VOTANDO CON COHERENCIA

 

 

Vamos votar la rendición de cuentas del año 2002 .No nos inspira a tomar esta actitud otro motivo que el ser consecuentes con lo que consideramos son nuestras responsabilidades políticas.

 

Hasta hace pocas horas se manejo la posibilidad de introducir al trámite parlamentario diferentes iniciativas de las que debidamente los distintos sectores políticos se ocuparon por plantear como reivindicaciones referidas a posibles rebajas a la carga tributaria o al refuerzo de rubros para enfrentar necesidades  sociales.

 

El Poder Ejecutivo nos hizo saber, su intención de no abrir la rendición de cuentas y por lo tanto someter a votación como articulo único el proyecto de ley correspondiente por el que se aprueba la ejecución presupuestal del año pasado.

 

Frente a la necesidad de  votar o no la aprobación de lo actuado por el Ejecutivo, es a nuestro entender obvio, que un Partido Político que actuó en coalición de gobierno con la participación de cinco representantes en el gabinete durante más de once de los doce meses que merecen la consideración de las acciones que se evalúan, no tiene lugar para dos  interpretaciones.

 

Sostuvimos firmemente en su momento que el Partido Nacional debía asumir plenamente su vocación de gobierno y por lo tanto no podía ni debía moverse influenciado por el cálculo electoral y tenía que participar de las más altas responsabilidades durante toda esta administración .Esa postura es válida para cualquier período  en donde de acuerdo al mapa político de nuestro País ,los gobiernos de coalición son imprescindibles si lo que uno pretende es transformar la realidad para lo cual las mayorías parlamentarias son indispensables. Mucho más cuando los momentos que se viven son tan complejos como los actuales.

 

En este contexto, habiendo sido participes de la conducción del País a partir de las posiciones que ocupamos, no entendemos que otra pueda ser la actitud a tomar.

 

No habiendo perspectivas para modificar las disposiciones presupuestales vigentes por la negativa del Gobierno, ante la decisión binaria de aprobar o no lo actuado por nosotros mismos, es que votamos esta rendición de cuentas.

 

Vale la pena apuntar que en la misma ocasión en la que el Ministro Atchugarry nos transmitió su negativa a negociar en la rendición de cuentas, quedó comprometido por su parte y la nuestra, la generación de un ámbito de negociación que explore las distintas propuestas que por ahora fueron postergadas.

 

La coherencia debe estar necesariamente presente en los actos de los políticos, para que la realidad sea, más fácil de interpretar y el funcionamiento del sistema democrático más comprensible en beneficio de mejorar la relación representado –representante ante cuyo deterioro a veces tanto se dice y tan poco se hace.

 

Álvaro Alonso