Nº 146 - TOMO 409 - 13 DE DICIEMBRE DE 2001
REPUBLICA
ORIENTAL DEL URUGUAY
DIARIO
DE SESIONES DE LA CAMARA DE SENADORES
SEGUNDO PERIODO ORDINARIO DE LA XLV LEGISLATURA
64ª
SESION EXTRAORDINARIA
PRESIDEN EL SEÑOR LUIS HIERRO LOPEZ
Presidente
y el SEÑOR SENADOR WALTER RIESGO Primer Vicepresidente
ACTUAN EN SECRETARIA LOS TITULARES SEÑOR MARIO FARACHIO,
ARQUITECTO HUGO RODRIGUEZ FILIPPINI Y LA PROSECRETARIA SEÑORA EMMA ABDALA
S U M A R I O
1) Texto de la citación
2) Asistencia
3) Asuntos entrados
4) Proyecto presentado
-
Varios señores Senadores presentan, con
exposición de motivos, un proyecto de ley por el que se modifican los artículos
Nos. 432 y 1279 del Código Civil, relativos a la incapacidad y la curatela.
-
A la
Comisión de Constitución y Legislación.
5) Pedidos de informes
- El señor Senador Gallinal
solicita se curse un pedido de informes al Ministerio de Defensa Nacional
referido a la organización actual de dicha Secretaría de Estado, su personal,
funciones, escalafones, contratos, bienes inmuebles, vehículos y rubros presupuestales.
- Oportunamente fue tramitado.
6 y 14) Solicitudes de licencia
- La formulan los señores Senadores Nin
Novoa y Virgili.
- Concedida.
7, 9, 11, 13 y 15) Administración Nacional de
Combustibles, Alcohol y Portland. ANCAP
- Continúa la discusión general y particular del proyecto
de ley por el que se deroga su monopolio, se dictan normas para regular el
proceso de asociación de ANCAP con otras empresas para la explotación de
combustibles y se define la situación de sus funcionarios.
8) Régimen de trabajo
- Por moción del señor
Senador Gallinal el Senado resuelve escuchar las
exposiciones de los señores Senadores Brause y Astori, votar en general el proyecto de ley en discusión y
pasar a cuarto intermedio hasta la hora 15.
10) Emisión de programas de
televisión y posibilidad de corte de los mismos
- El señor Senador Korzeniak
solicita autorización para realizar una exposición sobre este tema en la
primera sesión ordinaria del próximo Período Legislativo.
- Concedida.
12, 16 y 18) Impuesto a las Transacciones
de Semovientes
- Proyecto de ley por el que se otorga un adelanto
extraordinario a los gobiernos departamentales.
- A solicitud del señor Senador Pereyra se procede al repartido del mencionado
proyecto de ley.
- Por moción del propio señor Senador el Senado declara la urgencia de este
tema y su consideración inmediata.
- En consideración. Aprobado. Se comunicará a la Cámara de Representantes.
17) Sesión extraordinaria
- A sugerencia del señor Presidente el Senado resuelve
realizar una sesión extraordinaria el próximo martes 18.
19) Se levanta la sesión
1)
TEXTO DE LA CITACION
Montevideo, 12 de diciembre de 2001.
La CAMARA DE SENADORES se reunirá en sesión
extraordinaria, en régimen de cuarto intermedio, mañana jueves 13, a la hora
10, a fin de considerar el siguiente
ORDEN DEL DIA
1º) Continúa la discusión general y particular del
proyecto de ley por el que se dictan normas para regular el proceso de
asociación de ANCAP con otras empresas para la explotación de combustibles, y
se define la situación de sus funcionarios.
(Carps. Nos. 470/01 y 646/01 - Rep. Nº 364/01.
Anexo I)
Discusión general y particular de los siguientes
proyectos de ley:
2º) por el que se transforma la Unidad Reguladora de
Energía Eléctrica (UREE) en la Unidad Reguladora de Servicios de Energía y Agua
(URSEA).
(Carp. Nº 619/01 - Rep. Nº
365/01)
3º) por el que se protegen los derechos de autor sobre programas
de ordenador.
(Carp. Nº 307/00)
Hugo Rodríguez Filippini
Secretario - Mario Farachio
Secretario.»
2)
ASISTENCIA
ASISTEN: los señores Senadores Arismendi,
Astori, Atchugarry, Brause, Cid, Correa Freitas, Couriel, de Boismenu, Fau, Fernández Huidobro, Gallinal, Garat, García Costa, Gargano, Heber, Korzeniak, Larrañaga, Lescano, Michelini, Millor, Mujica, Núñez, Pereyra, Pou,
Rubio, Sanabria, Scarpa, Singer
y Xavier.
FALTAN: con licencia, los señores Senadores Nin Novoa y Virgili.
3)
ASUNTOS ENTRADOS
SEÑOR PRESIDENTE.- Habiendo número, está abierta la
sesión.
(Es la hora 10 y 10 minutos)
-Dése cuenta de los asuntos
entrados.
(Se da de los siguientes:)
«La Presidencia de la Asamblea General destina un Mensaje
del Poder Ejecutivo al que acompaña un proyecto de ley referente a las
regulaciones y restricciones legales y administrativas a la competencia entre
particulares que limiten la oferta de bienes y servicios.
-A LA COMISION ESPECIAL DE SERVICIOS
PUBLICOS.
El Ministerio de Trabajo y Seguridad Social remite el
informe de su Asesoría Letrada relativo a la situación generada con el inmueble
de la ex-sede de las oficinas centrales del Instituto Nacional de Alimentación
luego del siniestro ocurrido en el año 1998.
-TENGASE PRESENTES.»
4)
PROYECTO PRESENTADO
SEÑOR PRESIDENTE.- Los señores Senadores Yamandú Fau, Carlos Garat y José Korzeniak presentan,
con exposición de motivos, un proyecto de ley por el que se modifican los
artículos 432 y 1279 del Código Civil, relativos a la incapacidad y a la
curatela.
-A LA COMISION DE CONSTITUCION Y LEGISLACION.
(Texto del
proyecto presentado:)
«EXPOSICION DE MOTIVOS
En oportunidad de aprobarse en el Senado lo que
constituye hoy la Ley N° 17.378, de 25 de julio de
2001, todas las Bancadas asumieron el compromiso de redactar un proyecto
complementario que incluyera la modificación al Código Civil (Arts. 432 y 1279) en lo referente a la incapacidad y a la
curatela, modificación que en aquella oportunidad no fue incluida por no considerarse
suficientemente investigada tal reforma.
Los suscritos, que han contado con los asesoramientos
técnico-jurídicos respectivos, estiman que han logrado los textos que se
encuentran en el presente proyecto de ley que, al mismo tiempo que contemplan
el espíritu original del proyecto, no proponen más que una adecuación de las
citadas normas del referido Código a lo dispuesto en la Ley N°
17.378, sin ningún riesgo de alteración de su euritmia.
Artículo 8º.- Modifícase el artículo 432 del Código Civil, el que quedará
redactado con el siguiente texto: `Están sujetos a curaduría general los
incapaces mayores de edad. Hállanse en este caso los
dementes, aunque tengan intervalos lúcidos y las personas sordo mudas que no
puedan darse a entender por escrito ni mediante lengua de señas según lo
establecido en la Ley N° 17.378 de fecha 25 de julio
de 2001. En este último caso, la intervención del Intérprete de lengua de señas
será preceptiva para decidir la curatela.'
Artículo 9º.- Modifícase el artículo 1.279 del Código Civil, el que
quedará redactado con el siguiente texto: `Son absolutamente incapaces los
impúberes, los dementes y las personas sordomudas que no puedan darse a
entender por escrito ni mediante lengua de señas, según lo establecido en la Ley
N° 17.378 de fecha 25 de julio de 2001. En este
último caso la intervención del Intérprete de lengua de señas es preceptiva
para decidir la incapacidad. Los actos en que intervengan personas incapaces no
producen ni aun obligaciones naturales, y no admiten caución'.
José Korzeniak,
Carlos Garat, Yamandú Fau. Senadores.»
5)
PEDIDO DE INFORMES
SEÑOR PRESIDENTE.- Dése cuenta
de un pedido de informes.
(Se da del siguiente:)
"De conformidad con lo establecido en el artículo
118 de la Constitución de la República, el señor Senador Francisco Gallinal solicita se curse un pedido de informes al
Ministerio de Defensa Nacional, referido a la organización actual de dicha
Secretaría de Estado, su personal, funciones, escalafones, contratos, bienes
inmuebles, vehículos y rubros presupuestales."
-OPORTUNAMENTE FUE TRAMITADO.
(Texto del pedido de informes:)
«Montevideo, 12 de diciembre
de 2001.
