En
los últimos días y a modo de respuesta del aviso publicado por ANCAP en
diferentes medios de comunicación, el autodenominado “Multimedio Plural” ha
incluido en sus diferentes órganos una hoja que, lejos de colaborar en el
discernimiento de la ciudadanía acerca del tema de fondo que los uruguayos
deberíamos discutir, enuncia una serie de postulados que aparecen, al menos,
como poco aclaratorios.
La
prueba más contundente de que no hay ningún interés por discutir la iniciativa
se da en el hecho de que ni una sola palabra de la ley se encuentra
transcripta; ni siquiera se menciona el número de la ley ( Ley No. 17.448 ). El
aviso publicado por ANCAP, discutible en los comentarios que realizaba, por lo
menos le daba la posibilidad al lector de tener a su alcance el texto de la ley
y juzgar por su propio criterio.
Lo cierto es que hasta el
momento, de parte de quienes impugnan la ley, los ciudadanos no hemos recibido
argumentos jurídicos contundentes respecto a su inconveniencia. Los mismos se
han visto sustituidos por una serie de consignas que tratan de alzar una
“cortina de humo” sobre un texto que es por demás claro y que cualquier
uruguayo puede entender.
A
esto debemos agregar la obtusa postura del líder del Encuentro Progresista, el
Dr. Tabaré Vázquez, quien se niega a tener un debate acerca del tema con los
principales actores políticos, consecuencia evidente de su miedo a intercambiar
opiniones fundadas con rivales de notorio y mayor “fuste” político. Esto último
no está mal ya que es humano sentir temor. Lo negativo radica en birlarle a los
uruguayos la posibilidad de enriquecer su futura decisión a través del
intercambio de ideas.
Desde este semanario
trataremos de hacer lo posible para que la ciudadanía tome una decisión con los
elementos necesarios. De muy poco vale cualquier ejercicio democrático si las
personas no tratan de ser exigentes con sus opciones, cualesquiera estas sean.
El destino de una de nuestras principales empresas se encuentra en juego y de
esto deben ser ampliamente concientes todos los compatriotas.
Alfredo Susena