EL DELIRIO
DEL SR. GONZALEZ
Paren
las rotativas….
Con
esta frase se marcaba la entrada de la última parte de un popular sketch
televisivo del inefable Alberto Olmedo. Como para decir: se terminó todo, alto
la acción, el destino esta sellado, las cartas echadas.
Eso
parece que pretende hacer el conocido “politólogo” Eduardo González en una
entrevista publicada en el semanario “Búsqueda” el jueves pasado.
Es
que el director de la empresa de encuestas “Cifra” anuncia, sin más ni más, que
el resultado electoral de las próximas elecciones ya se puede adelantar.
Según
González, “el pronóstico más
pesimista para la izquierda es que
vuelva a ganar, pero con menos margen”
(sic).
Esto
es un disparate. Un verdadero delirio.
Nadie,
nadie, nadie, puede pronosticar un resultado electoral a más de tres años de
las elecciones.
Es
un ejercicio de soberbia tan grotesco como imposible de defender.
Para
colmo de males, la justificación técnica que se le da a tan temeraria
afirmación es que se puede extrapolar lo que en nuestro país se dio en 1962
para suponer que el patrón de comportamiento se vuelva a dar, cuarenta y cuatro
años después.
Absurdo.
Para
empezar, probablemente bastante menos de la mitad de los que votaron en ese
lejano año de 1962, sigan vivos.
Las
realidades y las situaciones que producen los estados de ánimo de los votantes,
no son reproducibles, ni siquiera de un período a otro de elecciones (cinco
años). Mucho menos lo son cuando muchos de los padres de los nuevos votantes de
las elecciones de 2009 ni siquiera habían nacido en el período base de ese
estudio de los años sesenta.
Es
más, los ejemplos más modernos, nos enseñan que la memoria del votante parece
ser bastante más corta de lo que uno supone. Alcanza con analizar lo que se dio
en las elecciones nacionales de 1994,
donde se dio un triunfo del partido Colorado, a pesar de que se salía de un muy
exitoso gobierno Blanco, para reconocer la creciente volatilidad del electorado
A
nuestro juicio resulta casi infantil el querer justificar un pronóstico
electoral apelando a episodios anteriores que se dieron hace casi medio siglo.
En
la última elección, Cifra incluida, todas las empresas de encuestas pronosticaban una apabullante victoria del
Frente, cuando en realidad, fue apenas
una diferencia de 15.000 votos la que
instaló a Vázquez en el
gobierno.
Lo
malo es que las encuestadoras y los “politólogos” forman opinión, y por lo
tanto no hay que dejar de reconocer que este tipo de episodios hacen daño.
Lo
bueno, es que con esta delirante afirmación, lo único que se consigue es
despertar la rebeldía de aquellos que sentimos la responsabilidad de redoblar
el esfuerzo para que, como siempre pasa, la realidad pueda más que el febril y
trasnochado calculo de escritorio de los agoreros de siempre.