Señor Presidente de la Cámara de Senadores Don Luis
Hierro López Presente
De mi mayor consideración:
En uso de la facultad que me otorga el artículo 118 de la
Constitución de la República, solicito se curse el siguiente pedido de informes
al Ministerio de Defensa Nacional:
a) Organización actualizada del Ministerio de Defensa
Nacional, Sede Ministerial y sus dependencias, directamente subordinadas, tales
como por ejemplo: Estado Mayor Conjunto, Direccción
General de Infraestructura Aeronáutica, etc. Se exceptúan los organismos
directamente dependientes de los Comandos del Ejército, la Armada y la Fuerza
Aérea.
b) Misiones y/o funciones, asignadas a cada una de las
dependencias involucradas.
c) Relación del personal y funciones que cumplen,
debiéndose discriminar por escalafón en:
Oficiales Generales
Oficiales Superiores
Oficiales Subalternos
Clases
Personal Subalterno
Personal civil, incluyendo asesores nacionales,
extranjeros, especificando nombres, nacionalidad y su área de actividad.
Contratos de obra formalizados durante el año 2001
especificando nombres y características del mismo.
d) Bienes inmuebles usufructuados por las dependencias
directamente subordinadas, de propiedad del Ministerio o arrendadas.
e) Bienes inmuebles propiedad del Ministerio no incluidos
en el numeral anterior.
f) Vehículos asignados
a cada dependencia, especificando tipo, modelo, año, matrícula y tareas que
realizan.
g) Detalle de todos los rubros, tanto Presupuestales,
como por otro concepto recibidos en cada dependencia, por el año 2001.
h) Disminuciones de efectivos, constatadas desde el 30 de
diciembre de 1998 al 30 de diciembre de 2001.
Con referencia a la Dirección Nacional de Información e
Inteligencia, solicito el suministro de la información que estime apropiada.
Sin otro particular, saluda muy atentamente,
Dr. Francisco Gallinal
Nieto. Senador.»
6)
SOLICITUD DE LICENCIA
SEÑOR PRESIDENTE.- Dése cuenta
de una solicitud de licencia.
(Se da de la siguiente:)
"El señor Senador Nin
Novoa solicita licencia por el día de la fecha."
-Léase.
(Se lee:)
«Montevideo, 12 de diciembre
de 2001.
Sr. Luis Hierro López Presidente del Senado Presente
De mi consideración:
Por la presente solicito licencia durante el día 13 de
diciembre, por razones particulares.
Por ese motivo solicito también se cite a mi suplente el
doctor Héctor Lescano.
Sin otro particular, lo saluda muy atentamente
Rodolfo Nin Novoa.
Senador.»
SEÑOR PRESIDENTE.- Se va a votar si se concede la
licencia solicitada.
(Se vota:)
-18 en 18. Afirmativa. UNANIMIDAD.
Queda convocado el señor Senador Lescano,
quien ya ha prestado el juramento de estilo por lo que, si se encontrara en
Antesala, se le invita a pasar al Hemiciclo.
(Ingresa a Sala el señor Senador Lescano)
7)
ADMINISTRACION NACIONAL DE COMBUSTIBLES, ALCOHOL Y PORTLAND. ANCAP.
SEÑOR PRESIDENTE.- El Senado ingresa al orden del día con
la consideración del asunto que figura en primer lugar: "Proyecto de ley
por el que se dictan normas para regular el proceso de asociación de ANCAP con
otras empresas para la explotación de combustibles, y se define la situación de
sus funcionarios. (Carps. Nos. 470/01 y 646/01 - Rep. Nº 364/01. Anexo I)"
(Antecedentes: ver 62ª S.E.)
-Tiene la palabra el señor Senador Mujica.
SEÑOR MUJICA.- Señor Presidente: seguramente en el debate
político y social de nuestro país nos pueden acusar de un montón de cosas, pero
creo que nadie va a pensar que somos proclives soldados del Foro Batllista o que, en definitiva, podemos hacer
concertaciones profundas. En honor a la verdad, pienso que cuando estas ideas
de transformación de ANCAP se empezaron a difundir y a discutir en nuestro
país, por lo menos como dibujo global teórico, lo que la Administración
anterior proponía encerraba en ciernes un planteamiento de verdadera política
de Estado. Se pudo haber fallado en cuestiones concretas -eso lo veremos- pero
hay que determinar cuál era el dibujo general.
Este tema se ha tratado en el debate. Se ha dicho que
existían Legisladores de todos los partidos, dirigentes sindicales que lo
apoyaban; tácitamente, había un apoyo multisectorial
y multipartidario a lo que se estaba planteando. Saben una cosa: en honor a la
verdad, considero que es cierto. ¿Por qué? Porque a partir de un análisis que
se vuelve a repetir, se observó que el país tenía que bajar el costo de sus
combustibles, por su incidencia en el todo de la economía, que teníamos precios
que nos alejaban de la competitividad regional y que existía un problema de
envejecimiento tecnológico por falta de inversión, pero que los nuevos
parámetros tecnológicos requerían una escala para poder pensar en una eventual
refinería que, efectiva y técnicamente, pudiera bajar los costos. Este problema
de la escala nos enfrentaba a las dimensiones del Uruguay y a los problemas que
ocurrían en el mundo entero con una tendencia a la concentración oligopólica en la cuestión petrolera. Para enfrentar este
problema de escala había que pensar, por lo menos, en incursionar en la región
y parecía lógico que con la estatura de Uruguay -que es un pequeño país sin
petróleo- para enfrentar semejante desafío, que en buen romance significa
"competir en cancha abierta", con grandes empresas y sin tener
petróleo, era de suyo, por el juego de todos estos factores, que había que
pergeñar una sensata política de alianzas que nos permitiera conservar el
trabajo de refinamiento y estar en condiciones de pelear hacia el exterior.
El punto central era
bajar el costo de los combustibles. Esta propuesta que se difundió por un lado
y otro, que tuvo varias expresiones en las distintas Comisiones del Parlamento,
suponía un proceso de etapas que significaba no demorar más la reconversión de
la vieja refinería de La Teja. Esta era una etapa: la fase II que implicaba
conseguir un socio -aquí radica su importancia- para adosar un tren de
refinería altamente competitivo y, fundamentalmente, con una función, que era
vender hacia afuera de la región. Este pequeño hecho es casi determinante del
todo, porque aunque no se había dicho, era de suyo que empezaba a definir el
horizonte de qué tipo de aliado necesitábamos. Por eso la discusión de
asociación sí o asociación no es ridícula si no se
tiene en cuenta para qué y con quién. Veremos cuáles son los factores que
inciden.
Sería ridículo pretender que ANCAP sola pelee en el marco
de la región. Pienso que tal vez no resistiría ni dos o tres meses por varios
factores. Uno de ellos es que cualquiera le hace "dumping"
a ANCAP, a una ANCAP estilizada de sus defectos históricos, lo que hubiera sido
una manera hermosa de soñar. También era de suyo que el socio tenía que ser
alguien a quien le interesara incursionar en la región; alguien que
efectivamente, por su propio interés, buscara forzar la colocación de su
petróleo en el marco de la región. Esto empezaba a definir el horizonte del
marco mundial.
Es muy difícil pensar que quienes están instalados en la
región tengan algún interés en multiplicar la potencialidad industrial, siendo
que todos sabemos que en el marco regional existe capacidad excedentaria
de refinamiento. Esa era una primera característica. De hecho, se establecía
que tenía que ser grande y que debía estar fuera de la región porque el
elemento de atracción del Uruguay no era su mercado interno, sino su posición
geográfica, su logística y su pertenencia al MERCOSUR. Tenía que tratarse de
alguien que utilizara el territorio uruguayo para tratar de vender su petróleo
en una región en la que, de hecho, no podía entrar. ¿Dónde estaba el beneficio
para el Uruguay? En el eventual valor agregado del trabajo y en un elemento muy
simple y sencillo. Se puede discutir sobre los costos de refinación de ANCAP,
que no son los mismos que los del Ente, porque estos pagan un viejo peaje, que
más adelante veremos. Si se querían cambios sin trauma, por lo menos
teóricamente, la solución era aumentar la capitalización del parque industrial
del país. Dicha solución permitiría pensar en una redistribución del trabajo,
yendo para adelante y no para atrás. La profesionalización futura de ANCAP no
hubiera dejado gente por el camino, sino que hubiera logrado un crecimiento en
la tarea. De todos modos había que reconocer que alguien que viniera a
instalarse en el Uruguay para vender hacia el exterior, iba a pedir la mayoría,
pero de otro tipo de sociedad, porque iba a cargar con todo el riesgo de pelear
hacia fuera. Es decir que había lugar para una ANCAP y para otra cosa. Esta fue
la justificación que se dio para comprar -o intentar hacerlo- un puñado de
estaciones que eran una especie de llave, de puerta de entrada asegurada que
actuaría como un anzuelo, pero no por el valor que pudiera tener, sino porque
le aseguraba a un eventual inversor que venía o tendría que venir de bastante
lejos, que de entrada tenía asegurada una pata en el mercado argentino. Cuando
empezaron a saltar las dudas de las características del negocio, hubo
argumentos defensivos que se establecieron. Un sistema de estaciones de
distribución no se compra como un boliche por medio del Gallito Luis. ¿Dónde
está la cotización mundial de los sistemas de estaciones? ¿Cuáles son los
sistemas de estaciones que hay a la venta? Realmente es muy difícil comprar. No
estoy diciendo esto para justificar, sino que estoy tratando de explicar por
qué se hace la primera afirmación. En definitiva, no estamos con nuestra fuerza
política en la dirección de ANCAP, pero muy lejos de los detalles prácticos uno
puede recoger un dibujo. Quiero señalar que este dibujo era para pensar y para
hacerlo con una enorme seriedad porque significaba cambios donde no tirábamos
al niño en la bañera ya que seguíamos manteniendo a ANCAP, aunque reconociendo
que necesitaba severas transformaciones en su profesionalización.
