Air force one
Días
pasados, el diario el Observador, público que el Presidente del pueblo
uruguayo, estaba decidido a contar entre sus medios de transporte con un avión,
al mejor estilo yanqui.
Cabe
resaltar, que el único Avión Presidencial de la historia de nuestro país, fue
el que se hizo comprar con argumentos caprichosos, el Presidente de Facto Gral.
Gregorio Alvarez (Goyo para los amigos) durante la dictadura militar.
Pero
cuando se recobró la democracia, el ex Presidente Julio Maria Sanguinetti, decidió
vender dicha aeronave, en una decisión acorde a nuestra economía.
Ahora
bien, la versión Charrua del Air Force One, costará la módica suma de
U$20.000.000 (si se entendió bien, veinte millones de dólares americanos) y es
fabricado por la empresa Brasilera de Aeronáutica S.A., con una capacidad para
50 personas entre la tripulación y los invitados de turno.
Por
supuesto que en esta cifra, no están mencionados los costos de combustible,
repuestos, mantenimiento, logística, seguros, etc, que dicha aeronave acarrea.
Quizás
dicha decisión pretenda imitar, a nuestros poderosos vecinos del MERCOSUR, dado
que por ejemplo el compañero Chávez
cuenta con un avión Airbus 319, el compañero Kirchner con un Boeing 757 y el
amigo Lula con un Airbus 319 a un costo
de U$ 57.000.000, digno y acorde a un Presidente que representa al partido de
los trabajadores.
Dentro
de las múltiples dudas que la futura compra nos genera, encontramos que si no
es posible por parte del gobierno mantener PLUNA, como puede darse el lujo de
mantener un Air Force One versión Charrua?.
¿De
qué forma el gobierno va a obtener recursos para adquirir la mencionada
aeronave (quizás con los U$ 200.000.000 que van a recaudar de más con la
Reforma Tributaria)?.
¿Es
necesario un lujo de este estilo, solo para que el Presidente pretenda estar al
pie de los compañeros presidentes o evite hacer cola como cualquier ciudadano
en algún aeropuerto?.
¿No
será mejor invertir, esos millones de dólares por ejemplo, en construir
viviendas para los más carenciados?.
Y
la respuesta es más que obvia.
En
lo personal prefiero darle una vivienda digna a más de 3.000 familias
compatriotas, antres que dilapidar el dinero de los uruguayos, con
ostentaciones innecesarias.
Carlos
Freira