No es novedad que el
conocimiento de los hechos de la historia reciente entre la masa de alumnos de
secundaria y por que no decir de las diversas facultades de la Universidad de
la República y las privadas, es poco menos que una entusiasta sopa de
confusiones, errores históricos y hasta una ignorancia pasmosa. Todo servido
con una salsa de pasiones y romanticismos fomentados por la izquierda.
Esta historia reciente,
sometida a un deshilachar constante por parte de esa izquierda, a la que no le
conviene contar una parte de la misma, viene de varios años atrás. Ahora, una
vez entronados en el poder, se ha hecho más tendenciosa y peligrosa para un Estado
laico, que de laico solo tiene los hechos comprobables que ninguno de los partidos
opositores han cometido atentados contra esta condición, pero que desde
afiliaciones partidarias, a los actos más proselitistas imaginables, son
llevados descaradamente como foco de un posible adoctrinamiento encubierto por
parte de la izquierda en liceos, salones, patios, y eventos organizados.
Continuamos sometidos a
reivindicaciones públicas de nuestros gobernantes, de actos como el robo,
asaltos, el secuestro y hasta asesinatos de compatriotas que sufrieron la furia
de la revolución y el terrorismo y que nada tenían que ver con instituciones
militares o policiales, civiles hasta el tuétano, fueron protagonistas
inocentes de los que hoy se jactan de tales atrocidades. No confundamos, por
que los actos del otro lado fueron tanto o más
ominosos, pero no nos hacen un acto cada semana y con la cola entre las patas,
saben que fueron bárbaros contra su pueblo.
“Ni olvido ni perdón” nos
han inyectado en las venas, pero esa frase no es otra cosa que un hueco cuando
de los Tupamaros se habla, por que nos han insistido y convencido a algunos, que
el sufrimiento de esos compatriotas guerrilleros fue el pago y castigo por lo
que hicieron, aunque cada semana ellos reivindican aquellos atropellos a las
instituciones. Estoy convencido que uno de mis profesores de liceo sabe muy
bien que “lo olvidamos y no lo castigamos” cuando se lo restituyó al cargo
luego de su regreso del exilio, y todos pasamos por alto que ese mismo profesor
fue detenido en los 70’s con los planos donde se plasmaban las intenciones de
colocar bombas en la Intendencia y en el liceo del que en ese momento él era
docente nuevamente.
Con estupor escuchaba en
TV estos días, las preguntas a los liceales si sabían quienes eran los
Tupamaros, la inmensa mayoría no tenía idea clara, pero los que arriesgaban
alguna respuesta más o menos filtrada por sus padres o tutores, balbucearon
barrabasadas. Pero me preocupa más que los mismos padres, hoy una generación de
30 años promedio, son tal vez los que verdaderamente ignoran nuestra historia
reciente. Esa generación trajo dos grupos, los que impasibles seguían
escurriéndose por sus vidas y los que en sótanos, en grupos de estudiantes nos
reuníamos. De éstos últimos también los había demócratas y los demás, unos
optamos el camino de la razón y otros el del atropello.
En definitiva la “memoria
histórica” (la oficialista), está en manos de quienes tienen el poder cultural
con la capacidad de tergiversar o mentir, en función de un credo ideológico.
Basta recorrer las librerías para advertir como rinde culto a la mística
revolucionaria del MLN, el MPP o cualquier “compañero” levantado en armas
contra lo que fuere, aún habiendo cometido actos tan deplorables como los que
critican de “los otros”.
Hoy un terrorista armado
pasó a ser un “revolucionario social”, cuando no un “docente” o “historiador”
que es invitado a centros de estudio a dictar cátedra sobre hechos que bajo la
lupa jurídica no tienen justificación ninguna ya que se trataron de
ilegalidades y atropellos de lesa nación.
Cuidado!
la historia y los hechos se pueden torcer, pero la verdad no y cuando la
torneada es mucha, la verdad puede estallarnos en la cara, en este caso, en la
cara de los mismos que están retorciendo demasiado las cosas. Cintura! cintura es sin dudas una de las características de este gobierno,
aunque a mi me parece más apropiado decir que tienen papa y huevos, por que el
actuar del Gobiernos es cada vez más parecido a una tortilla “vuelta y vuelta”,
hoy muestra una cara y dice una cosa, y mañana…., bueno, mañana ni ellos saben
que van a decir.
Parece mentira seguir
dando vueltas sobre estos hechos y sobre estos temas, pero créame que si
nosotros no volvemos sobre estos temas, que ya quisiéramos dejar atrás, la
realidad se volvería aún más borrosa de lo que están empeñados en hacerla, porque
por cada palabra que leyó aquí, el aparato proselitista de “torcer la historia”
progresista están sacando sendos libros, artículos, actos y homenajes. Nuestra
propia pasividad y por que no “boludismo”, nos ha jugado siempre en contra y
sin militancia constante de voces como Compromiso y otras, el pueblo uruguayo
no tendría lo que se hace necesario poner en el otro plato de la balanza para
sacar conclusiones objetivas. Pero … no nos pida ser
muy objetivos aunque lo intentemos, porque ser blanco es ser la expresión mas
noble de nacionalismo democrático para con este país, y somos y fuimos siempre,
a lo largo de la historia, los únicos que abogamos por los derechos de todos y
cada uno de nuestros compatriotas.
Ya conocemos las
consecuencias y el camino que este Gobierno intenta imponer, no necesitamos
probarlo, ya lo conocemos y lo combatimos antes. Y lo invitamos a que no jaquee
el futuro de nuestra nuevas generaciones, no hace falta creernos, basta su
propia curiosidad de información para saldar esa deuda que tenemos muchos entre
creernos el romanticismos progresista o ver la verdad aquí en otras geografías
no muy lejanas.
Juan Vital