A un socio al que le íbamos a dar inevitablemente el
abastecimiento de petróleo bruto interno, a su vez, le íbamos a vender: trabajo
de nuestros trabajadores, una posición geográfica y una existencia dentro del
MERCOSUR. Sinceramente, el dibujo grueso siempre nos pareció inteligente y por
eso mereció la consideración como estrategia, pues tenía la sabiduría de no
incrementar los líos en el frente interno, dándonos una salida positiva hacia
fuera y multiplicando la capacidad industrial del país. Se podría criticar el
hecho de que la ganancia sería para una multinacional, pero seguramente la
venta de la fuerza de trabajo y la capitalización tecnológica indirecta que
significa un proceso de esta envergadura, sería una honda transformación para
el Uruguay.
Nos enteramos de este proyecto por la puerta del costado.
En esa época éramos Diputados; integrábamos la Comisión de Ganadería,
Agricultura y Pesca y en el país había una crisis. Ya sabemos lo que pasó en
Brasil en 1998 y por esa situación Uruguay quedó atorado de leche en polvo y de
"quesitos", con una crisis de mercado fenomenal. Hemos orado en el
desierto. Siempre nos pareció ridículo, en un mundo cada vez más cerrado, con
dificultades comerciales, no unir el negocio petrolero, que es una imposición
objetiva de la vida -siempre vamos a ser importadores de petróleo- abriendo en
el marco de ese negocio alguna rendija segura para vender nuestro trabajo, como
ser el de los obreros de CONAPROLE o de PARMALAT. Siempre nos pareció ridículo
que Uruguay mantenga en forma independiente sus compras petroleras de su
necesidad de vender. Vivimos en un mundo que podremos criticar, pero es como
es. Siempre me pareció que en una cláusula fundamental, componente de una
transformación de este tipo que se podría incluir en el mismo documento, o por
detrás, se tendría que asegurar el mercado para nuestro trabajo. Con esta
visión pensamos que el asunto estaba en México, en el Golfo Pérsico,
particularmente en Irán, o que el socio potencial estaba en Venezuela.
Al estudiar esas
economías, lo primero que uno advierte es que son naturales importadores de lo
que nosotros vendemos. Nuestro problema es el negocio global del país, no sólo
del petróleo. Somos agro exportadores, y lo seguiremos siendo por mucho tiempo.
No hubiera querido que este problema se dilucidara
mediante una visión sectorial, sino a través de una visión país. Por eso, esta
propuesta primitiva -que después fue cambiando en el transcurso del tiempo- en
definitiva, más que un "cachet" de cuánto me van a pagar, era una
decisión de carácter político estratégico y una salida por lo alto.
Desgraciadamente, los errores y nuestras propias limitaciones como país y como
Administración, fueron deshilachando nuestra visión. Algunos de los errores
tienen que ver con un escalón más de los malos negocios que hacemos cuando
salimos afuera. Aclaro que me parece fundamental establecer esto al inicio de
la discusión.
Parece contradictorio que quienes teníamos una visión, en
términos generales, entusiasmada en esta vieja propuesta, hoy estemos en contra
de ella. El problema no radica en discutir si sirve o no la asociación. Para
nosotros es un paquete global. Asociación, ¿para qué?.
¿Con quién?. ¿Dirigida a qué mercado? ¿De quién? Y,
sobre todo, ¿cuánto invertir?
Más allá de cualquier papel que se pueda firmar, para mí
es decisivo que una empresa que venga a colocar U$S
400:000.000 para hacer un brutal tren de refinería al costado, me esté diciendo
que no está pensando en el mercado interno. Esa empresa viene a pelear para
afuera. Puede haber alguien que me pague muy bien, incluso, para que la
refinería se muera, porque su negocio puede ser vender el petróleo que tiene en
otra parte, ya refinado, con mejores costos.
Me parece que estos elementos son decisivos. Por eso, a
veces pienso que hubiera sido preferible una consideración global de este tema.
Le debo reconocer al Partido Nacional el haber parlamentarizado
esta discusión; la categoría del tema lo merecía. Aclaro que trato de ser
absolutamente honesto en lo que pienso. Creo que esta visión ha llevado a
confusión. Siempre que hemos pensado en alianzas y en asociaciones, lo hemos
hecho con la visión de que es decisivo para salir a la región. De lo contrario,
nos parecía que tenía poco sentido, no porque los costos de ANCAP, desde el
punto de vista interno, sean buenos, ya que pensamos que son altos. Lo primero
que debemos aclarar es que una cosa son los costos del combustible y otra el
costo país. Probablemente venga una empresa que administre mejor y mande 500
empleados para su casa. Por supuesto que habrá que sacar de algún lado para
pagarles. Entonces, lo que no paguemos por el petróleo, lo vamos a pagar por
otro lado. Quisiera que hubiera 500 personas trabajando, no yéndose para su
casa, sino de frente al sol, ganándose su salario con creces y dignidad de
verdaderos trabajadores, no usufructuando un derecho, sino multiplicando los
bienes del país, que es una cosa distinta.
Creí que una respuesta hacia adelante, que agresivamente
garantizara un socio que viniera a pelear para afuera, permitiría una
racionalización objetiva del propio presupuesto de ANCAP. ¿Por qué? ¿Sus costos
son altos por la obsolescencia de la refinería? Es muy discutible el costo de
refinería, pero no los costos de ANCAP, que es algo diferente.
No manejo las cifras actuales, pero hace unos tres años
dediqué un tiempo a desmenuzar la pirámide laboral. Pude comprobar que ANCAP
tenía unos 2.600 trabajadores globales, de los cuales algo más de 970 eran
cargos de Dirección; defino por "cargos de Dirección", de capataz
hacia arriba. Esto significa, groseramente, que tenía 1.600 indios y 970
caciques. ¿Es culpa de ANCAP, de los trabajadores, del Estado como concepto? ¿O
es culpa nuestra? Tendríamos que decir que los reformadores van a reformar las
instituciones del Estado -permítaseme decir esto tan severo- porque no se
pueden reformar a sí mismos. Esta es una corresponsabilidad con raíces
históricas. ¡Es mentira que el Estado ha sido siempre ineficiente! ¡El Estado
no tiene la culpa de cómo se le maneja! ¡Ha tenido etapas gloriosas de enorme
eficiencia, y otras paquidérmicas!
De manera que hoy hay una diatriba contra los monopolios.
No voy a releer un discurso de Luis Batlle, pronunciado, prácticamente, en la
noche del golpe de Estado, en 1933, en el que daba cuenta a la Cámara de un
informe de ANCAP, que recién estaba fundada. Allí se manejaba una serie de
cifras que significaban el ahorro nacional y la capitalización de lo que estaba
gastando el país hacia fuera. Quiere decir que, mal o bien, ese Estado funcionaba
y era conveniente a pesar de todos los pesares. Pero hoy tengo esta
certidumbre. No sé si mis estimados colegas se han enterado de que hay un
intercambio de U$S 1.000:000.000 mutuamente en
acciones entre REPSOL y PETROBRAS. Dicho más
claramente, no sé si no estamos ante un fenómeno de brutal concentración oligopólica: el negocio petrolero en el marco de la región.
Esta fue la información que se manejó en la prensa en estos días.
Evidentemente, por más que se luche contra los monopolios, los fenómenos de
concentración están en todas partes y, en definitiva, los oligopolios van más
allá de la estatura que puedan tener los países.
