La teoría de la venta rota

 

 

Que hacer con un país en el cual la seguridad pública ha caído en desuso por la no actuación de sus autoridades; hoy nos encontramos ante la inoperancia de un Ministro del Interior que no reconoce que la sensación se ha transformado en una realidad latente y que la baja en los números de delitos tiene una clara lectura en el cansancio de una sociedad que denunció inicialmente el delito y no encontró amparo ante dicha denuncia, como consecuencia de ello el ciudadano común ya no denuncia los delitos menores y se acostumbra a vivir con ellos. Si ello no es así, basta hacer un ejercicio mental de a quienes se les haya robado por ejemplo la radio del auto en reiteradas oportunidades y cuantas denuncias de ese hecho presentó.

 

Hoy nuestro país tiene un gran problema no solo con los delitos en general sino específicamente con los menores y el Código vigente ya que por ejemplo no se penaliza la tentativa de hurto en el caso de los menores.

 

Pero lo importante es buscar soluciones y por ello es bueno ver en la comparación de otros sistemas cuales son las alternativas que solucionarían el problema; por ello veremos como surgió el descenso de la criminalidad en Estados Unidos ocurrida en la década de los 90.

 

Estados Unidos en 1989 se contemplaba una crisis en el tema seguridad muy similar a nuestros parámetros (manteniendo las distancias), ya que como en nuestro país la policía encontraba limitada su actuación, hasta tenía barrios en los cuales no entraba; los crímenes violentos se habían disparado en un 80 % (a partir del 1974).

 

A principios de los 90 comenzó el cambio y los índices de violencia empezaron a mostrar un descenso en los delitos, lo cual en parte se debió a estrategias policiales innovadoras, mayor confianza en el sistema carcelario, combate a las drogas, medidas más estrictas en el control de las armas, mayor numero de policías y una mayor fortaleza de la economía.

 

Si tomamos en cuenta alguna de las medidas vemos que por ejemplo la mejora en la economía llevo a un descenso en los delitos con móviles económicos; según estudios realizados se llegó a la conclusión de que un descenso en el desempleo en un punto porcentual implica el mismo puntaje a la baja en los delitos no violentos.

 

Pero una de las claves sociales que implicó un importante descenso de la criminalidad se dio a partir del cambio de autoridades y las nuevas estrategias como ser la implementada por el Departamento de Policía de Nueva York en los 90, a través de la teoría de la ventana rota.

 

Esta teoría significa que si yo voy y rompo una ventana de una casa o edificio y no me pasa nada voy a comenzar a creer que haga lo que haga no me pasa nada, por lo que mañana cometeré otro delito aún mas grave; frente a ello la policía de Nueva York (específicamente) comenzó a ir tras los pequeños delitos, desde el que se colaba en el metro hasta el que realizaba un atentado al violento al pudor, es decir iban presos ante el menor delito, por lo que el razonamiento era si soy sancionado por un delito menor si cometo uno mayor no voy a zafar.

 

Lo visto es contrario a lo que hoy nuestro Ministro del Interior aplica, los delitos menores no son castigados ni reprimidos, estamos ante una instancia en la cual los delincuentes menores se creen intocables ya que no son sancionados, ellos son los que comienzan con un arrebato (hurto menor), siguen con una rapiña y terminan en un homicidio.

 

La pregunta que nos hacemos ronda en la necedad de un gobierno que no reconoce errores; ¿es qué el gobierno es tan necio de no reconocer que su Ministro del Interior no tiene la idoneidad para llevar adelante la cartera adjudicada y qué su visión de las políticas criminales nos está arrastrando a perder la tan valorada seguridad pública?.

 

Nicolás Orrico