Emigración: solución, búsqueda o escape?
Tiempos
difíciles nos han venido golpeando, tiempos que no son fáciles para la sociedad y cuanto más para los jóvenes
integrantes de la misma.
Estamos inmersos en una
crisis de la cual nadie escapa, hay quienes la enfrentan y otros que no.
Muchos estamos al pie del
cañón luchando por nuestro país esperando el bien de nuestra sociedad, otros
escapan, muchos con una justificación, un seguro porvenir en otra sociedad,
pero también existen de los otros, los que van en busca de la expectativa más
sencilla, el "vamo` a ver que pasa”, venden hasta el último bien que
tienen en su país en busca de ir “a hacer la América”.
Si bien algunos la logran,
la mayoría no, y vuelve desolado a su casa con apenas lo justo para el boleto
de avión.
También hay de los otros
jóvenes, que realmente pueden luchar en su país ejerciendo su carrera
universitaria o su oficio que les permite mantener la ilusión, pero no; estos
optan por la huída, y luego son los
mejores “lava platos” de la zona, el trabajo que no toman los residentes de
esos países los tomamos nosotros “los sudaca”.
Allí se dan cuenta del
rico país del que provienen, en el que mal o bien un gusto se pueden dar;
porque si bien uno en el exterior puede trabajar 10 horas y llegar a cobrar
entre 1000 y 1500 dólares, sabemos que el costo de vida habitual es de 5 veces
más a esta cifra, entonces, es como estar preso en libertad.
En estos momentos es donde realzamos las costumbres
más típicas de nuestra cultura popular, y añorando lo que dejamos atrás. Hace
un par de semanas se realizó un concierto en Nueva York en el cuál la estrella
fue Jaime Roos, la mayoría de los espectadores no pasaban los 30 años, con la
piel de gallina escuchando atentos “Durazno y Convención”, entre otras, recordando los momentos más representativos
de nuestro pequeño gran país.
En el año 2002 se batieron
todos los record de expedición de pasaportes, cada vez más los uruguayos
dejamos de lado ese nacionalismo que tanto nos caracterizó en otras épocas.
Es hora que como jóvenes
enfrentemos el problema y que no busquemos la manera más fácil de escape.
Si emigramos los jóvenes,
yo me pregunto:
¿ Que país podremos
reconstruir?
Vivimos en un territorio
que es único en el mundo, no tenemos
guerras, ni guerrillas urbanas, no existe el terrorismo, ni los terremotos, que
se diferencia de los demás por tener fácil acceso a la educación por ser esta gratuita, como así también los
servicios hospitalarios, y que cuenta con un sistema esencial que es la
Democracia.
Debemos evaluar también
los afectos que dejamos a un lado, la familia, los amigos, el barrio, son
elementos que hay que poner en la balanza al momento de dejar el país, debemos
de ser optimistas y saber que la única forma de sacarlo adelante es apostar al cambio, intentando buscar una
verdadera solución, de esta forma
lograr lo que todos los uruguayos queremos, para nosotros y nuestros hijos.
La satisfacción mayor que
debemos tener como orientales es el saber que estamos soportando la tormenta,
pero a su vez darnos cuenta que estamos reconstruyendo nuestra tierra, porque
de nada sirve venir y votar, sin saber de adentro cual es la verdadera
coyuntura de nuestra sociedad en su momento actual.
Más que nunca debemos de
ser fuertes y ponerle el hombro al país, porque este fue el que nos vio nacer y
al cual debemos defender, porque bien sabemos que nos enorgullece decir en
cualquier parte del mundo que somos uruguayos, pero más debería enorgullecernos
poderla pelear desde adentro y de esta manera poder salir adelante.