En este marco nos pareció siempre inteligente -por el
Uruguay y por qué no, también por la región- contribuir a atraer a alguien que
venga a competir en serio, porque le interesa competir en serio, no por bondad,
sino defendiendo sus propios intereses, que es otra cosa. Acá no va a venir
nadie por bondad.
Este tipo de proyecto nos deja en la incertidumbre. ¿Por
qué? Porque, en definitiva, ¿cuál es el punto de arranque? No sabemos cuál va a
ser el plan de negocios. Lo que tenemos claro es que vamos a arrancar con una
refinería que se llama "Consumo del Uruguay". Sé que en el primer
momento va a tener algún margen de excedente, pero éste está previsto para
cinco, seis o siete años, no mucho más. No hay que pensar que esta refinería no
está hecha para trabajar hacia fuera, por varios motivos. Por ejemplo, por el
tipo de déficit que existe en la región, sobre todo en Argentina y Uruguay.
Aquí se expresa otro problema de Uruguay, que no es
atribuible a ANCAP. Ayer se comentaba acá cómo hay que rematar los excedentes
de nafta, situación que se da en Uruguay y en Argentina, pero no en Brasil.
SEÑOR PRESIDENTE.- Ha
llegado a la Mesa una moción en el sentido de que se prorrogue el tiempo de que
dispone el orador.
Se va a votar.
(Se vota:)
-19 en 20. Afirmativa.
Puede continuar el señor Senador Mujica.
SEÑOR MUJICA.- Muchas gracias, señor Presidente.
Esto es así porque no hemos tenido la previsión de
orientar el parque automovilístico y de transporte de acuerdo con lo que
técnicamente es la mejor política de costos y de valor que tiene que pagar la
gente. Preferimos "fusilar" con el precio de la nafta y cada vez
metimos más motores "diesel", disparando a ese fusilamiento, lo cual
nos termina desequilibrando el negocio petrolero y aumentando los costos
inútilmente. Eso no le pasó a Brasil. Este no es un problema de ANCAP, sino del
transporte en el Uruguay, y ahora no lo podemos corregir.
Por otro lado quería señalar -porque se nos va el tiempo-
que sí, que efectivamente tenemos crisis de confianza. No le erramos con el
asunto de ANCAP, le erramos mucho antes. Acá hubo un discurso oficial cuando se
inició el Gobierno, en el que se sostuvo que si se iba a ir a las
transformaciones del Estado, se tenía que tener de suyo que este era un brutal
problema nacional, y como tal, cuando se discutió la integración de los
Directorios, se cometió un error de carácter partidario ante un problema que
era nacional. Siempre hemos tenido que andar robando información y desconfiando
de ella porque no se nos dio parte en el asunto. Quedamos como "de
segunda", ignorados, y desde ese momento se comenzó a establecer, de
hecho, la política de desconfianza. Se tuvo un discurso contradictorio,
aparentemente amplio pero, sin embargo, en los hechos, segregador.
Siempre llegamos tarde a ciertas informaciones, como en
el caso de Argentina. Creemos que el Uruguay no agotó, tiene una materia
pendiente y es como si optara por sacarse un lastre de encima de enfrentarnos a
nosotros mismos como país. ¿Por qué digo esto? Porque los mayores defectos de
costos de ANCAP son defectos de gestión y de dirección, pero no de este
organismo; son problemas históricos. Entonces, por mejor que sea la estrategia,
por más correcta que sea desde el punto de vista empresarial, está condenada a
la ruina cuando se falla en la táctica; cuando se falla en la de todos los
días. El problema de la gestión es una buena cuota parte del verdadero poder.
Por otro lado hemos sido terriblemente permisivos con
nosotros mismos respecto a los defectos de gestión. A veces me ha dado la
impresión de que el señor Presidente de la República captaba todo esto, con esa
espontaneidad, cuando está con las pilas cargadas, pero después hace gestos
contradictorios. Nuestra manera de elegir las direcciones de las empresas
públicas, a esta altura, no tiene contrafuerte. No estoy hablando de fenómenos
de corrupción sino de ese amiguismo proverbial que tenemos los uruguayos, y de
cosas que no tienen explicación.
Se va el tiempo, señor Presidente, y trataré de resumir
porque este es un goteo, un drenaje casi permanente.
En 1992 se negoció la Compañía del Gas a Gaz de France, instancia en la que
actuó una Comisión Liquidadora, etcétera, etcétera. En ese momento los tanques
de la compañía estaban llenos de nafta liviana que se debía a ANCAP. Estamos
hablando de 1992 y esto representaba alrededor de U$S
4:000.000, pero ANCAP todavía no los cobró. Nadie se acordó de que había que
cobrar esa cuenta.
No voy a dar nombres propios pero estoy bastante harto de
los garrotazos que nos da la opinión pública respecto a lo que ganamos los
Legisladores. No nos preguntan cómo los gastamos. Sin embargo, tengo en mi
poder documentos donde consta que en Secretarías del Directorio hay suelditos
de $ 59.000, de $70.000, compensaciones de $ 30.000, de $ 40.000, y no una,
sino varias. Estoy seguro de que esto no es corrupción, esto es
"pierna", pero de tanta "pierna", nos matamos.
Pasando a los negocios de Argentina, ayer se habló de
DUCSA. Si ANCAP tiene -como dijo alguien- el Palacio de Versalles,
un "plus" alto y gastos de alta burocracia, ¿para qué vamos a
contratar gente de afuera de ANCAP? Y pagamos U$S
16.000, U$S 9.000, etcétera. Administrar significa
aumentar la productividad con el mismo presupuesto, y si me está sobrando gente
y tengo un bruto presupuesto, ¿por qué no la distribuyo mejor?
No fuimos sólo a comprar estaciones, sino a la selva
boliviana. Hay que leer los informes de ANCAP; son para llorar. Fuimos a sacar
petróleo a la selva boliviana, en una sociedad y, a esta altura, creo que lo
que pudimos haber sacado fue un poco de mosquitos y nos tuvimos que ir.
Hay otras aventuras en la Argentina que vienen de tiempo
atrás. ¿Qué tiene que ver la eficiencia de ANCAP, la eficiencia del Estado, o
discutir en general? No es así. Esto tiene que ver con cómo manejamos la
empresa pública, y me autoincluyo, porque si "garganteo" en contra,
no he tenido la posibilidad de convencer al sistema político que así no puede
ser; que estamos con una visión de cuando los perros se ataban con chorizos.
Ese es el meollo del
asunto: en todos los costos de ANCAP nos conseguimos un socio comercial para el
tema del cemento. Luego que estuvimos años "dándole la papita" en la
boca con un "clinker" por debajo del costo
a la cementera de los catalanes, cuando le
"dimos vida" a los competidores, cuando estaban en el suelo y los
mantuvimos, hicimos una espléndida asociación comercial que, por ejemplo, por
la asistencia tecnológica, y en una primera etapa, va a recibir U$S 5.000 por el informe de cada planta, más un pago
inicial de U$S 50.000, más el 1% del monto de la
venta de la División Portland por los dos primeros
años, más el 2,5% de las ventas en los futuros años y el 4,5% por las
exportaciones a partir del tercer año. Pero además pagamos hasta el traslado,
el hospedaje, la alimentación y un viático de U$S 150
por día a los técnicos de Loma Negra. ¿Cuáles fueron las consecuencias? Que en
el año 1999, mal que bien, habíamos ganado U$S
500.000, pero en el último ejercicio casi perdimos U$S
2:000.000. ¿Socio para esto? ¡Ah no, querido!
Por eso vuelvo a insistir en esta discusión y, también, a
señalar -un poco a la carrera- que ha habido contradicciones en nuestra fuerza
política. ¡Qué horror! ¡Qué espantoso! ¡Qué falta de seriedad! ¡Qué van a hacer
estos tipos con el pobre país si llegan al gobierno, porque tienen la debilidad
de consultar a su gente! Y su gente discute y vale lo mismo la opinión del
Senador Fulano de Tal que la del pegatinero Cual, y
se arman unos líos bárbaros. ¡Y les vuela la bata! Sí, a nuestra fuerza
política no la dominan media docena de señores que se sientan ante una mesa y
trazan la línea para la historia. ¡Sí, nuestra fuerza política tiene el defecto
de la democracia interna! Es un desastre pero, de pronto, uno va a un comité y
le pegan bien duro. ¡Sí, señor, es así! Y allí vienen nuestras contradicciones;
¡qué espantoso! Yo me siento orgulloso de eso, y vaya si hemos discrepado. Sí
lo hemos hecho. Bien, es el advenimiento de una cosa nueva, de la cual ni
siquiera nosotros somos totalmente conscientes, porque pertenecemos a una
generación en tránsito: o la política se horizontaliza,
es más de todos, o la gente no quiere saber más nada de la política. Hay
estilos que han fenecido históricamente y cuando la gente nos dice que no
quiere saber de política, es que no quiere saber de determinados estilos. Y eso
crea una serie de incomodidades; sí, brutas incomodidades, ¡pero cuánto
aprendemos!
