DESPIERTEN, PERO NO DEJEN DE SOÑAR
Tuve un sueño: que en
realidad habíamos ganado las elecciones en el Año 2004.
Lo que en un ejercicio de
imaginación me lleva a hacerme algunas preguntas:
¿Qué hubiese hecho un
gobierno del Partido Nacional en los treinta meses de administración que se
acaban de cumplir?
Con la coyuntura
internacional tal cual se presentó, y
con las oportunidades y también las dificultades que se dieron:
¿Qué hubiésemos hecho los Blancos
en el poder?
Sin duda alguna, tratar de aprovechar
la oferta de los Estados Unidos de celebrar un tratado de Libre Comercio.
Los resultados no se habrían
hecho esperar, y hoy tendríamos una proyección exportadora aun más interesante
que la que existe.
También hubiésemos sido
activos impulsores de otros acuerdos bilaterales y multilaterales los que sin
duda se habrían presentado ante el panorama de ser proveedores de la principal economía
mundial.
En materia de relaciones
exteriores habríamos empezado por designar un Ministro de Relaciones Exteriores,
de esos que negocian y componen, y probablemente hubiésemos tratado el asunto
de la planta de Botnia con
El nombre de Uruguay no estaría
tan asociado a Chávez y a Cuba y lo estaría un poco más al resto del mundo.
Nuestro presupuesto
quinquenal y las rendiciones de cuentas habrían apuntado a reducir la presión tributaria,
especialmente en los sectores generadores de empleo, aprovechando el aumento de
la recaudación producto de los mayores niveles de actividad a subsidiar la
carga impositiva a las empresas y al consumo, rebajando, de verdad el Impuesto
al Valor Agregado.
En lugar de aumentar el gasto
público habríamos hecho una fuerte apuesta a la inversión pública.
Especialmente a la inversión
en infraestructura.
Red ferroviaria, puertos de
aguas profundas, red vial, generación de energía atómica y eólica, y el
desarrollo de los bio-combustibles.
El Partido Nacional en el gobierno,
en síntesis, habría administrado inteligentemente las posibilidades que se
dieron para posicionarnos fuertemente hacia la exportación
A la generación de riquezas,
al aumento del empleo.
Hubiésemos aprovechado la
oportunidad del exceso de disponibilidad para llevar a cabo obras que estuviesen
al servicio de un país con proyección, mirando hacia los próximos cincuenta
años.
Es que, uno no sabe cuando va a darse otra vez una conjunción
de los astros tan favorable como la que estamos teniendo.
Y en época de vacas gordas
hay que invertir para cuando cambie la pisada.
Y tomar todas las ofertas,
todas las chancees, jugarse para salir adelante.
Lamentablemente, esto no se
dio.
Hoy vivimos una suerte de
pesadilla en la que las oportunidades, y los trenes pasan volando, nosotros, con los puentes
cortados.
Ante la incontrastable
realidad, tan diferente de lo que queremos, uruguayos, despierten, pero no
dejen de soñar.
Alvaro
Alonso