¿MERCOSUR PAREDON Y DESPUES?
Entrar en el tema del T.L.C.
con EE.UU. sería agotador entre las idas y venidas y
las peleas domésticas del Frente Amplio al respecto del mismo, además es una cara ya muy vista en el reparto de la
opereta progresista que parece de nunca acabar; ahora quien toma el triste
papel protagónico de esta tragicomedia es el MERCOSUR.
La madrugada de la posible venida a la fallida Cumbre
Iberoamericana del Presidente de Venezuela, asistimos todos los uruguayos a la
genuflexión más grande que en política internacional haya perpetrado un
gobierno nacional moderno.
Si el Dr. Herrera viviera se vuelve a morir.
Entre gallos y medias noches, la mayoría regimentada
del Gobierno votó la ratificación del tratado de incorporación de Venezuela al
MERCOSUR, asÍ sin más discusión y en una sesión del parlamento fijada para la
una de la madrugada.
¿Lo habrán hecho de noche para que no los vieran y
por sentir algo de vergüenza? Lo dudo mucho, me parece más probable que haya
sido por imprevisión, algo tan común en esta administración progresista. Cuando
se dieron cuenta que la Cumbre era al otro día y no habían hecho los deberes
para el Papá Noel bolivariano, salieron apresuradamente a realizar la
reverencia.
Lástima que el compañero Chávez los dejó con la mesa
tendida.
Vergonzoso lo nuestro, lo del golpista bolivariano no
me interesa lo más mínimo.
Pero más allá de lo servil de la actitud política de
la izquierda nacional, este Gobierno está apuntalando un MERCOSUR al que
permanentemente ellos ponen en duda, el que hoy nos trae perjuicios por acción
u omisión y el que en su actual situación ha dejado de ser un instrumento útil
para el Uruguay en su inserción internacional.
Cuando llamó al tribunal del mismo para que mediara
en el conflicto de las pasteras: “niente”,
cuando las bicicletas uruguayas no entran a la Argentina: “niente”,
cuando el arroz no pasa al Brasil: “niente”, cuando
se solicita al presidente “pro tempore” del bloque
que asuma liderazgo en el tema: “niente”, cuando amagó (por que es lo que habitualmente hace el Poder
Ejecutivo) a realizar el T.L.C. con EE.UU., recibieron un “tate
quieto”, pero así y todo se vota afirmativamente la incorporación de Venezuela
y un parlamento del MERCOSUR.
Parlamento que en primer lugar nos pone en desventaja
con nuestros poderosos vecinos, sumándosele ahora el convidado de piedra
petrolero para que también nos aplaste en conjunto con los otros dos grandes
socios primigenios del bloque.
Nos están poniendo en manos de Argentina y Brasil y
de propina de Venezuela, que ya nos tiene bastante agarrados con sus dádivas de
petrodólares, que no quiero saber lo que nos va a costar más adelante en el
concierto internacional cuando Chávez nos pase la factura.
¿Cómo contrarrestar decisiones de un parlamento en el
que somos minoría?, ahora por lo menos somos (en teoría) todos los miembros del
bloque iguales y como tal decidimos, después tendremos que acatar aunque no nos
guste o nos perjudique, las decisiones del parlamento del MERCOSUR por que se
votó y asunto terminado.
Estos señores de la izquierda parecería que no
piensan dos veces las cosas o seguramente algunos dirigentes frenteamplistas que no consiguieron ubicación en la kermés
progresista que tenemos por gobierno, ya se ven sentados en una cómoda banca de
ese parlamento y viajando a las capitales del MERCOSUR y por eso el
apresuramiento irreflexivo de votar ese parlamento.
El MERCOSUR y sus instituciones no son organismos que
funcionen por afinidades ideológicas, este gobierno de izquierda ha tenido
varios ejemplos de ello, pero parece no
escarmentar ni aprender. El parlamento del MERCOSUR no se puede
institucionalizar por que los titulares políticos eventuales de sus
estados miembros sean simpáticos
políticamente a nuestro gobierno de turno, las cosas se deben hacer a futuro,
viendo todas las posibilidades y las proyecciones de las mismas a los intereses
del País, fuese quien fuese el gobierno nacional y fuese quien fuesen los otros
gobiernos del bloque.
Esto parece meridianamente claro y de responsabilidad
política insoslayable, pero el hábito de
rehuir permanentemente a dicha responsabilidad es algo muy arraigado en la
izquierda vernácula y hoy desde el poder se les hace muy difícil desprenderse
de ese lastre.
Lástima para el Uruguay.
Pero los dislates
mercosurianos de la izquierda siguen. ¿ Cómo vamos a instrumentar la integración de ese parlamento?
¿Cómo se van a elegir sus parlamentarios? ¿Hay alguna ley electoral en el
Uruguay que lo prevea? ¿Se hará otra elección con los costos que conlleva para
el erario público? ¿Se nombrarán nuevos legisladores con sueldos y viáticos? ¿Se
construirá una sede física para albergarlo? ¿Se nombrarán funcionarios rentados?. ¿No se llenaban la boca con las reducciones de café y
agua mineral en el Palacio Legislativo? Esto parece lo del dicho de la pajita
en el ojo ajeno y la viga en el propio; lo que criticaban ligeramente en
gobiernos anteriores, es una nada comparado con el despilfarro que insumirá
esta aventura internacional del progresismo.
No sé, vemos el MERCOSUR dando bandazos de un lado a
otro, vemos al Gobierno que por un lado lo cuestiona y por el otro lo reafirma
y pretende coquetear con sus miembros ideológicamente afines a pesar de los
desaires continuados que le han inferido.
No sabemos que van a hacer en el futuro, pero si
asumimos que se pueda decidir a abandonar el bloque (cosa no muy disparatada
dadas las características de esta administración de actitudes absolutistas de
todo tipo) ¿Después del MERCOSUR qué?
Seguramente no tienen ni idea, como de tantas otras
cosas; lo que les pedimos humildemente como uruguayos es que si toman una
resolución tan drástica, prevean las medidas de comercio y política
internacional que suplanten la realidad del bloque regional.
Conociendo los bueyes me parece poco probable lo de
la previsión.
En fin, todo esto es un galimatías de nunca acabar,
es pues nuestra responsabilidad poner las cosas en su justo término para que el
ciudadano perciba que hoy los destinos del Uruguay los han dejado en manos de
improvisados que no saben para donde ir ni que hacer con el destino del País y de todos nosotros.
Agustín Cobas