Que eso nos crea lentitud, sin duda. Pero a nuestra gente
hay que convencerla y el error nacional de estos proyectos -no se lo estoy
atribuyendo a nadie- creo que está -ojalá me equivoque; yo me equivoco mucho,
pero de puro viejo tengo la honradez de reconocerlo- en que las
transformaciones del Estado, aunque fueran lentas, tendrían que convencer a
buena parte del país, porque necesitamos trabajadores que no vayan a trabajar
por disciplina o necesidad, sino que además tengan un sentido del honor, que
vayan enamorados, esperanzados, que tengan una zanahoria en el horizonte. En el
fondo, no se trata de transformar a ANCAP, sino de transformarnos a nosotros
mismos para el mundo al que vamos.
Finalmente, voy a discrepar con toda la Sala -la que está
adentro y la que está afuera- porque creo que ANCAP, UTE y ANTEL son en esta
etapa fundamentales, y acepto que, como cuestión de mediano plazo, son
estratégicas, y no lo serán en el largo plazo. Estoy convencido de que en el
largo plazo, para la sociedad a la que vamos, es más importante el Clemente
Estable que ANCAP. Pero para que haya un Clemente Estable potente, debo tener
instrumentos que me generen recursos para poder desarrollarlo. No abdico del
papel que tiene que cumplir el Estado. Creo que el Estado debe refundarse y que necesitamos, como siempre, un Estado
quilla, un Estado abridor de rumbos y de caminos. Mas no será por los mismos trillos, sino por otros, porque el mundo va para otro lado
y tenemos sed de cambios y, también, pertenecemos a una fuerza política que
quiere cambios. Desgraciadamente, estamos bastante incomunicados.
Muchas gracias.
SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador Fau.
SEÑOR FAU.- Señor Presidente: el debate al que está
asistiendo el Senado desde hace varias horas y distintas jornadas es atípico, y
ello está vinculado a la naturaleza de lo que estamos discutiendo. En otras
circunstancias, en otros tiempos, hablar del Estado, de los monopolios, de la
participación privada, ha dado lugar a confrontaciones políticas muy fuertes, a
debates muy ácidos, que no se registran en esta oportunidad. No digo que sea
mejor o peor. La dialéctica, el debate, la confrontación de ideas, hace a la
naturaleza de estos órganos, razón por la cual si ese debate se hubiera dado en
ese tono, no hubiera estado mal. Pero no es el que prima en el Senado; es otro,
y creo que no hay que hacer ningún esfuerzo para comprender a qué se debe esta
realidad. Responde a una situación que protagonizó una fuerza política
importante en el país al tener, en su interna, una discrepancia muy profunda de
la cual surgieron consecuencias políticas que pueden terminar en la aprobación
de un proyecto de ley vinculado a esa realidad interna. Lo señalo, no como una
crítica, en tanto asumo que, siendo una realidad interna, es a la fuerza
política que la sufre y la vive a la que le corresponde procesarla y asumirla.
Pero es cierto, sí, que así como otros partidos han tenido sus propias crisis y
han repercutido en el quehacer parlamentario, hoy este debate está teñido por
la situación que se planteó dentro del Frente Amplio, una de las fuerzas
políticas importantes en el Parlamento de la República en esta oportunidad.
Por lo tanto, vamos a hacer algunos planteamientos
políticos y a formular algunas apreciaciones políticas, pero trataremos de
mantenernos en el marco por el cual el Senado ha optado, implícitamente, para
discutir estas cosas.
En alguna oportunidad lo hemos dicho, pero vamos a
reiterarlo. En una sociedad democrática y políticamente liberal, los monopolios
no son asuntos de principios. Nadie define como una cuestión ideológica
sustancial la vigencia o la inexistencia de un monopolio. Históricamente, el
país los ha tomado -cuando los usa o los deja- como mecanismos o procedimientos
para lograr más o menos eficacia en la función del Estado, y así han actuado
los Partidos.
En 1931, es decir dos
años antes del golpe de Estado de Terra -y hago la
apreciación en función de una fecha que acaba de manejar el señor Senador Mujica- las circunstancias que entonces vivía el país
aconsejaron que, en lo relativo al petróleo, el Estado debía tener una
presencia monopólica, que es lo que lleva a la
creación de ANCAP. Es decir que toda la fundamentación
que surge de la discusión del proyecto de ley insiste en la necesidad de que
para mejor defender los intereses del país, el Estado debe tener una presencia
más protagónica, pero sobre todo monopólica. Eso es
lo que lleva, precisamente, a la creación de ANCAP.
Con respecto a ese monopolio, exactamente setenta años
después de haberse establecido, ¿es la ley la que lo deja sin efecto? ¿Es la
voluntad del Legislador que, aislado de las realidades de su mundo y de su
época, cree que debe acabar con el monopolio? No; el Legislador constata y
asume un hecho: el monopolio, por razones ajenas a la voluntad de todos, cae,
no existe, se disuelve y entonces, reitero, el Legislador asume esa realidad.
Hechos nuestros, hechos regionales y fenómenos económicos inciden para que
caiga ese monopolio y, por ende, setenta años después el Legislador siente que
la empresa del Estado debe adaptarse a esa realidad. Precisamente, eso es lo
que estamos haciendo hoy. Desde nuestro punto de vista, no estamos acabando con
un monopolio por razones de principio, y así lo aprecia, lo siente y lo
manifiesta nuestro sector. Lo que estamos haciendo es asumir y reconocer un
dato de la realidad: un monopolio ha caído y es buena cosa que la ley adapte la
nueva realidad a ese fenómeno.
Somos de los que seguimos creyendo en el Estado, y
también porque seguimos convencidos de la necesidad de su presencia en lo que
tiene que ver con sus áreas estratégicas, para poder afirmar dicha presencia,
creemos que sólo la aseguramos mediante su reforma. Esta Reforma del Estado
hacia la que vamos es, precisamente, para defenderlo y asegurarlo. Así lo
aprecia y siente nuestro sector. No es para asumir que el Estado desaparezca
como producto de las circunstancias, sino para que pueda seguir gravitando en
las nuevas realidades que tiene el país.
Somos un sector que está formado, no en el odio al
Estado, sino que lo miramos con simpatía; somos los que históricamente hemos
tenido en este país la responsabilidad de haber desarrollado una política y una
concepción que sentimos traspasó nuestras fronteras partidarias. Tenemos el
derecho a suponer que nuestro pensamiento batllista
no es únicamente patrimonio del Partido Colorado; ha tenido la fuerza
suficiente y necesaria, reitero, para traspasar nuestras fronteras y
convertirse en un sentimiento extendido en el país, con el cual se identifican
quienes nos votan y muchos de los que no lo hacen, pero que están convencidos
de las bondades de muchas de las propuestas que bajo el pensamiento original de
Batlle y Ordóñez se expresaron en este país. Por esa razón el Estado tiene un arraigo
tan fuerte en la conciencia popular uruguaya, esto es, no sólo porque
históricamente ha tenido una fuerte presencia, sino porque la gente cree en él.
Es por esos motivos que hoy no festejamos la caída de un
monopolio. No se trata de una manifestación de alegría porque caiga un
monopolio, pero tampoco lloramos porque ello suceda. Ese es el sentido
pragmático que tiene nuestra posición. En tanto no es una definición de
principios, no nos pone triste el hecho de que caiga ni nos da alegría
manifestada en esos términos. Lo que importa en esto es la razón fundamental
que se tuvo cuando se estableció el monopolio para defender determinados
valores -que sí siguen siendo los mismos- que hoy podremos defender mejor con
el monopolio o en la competencia. Lo que importa es la sustancia, es decir,
para qué se creó ANCAP en aquel momento monopólica y
por qué hoy sigue existiendo la necesidad de que permanezca, pero reformada,
transformada o revitalizada; no se trata de mantener el monopolio sino de las
razones básicas y fundamentales por las que se creó. Ese es el porqué de
nuestra actitud de reforma con respecto a ANCAP, esto es, no por odio a esa
Administración o al Estado, sino por cariño a ambos, porque nos sentimos
comprometidos con ella. Como queremos que siga existiendo ANCAP, para nosotros
ello solamente es posible si se reforma; de lo contrario, desaparece. Esa es
una cuestión básica que sentimos y que debemos reivindicar en estos momentos en
que a veces los debates terminan incorporando algunos elementos que confunden y
se tiñen, donde a veces los eslóganes y consignas no permiten apreciar en
profundidad las verdaderas causas que explican soluciones legislativas.
