Proceder
improcedente
Estupor,
sorpresa, rebelde indignación, son algunos de los sentimientos que me asaltan
al saber del Decretazo Presidencial, mediante el cual se nombra a la Fiscal de
Corte para hacerse cargo, sin haber sido designada con ajuste a los
procedimientos que estipula nuestra Carta Magna.
En
otro acto más de soberbia, quien debería ser el primer custodio de la
Constitución, arremete contra ella al mejor estilo de los intolerantes, de los
déspotas, de los tiranos omnipotentes, anteponiendo su tozudez de insistir con
una candidata que no tiene los votos que avalen su designación, y despreciando
las pautas éticas que regulan una relación con las fuerzas políticas de la
oposición que representan al 49 % que no los votó en el último acto electoral,
y que hoy seguramente luego de ver sus procederes y
sus improcederes debe significar un porcentaje
bastante más elevado.
Nuestra
Constitución consagra en el Artículo 168, Capítulo III, las competencias del
Presidente, y particularmente en el numeral 13, para la designación del Fiscal
de Corte, estipula como condición la venia de la Cámara de Senadores o de la
Comisión Permanente en su caso, otorgada siempre por tres quintos de votos del
total de componentes.
Sin embargo, el Presidente progresista y compañero optó por
un método reñido con las más caras tradiciones democráticas de nuestro
país...el Decreto o más bien el Decretazo, para demostrar su poder, y dejar
bien en claro que acá se hace lo que él disponga.
Bueno hubiera sido que demostrara el mismo carácter
indoblegable plantándose ante la interna de su conglomerado de izquierda para sacar adelante el TLC, o que lo hubiera
puesto de manifiesto ante su amigo K con delirios de Virrey, ante todos los
atropellos a que ha sometido a nuestro país en el tema de las plantas de
celulosa.
Confío en una acción enérgica de la oposición en tal
sentido, dirigida a anular tamaño despropósito, porque de lo contrario se
estará entrando en terrenos peligrosos...
El Partido de los Defensores de las Leyes estará vigilante siempre, porque así
se lo marca su glorioso pasado heredado, su promisorio presente y su venturoso
futuro.
Nadia Menéndez