Hagamos votos
Seguramente no exageramos al decir que el
proyecto de reforma tributaria ha sido uno de los pocos en que el gobierno ha
trabajado con ahínco, y real interés.
No
olvidemos que luego de pasar por la turbulenta interna frenteamplista, surgió un
proyecto por parte del oficialismo, que según dicen ellos hará pagar más a los
que tienen más, y menos a los que tienen menos.
Claro
está esto estará por verse, una vez que comience a regir esta ley, que por lo que dicen muchos especialistas es un ajuste fiscal
disfrazado.
No
es motivo de este artículo, por ello no
analizaremos la forma en la que el oficialismo conminó en una forma cuasi
autoritaria, para ser generosos claro está, a la oposición para que tratase y
aprobase, en tiempo record la tan mentada reforma tributaria.
Aunque
lamentable, este tipo de práctica es cada vez más común por parte del hoy
partido de gobierno, quien al tener mayoría en las cámaras parece querer
olvidar que estamos en un régimen democrático donde es saludable que las voces
opositoras sean escuchadas y tomadas en cuenta al momento de decidir.
Pero
volviendo al tema, cuando el proyecto es explicado por el Ministro de Economía,
cuya mayor virtud ha sido continuar con la política económica que se viene llevando a cabo desde hace dos
décadas, mal que le pese al Frente Amplio, da toda la sensación que es una
reforma que no está sustentada en una base sólida, y que no existe un plan de
contingencia en caso de que el hoy viento favorable para la región cambie.
Claramente
la recaudación subirá, y la presión tributaria también, recayendo como siempre
en la sufrida clase media quien sigue siendo el motor de nuestra economía
Nadie
ha explicado cual será el proceder si los hoy excelentes precios
internacionales dejan de serlo, o como se contrarrestará una posible crisis de
alguno de nuestros vecinos, si tomamos en cuenta nuestro pésimo relacionamiento
con Argentina, y que le dimos la espalda a EEUU al rechazar la oferta para
firmar un tratado de libre comercio.
Muchas
interrogantes creo yo para algo tan crucial y que cambiará el funcionamiento de
la vida económica del país.
Hagamos
votos para que quienes son responsables
de esta idea, sí tengan la respuesta adecuada llegado el momento, de lo
contrario todos sufriremos y mucho, por culpa de estos señores quienes
embriagados aun por el triunfo electoral, y empujados por una coyuntura
regional favorable creen que todo esta fantástico sin importar lo que piense la otra mitad del
país que no los voto, mucho me temo que están siendo presa de la soberbia,
quien nunca es buena consejera y al final siempre termina cobrando un alto
precio.
Demás
esta decir nuestro Partido Nacional debe estar preparado para cuando el ”canto
de sirenas” progresista termine y sea llamado a ocupar su lugar al frente del
país, por suerte, y para todos cada vez
falta menos.
Carlos D Aguirre