MODELO DE PAIS

 

 

Es previsible que el texto que acompaña esta nota haya sido leído por muchos de quienes siguen “compromiso” semana a semana, por la sencilla razón de que nosotros accedimos a él a través de un correo electrónico que está circulando hace algunos días en la plaza.

 

De todas formas nos resulta especialmente estimulante él recurrir a el para hacer algunos comentarios de lo que el Uruguay hoy esta viviendo.

Dijo Abraham Lincoln:

" No se puede llegar a la prosperidad desalentando la empresa, no se puede reforzar al débil debilitando al más fuerte, no se puede ayudar al pequeño abatiendo al más grande, no se puede ayudar al pobre destruyendo al rico, no se puede aumentar la paga arruinando al que da trabajo, no se puede progresar serenamente gastando más de lo que se gana, no se puede promover la hermandad humana predicando el odio de clases, no se puede instaurar la seguridad social usando dinero prestado, no se puede ayudar continuamente a la gente haciendo en su lugar aquello que puede y debe hacer sola”

Lo que escapó a la imaginación del estadista norteamericano fue que alguien pudiese defender un modelo de país siguiendo tan estrictamente el camino contrario.

 

Claro, hoy Estados Unidos es la principal potencia del mundo. El nivel de vida de los descendientes de Lincoln es escandalosamente envidiable.

 

La “tierra de las oportunidades” supo generarlas y hoy se beneficia de haberlo hecho.

 

Mientras tanto, en este rincón del tiempo y del espacio, el gobierno del Frente Amplio está apunto de poner en práctica su confiscatorio impuesto a los ingresos. La reforma de la salud, va a no solo destrozar el sistema asistencial, sino también representará una carga tributaria adicional para aquellos que comparativamente puedan ser más fuertes o más grandes.

 

Se niega el registro de vacunas como la del cáncer de cuello de útero  para las niñas y adolescentes uruguayas, predicando el odio de clases, y se insiste una y otra vez en seguir contaminando la relación respetuosa y civilizada entre los distintos estratos de la sociedad con mensajes que llaman al enfrentamiento permanente e infinito.

 

En los tiempos de este Presidente de los EE.UU., la terminología política utilizada era diferente a la de hoy, pero no tanto.

 

Toda la cita tiene una brutal vigencia.

 

Se trata, en la semántica del siglo XXI de distintos modelos de país, aunque Lincoln no lo haya definido así.

 

 

Alvaro Alonso