripto,
que a escala país debería pasar por desgravaciones y ventajas impositivas, como en algún momento tuvo la
madera, para dar impulso a la radicación de capitales en la generación de
energía a partir de fuentes renovables.
El
tiempo corre, el petróleo cada vez es más caro y escaso, en algunas décadas se
agotará, entonces comencemos, se debe encarar el problema en forma paulatina y
no esperar el colapso y recién entonces tomar medidas, la oportunidad es ahora,
luego será tarde.
Javier Sala