Sin decir agua va
“Sean los Orientales tan ilustrados como
valientes”, dijo alguna vez José Gervasio Artigas y, sin ánimo de poner en
tela de juicio el mito de pueblo valiente, debo, y los hechos a los que vamos a
hacer referencia así lo indican, dudar seriamente de la “ilustración” de los
uruguayos.
Hoy
nuestra sociedad se está empezando a “desayunar” de lo que votó el 31 de
octubre respecto a la reforma constitucional que regula el tema de la
explotación del agua en el Uruguay, así como los problemas que al país le va a
aparejar estas nuevas normas. Se podría, como usualmente hacen los uruguayos,
buscar culpas en terceros; podríamos echarle la culpa a los políticos (esta es
una de nuestras afirmaciones preferidas para poder dormir con tranquilidad ) pero sería muy positivo que este suceso nos
“despertara” como pueblo, como agrupamiento humano nacional, y nos diéramos
cuenta de una buena vez que debemos ser más responsables al momento de tomar
una decisión. No basta con que mi referente político me diga lo que hay que
votar; necesitamos ser un poco más conscientes con lo que hacemos como nación.
¿Cuántos uruguayos conocían el texto de la reforma?¿Qué
va a suceder con los servicios de agua y saneamiento que hoy prestan empresas
privadas y que suponen al Estado inversiones de decenas de millones de
dólares?¿Qué pasará con las empresas que embotellan agua?¿O es que el Estado
debe comenzar a producir agua mineral?
Es
cierto que el sistema político en su conjunto no informó debidamente a
Igualmente, y más allá de
lo que opinemos sobre el fondo del tema, debemos insistir en el poco interés
que nuestro pueblo tiene en procurarse una información objetiva cuando se lo
convoca a la resolución de algunos temas. Comprendamos de una vez el peligro
que esto implica para poder seguir honrando las palabras de Artigas.
Alfredo Susena