Cuando propiciamos la presencia del sector privado junto
al Estado, no fue porque tuviéramos una preocupación sustantiva por el destino
de lo privado; en este caso, nuestra preocupación es la gente, la misma que
tuvo el Legislador de 1931 cuando crea ANCAP. Y cuando hoy propiciamos la
participación del Estado junto con el sector privado, lo hacemos porque creemos
que es la forma de posibilitar que el Estado siga teniendo presencia. No hay un
énfasis en incorporar al sector privado en la asociación con el público, sino
que lo público es lo que nos preocupa porque es lo que expresa a la gente. El
tema es cómo servimos mejor a la gente, y para eso está el Estado. Hoy va a
servir mejor a la gente si se asocia, si se vitaminiza, si se revitaliza con la
presencia del sector privado aportando al público, y en su conjunto haciendo
una experiencia que fortalezca a ANCAP como manifestación del Estado en un área
estratégica de la vida económica del país. Conservar la actual situación de
ANCAP y mantenerla en los términos en que hoy está planteada
es el peor favor que le podemos hacer al Estado y, por ende, a la gente.
El "status
quo", el pensar que nada hay que hacer en ANCAP, conduce inevitablemente
al fracaso, cuando no a la desaparición de un Ente del que nos sentimos tan
orgullosos. Por eso, porque queremos defender a ANCAP, es que no la queremos
vender. Insisto, no hay una voluntad de venta. Muchas veces, las consignas y
los eslóganes llevan a algunos a decir que hay que parar esto porque se vende
ANCAP. No, aquí no se vende absolutamente nada. La filosofía es absolutamente
la contraria. Para que no tengamos que llegar a vender ANCAP es que debemos
posibilitar una experiencia mixta de administración en esta empresa del Estado.
Como se ve, el espíritu es absolutamente el inverso. Tratamos de evitar que
debamos llegar a la venta de un Ente del Estado y es por ello que hoy
proclamamos la necesidad de su asociación con el sector privado. Es con ese
espíritu que realizamos este planteo. Hay un interés de combinar lo privado con
lo público y para asegurar su existencia, es que la queremos reformar. Si esto
es de lo que estamos hablando, si de esto se trata, si esto es lo que estamos
buscando, ¿de qué hablan los que dicen que esta es otra manifestación de la
política económica neoliberal que tiene el país? Me pregunto qué neoliberales
en el mundo proclaman la presencia del Estado en un área estratégica como ésta
que estamos defendiendo. ¿Qué neoliberales reiteran y ratifican que más allá de
que sea a través del monopolio o en la competencia, deberá ser el Estado el que
participe directamente con su empresa? ¿Cómo podemos hablar y adjudicar un
sentimiento neoliberal a los que hoy estamos defendiendo esa presencia de un
Estado reformado?
Por un lado, distintos sectores de opinión y editoriales
critican a quienes estamos en esta posición, argumentando que estas soluciones no
tienen la audacia que ellos quisieran, porque no nos animamos a romper
definitivamente con el Estado, porque seguimos manteniéndolo y de esa forma
anclados al pasado.
Por otro, se dice que este proyecto representa la
expresión más pura y la concreción de una política neoliberal que en el país,
según algunos, se viene desarrollando. Digo que no se necesita saber mucho para
darse cuenta que se podrá estar o no de acuerdo con la solución que
propiciamos, pero no se puede decir que es neoliberal, según esa concepción
genérica que se tiene sobre el neoliberalismo y sobre el cual no se ha
profundizado demasiado como para poder determinar con precisión sus reglas.
¿Qué estamos recogiendo en este proyecto de ley?
Fundamentalmente, la propuesta que ha hecho una parte de la izquierda uruguaya,
lo que constituye un elemento importante. Entonces, cuando recogemos la
sustancia de la propuesta que en este Senado realizaron los señores Senadores Astori y Couriel, ¿estamos
haciendo nuestra la iniciativa de dos neoliberales? Es indudable que los
señores Senadores Astori, Couriel,
Cid y Rubio son hombres identificados históricamente con la izquierda de este
país, y en el caso del señor Senador Couriel, lo es
dentro y fuera del Uruguay. Nadie puede negar que han
mantenido su pensamiento con coherencia y congruencia durante buena parte de su
vida y que sienten un compromiso político muy fuerte con la izquierda uruguaya.
Por lo tanto, si desde esa izquierda hacen una propuesta
de esta naturaleza, ¿podemos decir que es una iniciativa neoliberal? ¿Hay
derecho a agraviar a Senadores de esta República adjudicándoles una actitud de
este carácter?
Personalmente, creo que, nobleza obliga, hay que decir
algunas cosas. Hace un tiempo -se lo quiero contar al Senado- el señor Senador Couriel nos había interrumpido el saludo al señor Senador
Sanabria y a mí porque entendía que nosotros veníamos en una actitud contumaz
de dureza hacia él. Realmente, esa actitud nos dolió mucho. Pues bien, señor
Presidente, luego del discurso que pronunciara en el día de ayer el señor
Senador Couriel, creo que nos va a seguir saludando
por un rato muy largo. Escuché una pieza oratoria sensata y valiente, porque
hay que decir las cosas que manifestó, con altura, el señor Senador,
encontrándose en una posición política tan delicada y sensible, en la medida en
que era protagonista de una situación crítica en su fuerza política. Además,
debemos resaltar la forma en que supo contenerse y proclamar con un sentido de
disciplina admirable que los asuntos del Frente Amplio los discute en el Frente
Amplio y no en el Senado de la República. Eso merece el respeto conceptual por
lo que dijo, pero también merece el respeto político por una actitud de
disciplina que dignifica al señor Senador y también al sistema, porque demuestra
que hay formas civilizadas de asumir los problemas y dificultades.
En este camino de nobleza, debo decir que se es injusto
al adjudicar la condición de neoliberal porque si bien no participé en las
negociaciones ni tuve el papel protagónico que sí tuvieron los señores
Senadores Atchugarry y Gallinal
-cuya generosidad y desprendimiento para posibilitar este acuerdo fue
reconocida en este Senado- sino que simplemente me guíe por papeles que nos
llegaban y lo que se decía en la prensa, debo decir con profunda sinceridad que
no siento que los señores Senadores Couriel y Astori se hayan aproximado a las propuestas coloradas y
blancas. Por el contrario, creo que los colorados y los blancos nos aproximamos
a los planteos de los señores Senadores Couriel y Astori. No necesitan ellos -suficiente jerarquía política
tienen ambos- que otro colega venga a señalar estos hechos, pero me siento
obligado a decir que colorados y blancos hemos recogido, en sustancia, la
propuesta que desde una parte de la izquierda se hizo, a fin de dar un mejor
destino a ANCAP.
En la tarde de ayer, el Senado asistió a una muy buena
exposición de un señor Senador, quien entre otras cosas explicó la interna de
su coalición, la orgánica de su fuerza política, y marcó las diferencias que existen
entre los liderazgos de su coalición y los de los Partidos fundacionales, al
decir del señor Senador Santoro. Debo señalar que él
no manifestó que fueran mejores los líderes de la coalición de izquierda que
los de los Partidos históricos, pero relató que tienen una orgánica muy fuerte
en la que combinan la participación política con la de las bases. También
expresó que el líder es tal, pero no tiene el poder de incidir y obligar a
tomar decisiones, tal como según él ocurre a nivel de los Partidos históricos.
En tal sentido, debo señalar que no es tan así. Nuestros líderes tienen fuerza,
inciden y participan, pero recuerdo que en el apogeo de la lista 99, un día el
doctor Batalla hizo una propuesta en un Comité Ejecutivo de 15 integrantes y el
resultado de la votación fue en su contra por 14 votos a 1; sin embargo, ni el
doctor Batalla se agravió ni nosotros festejamos por haberlo derrotado.
