DIVERSIFICAR MERCADOS

 

En los últimos meses hemos sufrido en el Uruguay una crisis económica, financiera y productiva como nunca.

 

Muchos de esos problemas fueron responsabilidad de los uruguayos, pero la mayoría fueron consecuencia de crisis regionales que nos golpearon fuertemente.

 

Un ejemplo típico fue la crisis bancaria, si bien hay parte de culpa en los organismos de control financiero y en las condiciones de los depósitos de los no residentes, el colapso se debió al retiro masivo de los capitales argentinos que fueron utilizados por sus legítimos dueños, para suplir la falta de efectivo en la vecina orilla debido al corralito financiero.

 

Si bien el sistema bancario y con él el crédito imprescindible para la producción y el desarrollo son muy importantes, lo que hoy nos interesa desarrollar es el tema de los mercados externos.

 

Como dijimos al principio, somos dependientes económicamente de nuestros dos grandes vecinos y fundamentalmente en lo que exportamos: al Brasil fundamentalmente materias primas o semi-elaborados, por lo que la crisis que lo afectó hace unos años no fue más que un aviso para el Uruguay, dado que si bien afectó la balanza comercial la incidencia en los índices de empleo fue tolerable. No así la crisis en la Argentina.

 

La canasta de exportaciones a nuestro vecino del Plata tiene un alto contenido de valor agregado, por lo que su debacle tuvo una fuerte incidencia en nuestra economía y aquí si el desempleo en el Uruguay fue causa directa de esta situación, aunque no exclusiva.

 

¿Cuál es entonces el problema?,

 

Luego del MERCOSUR y las facilidades que este generó para el comercio exterior con los otros socios, el porcentaje de exportaciones con ellos creció en relación con el resto del mundo, si bien trajo prosperidad, eso nos generó un vínculo de dependencia muy fuerte, fundamentalmente con Brasil y Argentina.

 

El intríngulis de esto, es que no son socios comerciales confiables ó dicho más diplomáticamente no son estables, periódicamente están sometidos a avatares de crisis económicas que nos arrastran indefectiblemente, la única forma de minimizar este riesgo es diversificando mercados.

 

Si bien es más fácil exportar al MERCOSUR, desde el punto de vista formal, desde el punto de vista de las exigencias sanitarias, de calidad y de packing y por supuesto el costo flete en el producto final, hacen que lo que a corto plazo puede ser buen negocio, a largo plazo es malo.

 

Se deben buscar socios comerciales más estables: América del Norte y Europa, son los socios ideales, pero llevar la estrategia de la diversificación a su máxima expresión debe ser el fin último, lo que el saber popular resume sabiamente en el adagio: “no poner todos los huevos en la misma canasta”, pues si esta se cae, como ya nos paso con las canastas de Argentina y Brasil, nos quedamos casi sin nada. 

 

El ejemplo de los vinos es bueno, se venden a Brasil y Argentina por supuesto, pero también  a EE.UU., Francia, Inglaterra, Hungría, Alemania, España, Italia, Sudáfrica etc. Este producto cuando la debacle de nuestros vecinos, sufrió las consecuencias, pero solo en parte de su cartera de clientes y esta es una parte menor.

 

Esta diversificación de los mercados, hace que sea casi imposible que fallen todos  al mismo tiempo, lo que genera una disminución del riesgo.

 

Si esta disminución del riesgo en cada uno de los exportadores uruguayos ó en su mayoría se realiza, se logra para el País todo una estabilidad tanto laboral como comercial, lo cual es un capital nacional intangible pero inapreciable para el futuro de los uruguayos,

 

En las crisis, una de las pocas cosas positivas que se pueden rescatar es aprender de los errores, en definitiva la experiencia.

 

Es mi deseo que se pueda lograr.  

 

Arq. Gustavo Barrios