Peor que una mentira

 

 

Hace unas semanas se dieron a conocer algunos números que no causaron ninguna gracia a los integrantes del gobierno, aparecieron en escena las encuestas demostrando la caída de popularidad del presidente, al igual que el descenso de aprobación del gobierno en general, y como si fuera poco los índices de inflación daban muy por encima de las previsiones hechas por el equipo económico para este período del año.

 

Sin duda indicadores nada alentadores para la administración progresista.

 

El tiempo transcurrido nos ha servido para visualizar como se han movido los diferentes actores políticos para tratar de minimizar el impacto que les producía la salida a la luz pública de estos números nada favorables para la administración Vázquez, cuando hablamos de actores políticos nos referimos principalmente al oficialismo claro está.

 

Por supuesto el Ministro de Economía salió al cruce llegando a afirmar que no había inflación dando como argumento para tal afirmación un tecnicismo poco entendible y aun menos creíble,  parece que el jerarca no va al súper, ni a la feria, o quizás viva en otro país.

 

Ironías aparte, otro de los que salió en defensa del gobierno es el devenido en “Progresista” Nin Novoa, quien para explicar la caída del apoyo popular que ha sufrido su partido recurrió a comparar  cifras que marcaban la popularidad de las anteriores administraciones en el mismo período de tiempo de gestión transcurrida.

 

Lo que el actual presidente de la Asamblea General omitió decir en su acalorada alocución, es que si bien los números vistos fríamente le favorecían fue en las condiciones que se daban y que no son en lo absoluto comparables, por ej. a esta altura el gobierno del Partido Nacional estaba soportando la impopularidad que le generaba el férreo ajuste fiscal que debió implantar para abatir la inflación imperante en aquella época, y ni que hablar de las condiciones en que se encontraba el anterior gobierno al estar atravesando la peor crisis de nuestra historia. 

 

Obviamente  visto esto  no estamos ante algo que pueda ser honestamente comparable, por la circunstancia en la que se encontraba el país, distinto hubiera sido si en los casos antes mencionados el Uruguay atravesara una bonanza económica como la actual, cosa que no sucedió en los lapsos de tiempo cotejados

 

Molesta realmente que alguien que ostenta un cargo tan importante subestime la inteligencia del pueblo, hinchándose el pecho con verdades a medias que la más de las veces son peor que una mentira, pero lamentablemente de esta gente ya cada vez menos cosas nos pueden sorprender.

 

Si algo es contundente es que acusaron el golpe, de una realidad que no esperaban y donde está quedando claro se está comenzando a cuestionar una gestión gubernamental  que a pesar de la coyuntura favorable no está siendo buena, para ser generosos y benevolentes con quienes rigen nuestro país.

 

Por más que se han dado a conocer de la noche a la mañana nuevas cifras, estas si buenas para el oficialismo la realidad está siendo irrebatible, este gobierno está desaprovechando la oportunidad de posicionar al Uruguay de manera inmejorable de cara al futuro, pero claro está no podemos pedirle “Peras al olmo”.

 

Carlos D Aguirre