Por tanto, no es tan así
que eso ocurra, pero se marcó la diferencia. Una vez introducido el tema en el
debate del Senado, deja de ser un asunto interno de la coalición que expresa
esa condición y pasa a ser objeto de análisis político. Entonces, me siento en
la obligación de hacer alguna referencia. Nuestros líderes no inciden con ese
poder omnímodo que se les adjudica, pero eso sí, en el momento de decidir
están. Cuando hay que tomar una decisión, nuestros líderes votan; cuando hay
que decir qué se piensa, nuestros líderes lo dicen y ellos no sustituyen sus
compromisos políticos por compromisos personales. No, esa no es una
característica de nuestros líderes; los nuestros se pronuncian, los nuestros
asumen, los nuestros votan. Digo que es tal la naturaleza de las cosas que todo
líder político aspira un día a ser Presidente de la República, y eso es
legítimo, pero si ante una división de la fuerza política el líder debe tener
dos visiones y esa es su actitud, tengo o no derecho a pensar que es
preocupante que siendo Presidente de la República pueda convocar al Consejo de
Ministros y cuando aprecie que en él hay una división, se retire porque tiene
un compromiso privado que prevalece sobre el compromiso del Estado. Me provoca
preocupación que podamos tener un sistema político de liderazgos donde se
manifiesta una debilidad en asumir cuáles son las obligaciones y responsabilidades
que tienen los líderes.
SEÑOR KORZENIAK.- ¿Me permite una interrupción, señor
Senador?
SEÑOR FAU.- Con mucho gusto.
SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador Korzeniak.
SEÑOR KORZENIAK.- Señor Presidente: creo que señalé un
hecho objetivo, por lo que podría haber contestado por vía de alusión pero, tal
vez, cuando llegue el momento de hacerlo estaré medio dormido y no pueda
hacerlo de esa manera.
A fin de dejar de lado una suerte de retórica muy
ampulosa, quiero decir que el señor Senador Fau se
está refiriendo concretamente a lo siguiente. Dije que según la costumbre de
los Partidos históricos, los líderes usaban un sistema de decisión que, a
veces, más o menos sustituía a los organismos de conducción. El señor Senador Fau dice que eso puede ser malo, pero es peor que el señor Tabaré Vázquez se haya retirado de la Mesa Política en el
momento en que se votaba si se iba o no a apoyar este proyecto de ley. Esto es
lo que quiere decir el señor Senador Fau detrás de
todas esas palabras un poco ampulosas. Me parece que no está bien aludir a ese
tema que tiene inserto problemas de tipo personal, pero si el señor Senador Fau lo hace, voy a señalar en este ámbito que presencié en
la televisión, precisamente, el día en que Jorge Batlle ganó las elecciones
internas, que a los 10 minutos señaló cuál sería su lista de Senadores y
también manifestó que se guardaba el primero o segundo lugar para ir generando
expectativas; se expresó en ese estilo gracioso que suele utilizar. Pienso que
si en la oportunidad de elaborar una lista de Senadores dentro de cualquiera de
los sectores del Frente apareciera el doctor Tabaré
Vázquez diciendo que se lo debe hacer de tal o cual manera -sé que no lo haría
porque tiene un gran respeto por la orgánica del Frente, lo que me parece muy
bien- no sería bien visto. No creo que ello fuera un demérito para la fuerza
política, sino al contrario.
Quería hacer esta aclaración porque me parece que lo que
se está criticando es que el doctor Tabaré Vázquez no
estaba en la Mesa Política en el momento en que se votó el tema. Conocía todas
las propuestas y les había dicho a todos cuál era su opinión; no obstante,
tenía que retirarse debido a un compromiso personal. Entonces, dijo que el tema
fuera decidido por el órgano de conducción, es decir, la Mesa Política y no lo
hizo él, quien, además, no tiene facultades para hacerlo. En realidad, tiene
facultades para opinar con un voto calificado por su condición de Presidente;
digo calificado en la medida en que habitualmente es bien recibido, aunque
otras veces no.
En mi intervención de ayer no hice ninguna valoración
acerca de cuál de los líderes políticos que tenemos en el Uruguay están por
encima o por debajo; algunos de ellos se fueron al sótano hace años, otros son
viejos o se murieron. ¿Qué sentido tendría discutir en un debate sobre ANCAP si
es mejor Sanguinetti, Tabaré
Vázquez, Batlle, Lacalle o Ramírez?
Con esa franqueza y sin ánimo de generar ninguna polémica
política, quería expresar lo antedicho.
Muchas gracias.
SEÑOR PRESIDENTE.- Se va a votar una moción de orden
llegada a la Mesa para que se prorrogue la hora de que dispone el orador.
(Se vota:)
-21 en 22. Afirmativa.
Puede continuar el señor Senador Fau.
SEÑOR FAU.- Señor Presidente: creo que ha sido útil la
intervención del señor Senador Korzeniak porque él se
contestó a sí mismo. Yo no introduje el tema del doctor Tabaré
Vázquez ni el de los liderazgos, sino que lo hizo el señor Senador Korzeniak. Si él no hubiera dicho lo que expresó ayer, yo
no hubiera señalado lo que manifesté hoy. El tema lo introdujo él cuando habló
de los liderazgos, hizo las comparaciones y marcó las diferencias. Entonces,
¿cómo se puede molestar ahora, en cierta medida, porque nos referimos al tema?
Voy a seguir hablando de ANCAP pero que el doctor Tabaré Vázquez se fue, es cierto, y ese es el hecho
objetivo. Cuando tuvo que votar no votó y cuando tuvo que decidir no lo hizo;
vayamos, pues, a las cosas que importan.
Señor Presidente: me permito proclamar el acierto de Luis
Batlle cuando propuso, luchó e impulsó la creación de ANCAP. Creo que 70 años
después este Partido tiene derecho a proclamar su orgullo en el sentido de que
Luis Batlle haya tenido un papel protagónico en la creación de ANCAP. Quieren
las circunstancias que hoy, cuando estamos reformando su idea y su propuesta,
apreciemos que lo que motivó la inquietud de Luis Batlle en octubre de l931
para la creación de ANCAP es lo mismo que hoy lleva a su Partido a reformar el
organismo en los términos en que lo estamos planteando.
En ese debate que se
dio en la Cámara de Representantes, la izquierda tuvo críticas muy duras a esta
propuesta de creación de ANCAP. Tanto los Diputados socialistas como los
comunistas de entonces -leí las respectivas versiones taquigráficas- fueron muy
severos y ácidos en las críticas a este proyecto de ley. Fundamentalmente me
refiero a los Diputados Frugoni y Gómez, quienes
expusieron en una forma muy crítica, por lo que Luis Batlle permanentemente
contestaba todos y cada uno de los argumentos que desde esos sectores de
izquierda se hacían al proyecto de ley. Luis Batlle dijo en un momento dado que
"cuando nosotros vamos a realizar el monopolio del petróleo, vamos
fundamentalmente buscando las ganancias que ese monopolio nos pueda dar, las
ganancias que puede darle a la economía del país, la ganancia que puede darse a
cada uno de los consumidores colocando la nafta o el alcohol a mucho menor
precio que el que ahora tienen que pagar a las empresas particulares." En
síntesis, ese es el objetivo que llevaba a Luis Batlle a proponer el monopolio.
No por el monopolio en sí mismo, ya que su objetivo era proteger a los
consumidores, a la gente, dando ese sentido social que el Estado debe tener.
Hoy los hechos determinaron que el consumidor será mejor defendido con esta
derogación del monopolio, con esta reforma de ANCAP y con esta combinación del
interés público y privado.
Entonces, lejos de haber una contradicción entre lo que
el Partido de Luis Batlle plantea hoy y lo que este hombre sostuvo 70 años
atrás, hay una línea de coherencia, de congruencia manifiesta y total, en tanto
la discusión no gira en torno a la opción de monopolio sí o monopolio no. La
discusión tiene que ver con la forma como defendemos mejor a la gente o como no
la defendemos mejor. Esto es lo que hoy está en el debate público nacional y es
también lo que intentamos enfatizar aquí. De manera que, para nosotros, Luis
Batlle tuvo razón, y esta empresa que hoy el país tiene, llamada ANCAP, que
todos queremos defender y a la que todos le damos la significación económica y
potencial que tiene, este valor patrimonial que ella significa y del cual todos
nos enorgullecemos, se la debemos al Estado, y no es malo recordar esto. Es el
Estado el que, a través de 70 años, con aciertos y con errores, con buenas Administraciones
y con algunas otras no tan buenas, fortaleció a una empresa que hoy todos
queremos defender, porque todos sentimos orgullo de que Uruguay tenga una
empresa como ésta que, reitero, es obra y producto del Estado. Lo que ocurre es
que hoy, para que podamos seguir sintiendo orgullo por ella, debemos reformarla
y esa es la razón por la cual estamos actuando de este modo.
SEÑOR SINGER.- ¿Me permite una interrupción, señor
Senador?
SEÑOR FAU.- Con mucho gusto.
SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra al señor Senador Singer.
SEÑOR SINGER.- He solicitado una interrupción,
simplemente, porque me parece que lo que acaba de decir el señor Senador Fau amerita el aporte de un dato que considero importante,
en función de las críticas que, sobre la gestión de ANCAP, se han realizado en
el debate.
