LO QUE SE VIENE

 

Si Ud. cree que la discusión sobre la conveniencia de que ANCAP se asocie con privados comenzó, se equivoca rotundamente. Hasta ahora solo han sido tibias las movilizaciones del adelanto electoral a los que fuimos obligados por su gremio de funcionarios la inmensa mayoría de los uruguayos.

 

Si la recolección de firmas estuvo plagada de falsedades, de avisos publicitarios con una señora lamentando la emigración de un familiar, con una invasión de muros pintados con la mentira recientemente reconocida, de que ANCAP se vendía,  no es extraño pensar que el remate de esta elección prevista para el mes de Diciembre se discuta de todo menos de combustibles, refinería o empresa privada alguna.

 

Los recientes cruces de declaraciones entre primerísimas figuras del quehacer político nacional nos confirma que lo que se avecina será una campaña plagada de durísimos enfrentamientos que dista en mucho del espíritu con que fue elaborada la ley 17448.

 

Vale la pena recordar que la misma fue producto del único consenso político generado en este periodo, promovidos fundamentalmente  a través de los encomiables esfuerzos del General Liber Seregni y su Instituto de Estudios que prendió la saludable tarea de modificar el paradigma impuesto en los noventa para la modernización de nuestras empresas publicas, pasando del concepto de privatización o enajenación de nuestros activos estatales a éste que recoge la ley de la asociación a favor del Estado.

 

Sabemos de la existencia de un cronograma de actividades que no buscan otro objetivo que profundizar irreversiblemente las divisiones que existen entre nuestros compatriotas, fundamentalmente a través de consignas que pretenden en forma maniquea distinguir a uno y otros sólo por el hecho de opinar sobre un ente autónomo y su inserción regional, olvidando gratuitamente la mayor virtud que ha tenido nuestro pueblo que ha sido el mancomunado esfuerzo para resistir los embates de la mayor crisis de la historia.

 

Este espíritu de tolerancia, de respeto a la divergencia, de la valorización de la conciencia nacional por encima de los intereses partidarios, son los que siguen asombrando al mundo entero.

 

La cercanía del año electoral, entonces no puede de ninguna forma ser excusa para tirar por la borda una construcción centenaria, revitalizada por la generación que forzó la apertura democrática.

 

Por tanto, entendemos, como participes y responsables de un porcentaje importante de opinión ciudadana, que es nuestro deber recordar a los que pretenden obligarnos a incursionar en caminos de patológica confrontación que el destino de prosperidad y justicia que soñamos con ansiedad, tiene un punto de partida inevitable que pasa por la búsqueda de acuerdos lógicos que sin falsas oposiciones permitan el clima de certeza y tranquilidad que devuelva la confianza en los agentes económicos para confiar nuevamente en nuestra probada capacidad.

 

De nuestra parte haremos el esfuerzo de contribuir con argumentos objetivos que permitan centralizar la toma de decisión en lo estrictamente estipulado por la ley a consideración; Prueba de ello es que a partir de este numero de COMPROMISO estarán publicadas todas y cada una de las opiniones vertidas en la discusión parlamentaria de forma de reafirmar el concepto que tenemos de libertad y cada ciudadano sea libre de formar su propia opinión de cara al 7 de Diciembre.

 

Nunca concebimos formar parte de un movimiento político para generar el recelo entre nuestros compatriotas, mucho menos en los momentos que atravesamos, así que Desafío Nacional hará honor a su tradición de trasparencia y objetividad en esta instancia para reafirmar el espíritu constructivo y de consenso extra partidario que posibilitó la existencia de esta ley. 

 

Sebastián Da Silva