CONTRA VIENTO

 

 

El gobierno se siente legitimado a actuar en forma independiente del resto del sistema político en todas sus decisiones.

 

En los pocos casos en los que la Constitución de la República, con sabiduría, establece la necesidad de contar con mayorías especiales, el fracaso de la administración es total.

 

Ni la Corte Electoral, ni el Tribunal de Cuentas han renovado sus órganos de conducción por la incapacidad del oficialismo en llegar a acuerdos que tampoco se dieron para la designación de los directorios de los Entes y Empresas Públicas.

 

En una evidente violación al ordenamiento constitucional, no habiendo querido oír a los demás Partidos Políticos, la designación de la Fiscal de Corte se suma a una larga lista de inconstitucionalidades que evidencian falta de voluntad a la hora de acordar, contemplar y negociar, todas estas, técnicas ajenas al estilo de Presidente de la República.

 

No por casualidad estamos enfrentados a la Argentina y desairamos olímpicamente a los Estados Unidos negándonos a mejorar nuestros niveles de intercambio comercial celebrando un tratado de comercio como el que se nos ofreció.

 

La patología que se esconde en todos estos actos fallidos es la misma: la de querer actuar de acuerdo a los intereses exclusivos del Frente Amplio.

 

Contra viento y marea.

 

Luego de  más de siete meses de discusión a puertas cerradas en la coalición de gobierno ahora se prepara para votar a los empujones, una Reforma Tributaria que no deja contento a nadie.

 

Se podrá decir que resulta hasta lógica la oposición del Partido Nacional y  del Partido Colorado a esta iniciativa del gobierno. Hasta resulta aceptable que cada uno cumpla con su rol y que por consiguiente el oficialismo de sus votos y la oposición no lo haga.

 

Lo que resulta singularmente descriptivo es que la Reforma Tributaria propuesta no levanta el aplauso de nadie.

 

Todas las cámaras empresariales se han manifestado en contra.

 

Todas las organizaciones profesionales, académicas y civiles que fueron consultadas manifestaron reparos.

 

Nadie, salvo el Gobierno, está de acuerdo.

 

Y sin embargo, atropellando, están dispuestos a  seguir adelante.

Los actores de País Productivo (suena conocido, no?) han puesto el grito en el cielo.

 

Las cámaras de Comercio e Industria, las gremiales Agropecuarias, todas ellas, los centros de estudios y las organizaciones de profesionales están juntos del otro lado de la vereda. En contra de esta Reforma Tributaria con olor a ajuste fiscal.

 

El gobierno empuja, avasalla y se encierra, y como en muchos otros casos está dispuesto a seguir adelante sin escuchar a nadie.

 

Contra viento y marea.

 

Y contra todo el Uruguay, también.

 

Alvaro Alonso