Concretamente, quiero señalar que en los últimos 20 años,
ANCAP redujo su plantilla de funcionarios, de 12.000 a 4.000. Quiere decir que
hoy está operando con la tercera parte del número de funcionarios que tenía 20
años atrás. No es una cuestión menor, y poca gente lo sabe. A su vez, esto
prácticamente no ha sido dicho. Por nuestra parte, creímos que esta era la
oportunidad adecuada para incorporar este dato, interrumpiendo, para ello, la
exposición del señor Senador Fau.
SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Fau.
SEÑOR FAU.- Considero muy oportuno el dato aportado por
el señor Senador Singer que, sin duda, enriquece esta
discusión. A la vez, aprovecho accidentalmente para incorporar una pequeña
información, que me acercó hace algunos minutos mi colega y querido amigo, el
señor Senador Correa Freitas, referida a una polémica
que se dio ayer entre los señores Senadores Heber y Gargano, en la que manifestaron cuáles podían haber sido las
utilidades de ANCAP en el Ejercicio 2000. La memoria hecha pública por esta
empresa del Estado rectifica, en cierta medida, las palabras de ambos señores
Senadores. Dicha memoria señala que en el marco de una alta inestabilidad de
los mercados de petróleo crudo, ANCAP logró, en el Ejercicio cerrado al 31 de
diciembre de 2000, un resultado positivo del orden de los U$S
30:376.000, cifra sensiblemente superior a la alcanzada en el año 1999. Esto
muestra que, como ocurre siempre, la verdad no está ni en lo que dijo uno, ni
en lo que afirmó otro, sino en el medio. El señor Senador Gargano
manejó una cifra distinta a la que figura en esta memoria recientemente
publicada por el Directorio de ANCAP.
SEÑOR HEBER.- ¿Me permite una interrupción, señor
Senador?
SEÑOR FAU.- Con mucho gusto.
SEÑOR PRESIDENTE.- Puede interrumpir el señor Senador Heber.
SEÑOR HEBER.- Simplemente, quisiera recordar un poco la
polémica que tuvimos ayer con el señor Senador Gargano,
aunque realmente es una pena que él no se encuentre en este momento en Sala.
En primera instancia,
cuestionaba el hecho de que él hablaba de U$S
1.000:000.000 de facturación. Por mi parte, sostuve que no se podía hablar de U$S 1.000.000.000, ya que eso inducía a engaño. Si se
tratara de una empresa que facturara por esa cantidad, evidentemente estaríamos
perdiendo una empresa que tendría ganancia. Sin embargo, de lo que se trata es
de que factura U$S 1.000:000.000. De esa cantidad, U$S 500:000.000 corresponden a impuestos -así lo manifesté-
lo que está avalado por la documentación que tenemos. También señalé que el
aporte de ANCAP a Rentas Generales había sido cero en el año 2000. No hablé de
las ganancias de la empresa. Dije que en ese marco en el que venían
reduciéndose las ganancias de ANCAP, hubo una previsión. Es decir, no dije que
ANCAP perdía, sino que los aportes a Rentas Generales en el año 2000 habían
sido cero. Y esta es la verdad. No estoy hablando del Impuesto a la Renta, que
pagó, y si efectivamente lo hizo, fue porque hubo ganancia. La empresa pagó,
además, el IMCOME y otros impuestos, que también mencioné. Sostuve que hubo una
previsión porque, indudablemente, el riesgo argentino de las inversiones y la
suba del precio de los petróleos, llevó a que el Directorio de ANCAP -en ese
margen de ganancia no abultada, de casi U$S
30:000.000, que ha mencionado el señor Senador Fau-
no hiciera ningún tipo de aportes a Rentas Generales. Estamos hablando de una
empresa que en el año 2000 no contribuyó con Rentas Generales, como sí hicieron
otras empresas. Aclaro que me estoy refiriendo a empresas que tuvieron sus
ganancias.
Estas han sido las aclaraciones que deseaba realizar,
para que quede bien establecido que lo que manifesté es absolutamente cierto.
SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Fau.
SEÑOR FAU.- Como el debate no es conmigo, sino con el
señor Senador Gargano, de pronto el señor Senador Heber podría pedir que la versión taquigráfica de sus
palabras sea enviada al despacho del referido señor Senador.
(Hilaridad)
-Señor Presidente: en la línea de razonamiento que
estamos siguiendo, quiero decir que nuestro sector, el Foro Batllista,
siente que, así como ayer defendió a ANTEL, hoy tiene que defender a ANCAP.
Este es un compromiso político que sentimos muy fuerte. Defendimos a ANTEL con sus
reformas, y defendemos a la ANCAP de hoy, también con sus reformas, pero
sentimos que tenemos un compromiso de vocación, de convencimiento histórico
político, en lo que refiere a estar del lado de ANCAP, como lo estuvimos, en su
momento, del lado de ANTEL y como estaremos del lado de aquellas cosas que el
Estado tenga que hacer y creamos necesarias. A su vez, también daremos nuestro
apoyo cuando haya que decidir con respecto a las cosas que el Estado hace,
porque no estamos hablando de posiciones dogmáticamente cerradas. Hay cosas que
el Estado debe hacer y hace muy bien, y otras que, si no las hace, no pasa nada
e, incluso, a veces es mejor que no las haga el Estado, sino otros. Sin
embargo, reitero que en esto tenemos un compromiso; estuvimos con ANTEL,
estamos con ANCAP y en función de ello, nuestra voluntad política de acompañar
este proyecto, pasa por ese ángulo. Esto, de suyo nos lleva a la reafirmación
del pensamiento batllista. No pretendemos, con esto,
ser los intérpretes de lo que el batllismo es o
significa, sino simplemente sentirnos batllistas,
coherentes con una visión de país en la que seguimos creyendo, no anclados en
el pasado, no asumiendo que lo que se planteó hace 60, 70 u 80 años hoy tiene
fuerza de roca. No, no desde ese ángulo o en esa posición; pero sí nos volcamos
a la voluntad de cambio, de reforma, de transformación y de renovación, pero
rescatando la sustancia del pensamiento batllista que
es, fundamentalmente, su preocupación por la gente.
SEÑOR PEREYRA.- ¿Me permite una interrupción, señor
Senador?
SEÑOR FAU.- Con mucho gusto.
SEÑOR PRESIDENTE.- Tiene la palabra el señor Senador
Pereyra.
SEÑOR PEREYRA.- El estimado señor Senador Fau, saliéndose de sus normas habituales, hace el elogio
encendido del Partido Colorado, desde el Batllismo y
su obra. Hace un rato hablaba de la labor de Legisladores colorados -que no
desconocemos- en la redacción de la Ley del año 1931 que dio lugar al
nacimiento de ANCAP y, sin embargo, nos parece que fue un esfuerzo conjunto y
no exclusivo del Partido Colorado ni del Batllismo, a
tal punto que uno de los redactores de la ley fue el doctor Gustavo Gallinal. Quieren las circunstancias que haya sido Miembro
Informante un nieto del doctor Gustavo Gallinal,
nuestro compañero Francisco Gallinal. De manera que
estas son conquistas que pertenecen a los Partidos políticos del Uruguay -los
que eran ampliamente mayoritarios en aquella época- y, como el señor Senador ha
señalado bien, en esta oportunidad también contaron con algún concurso de otra
fuerza política importante del país.
Me pareció que esta era una buena oportunidad para dejar
sentadas estas cosas.
Muchas gracias.
SEÑOR PRESIDENTE.- Puede continuar el señor Senador Fau.
SEÑOR FAU.- Me alegro de haber logrado mi objetivo. Si
hubiera mencionado al doctor Gallinal y al Partido
Nacional no hubiera posibilitado que el señor Senador Pereyra, como buen blanco
que es, defendiera a su Partido y a sus figuras más eminentes. Por tanto, creo
que una cosa es que lo diga un colorado y otra, que lo exprese un blanco tan
blanco como el señor Senador Pereyra. En tal sentido, me congratulo de que esa
omisión, casi voluntaria y picarona en que incurrí, haya dado resultado. En la
oportunidad que tuve de leer todas las versiones taquigráficas, efectivamente,
el doctor Gallinal aparece como una figura
protagónica en ese debate y tuve el mismo razonamiento, ya que su nieto pasa
ahora a tener un papel importante en temas que fueron preocupación sustantiva
de su abuelo.
En esa reafirmación del pensamiento batllista a que hacía referencia existe ese componente que nos ha caracterizado siempre. Mientras que las sociedades tengan fuertes y débiles, el concepto de la ayuda tiene una sola visión; así lo ha entendido el Batllismo históricame