Un mensaje equivocado

La paz pública es uno de los pilares esenciales para el desarrollo de una sociedad, vivir en un país seguro es sinónimo de atractivo para la inversión en todas las áreas, la realidad mundial ha hecho que esto tenga una importancia superlativa.

El estado que sea capaz de brindar seguridad a quien lo visite, tendrá una ventaja comparativa en la competencia para conquistar por ejemplo  nuevos turistas.

Si bien esto es fundamental en cuanto a la captación de divisas, un gobierno debe prestar especial atención al tema en su política interna.

Este razonamiento creemos está  por encima de posturas filosóficas e ideológicas.

Lamentablemente esta concepción no parece ser compartida por el Poder Ejecutivo.

Desde el comienzo de esta administración se tiene la sensación de que derechos humanos solo tienen quienes se encuentran recluidos pagando su deuda con la sociedad, no pasando lo mismo con los que gozamos de la tan preciada libertad.

Obviamente no compartimos este enfoque, en lo absoluto, por el contrario bregamos porque se priorice la seguridad del ciudadano honesto que lamentablemente debe vivir entre rejas por miedo, o que  no sabe si vuelve a su casa cuando sale a trabajar en la mañana.

Este tema harto complejo ha sido utilizado por el actual gobierno en pos de su muy particular defensa de los derechos humanos, buscando sacar un rédito político.

Seria conveniente  que el Ministro del Interior y sus asesores evaluaran si es bueno el mensaje que se brinda a la sociedad, cuando se está obligando a las empresas que licitan con el estado a tener dentro de su personal  un cupo especial  para aquellos que fueron liberados por la nueva ley de humanización y modernización de las cárceles.

¿Qué cosa pasa por la cabeza del desocupado que busca afanosamente un empleo, cuyo único  delito es  tener más de 40 años?.

Por como lo enfoca el gobierno parecería que la única oportunidad para esta gente es delinquir luego de toda una vida de trabajo, para luego de un tiempo en la cárcel poder acogerse a esta ley y así  entrar en el mercado laboral nuevamente.

Al menos es la sensación que tenemos, la cual no nos agrada en lo más mínimo.

Creemos que el gobierno debe implementar políticas de seguridad pública en serio.

Es cada vez mayor la impresión de que se protege más a un delincuente que al que se levanta cada día a trabajar buscando con esfuerzo el bienestar suyo y de su familia.

Esperamos que esto se revierta, aun están a tiempo de hacerlo.

Carlos D Aguirre