La república bananera
“Una república bananera”, todos nosotros hemos
escuchado esta expresión netamente despectiva por cierto, es la forma en que
otros países del primer mundo se refieren a las naciones de este lado del planeta, donde según su
visión, no existe el orden, ni el respeto por las normas, casi como si se
trataran de tribus bárbaras que viven en
total anarquía.
Por
demás esta decir a nadie agrada la mencionada apreciación, aunque somos
conscientes que por diferentes motivos desde
los otros países se tiende a meternos a todos en la misma bolsa, sin
distinción alguna.
Durante
muchos años los uruguayos, sentimos que esta calificación nos era ajena, pues
el nivel cultural y educacional de nuestra gente, así como la rica historia
democrática, e institucional asimismo como el innegable respeto por el régimen
jurídico, hacía que sacáramos una luz de ventaja sobre nuestros vecinos de la
región.
Pero
“Cambia, todo cambia”, dice la canción popular, y eso es lo que esta pasando
aquí desgraciadamente, donde desde las más altas esferas de poder se esta desde
hace más de 14 meses haciendo ingerentes esfuerzos en igualar para abajo.
Para
eso, tan solo basta hacer un breve repaso de las cosas que vinieron de la mano
del proyecto progresista.
Plan
de emergencia, para que buscar trabajo si el estado nos va a dar dinero, por no
hacer nada. Ley de humanización de cárceles, soltemos los presos, aumentemos la
inseguridad y que de los derechos humanos de los ciudadanos decentes se
encargue vaya a saber quien. Hablemos de un gasoil productivo, pero después
desactivémoslo por ser inviable, viva el país productivo, pero tengamos una
carpa de productores por más de un año frente al parlamento.
Apostemos
por la inversión, pero hagamos de la ocupación de los lugares de trabajo una
cosa de todos los días, sin importar de que lado esta la razón.
Pero
bueno, como todo esto parecía poco ahora desoímos el sagrado principio de
separación de poderes, pilar básico de un sistema democrático y un ministro de
estado presiona, para dejar de lado un fallo judicial en favor de un sindicato,
sinceramente la capacidad de asombro está totalmente desbordada, y vaya a saber
lo que nos espera de aquí al fin del periodo de gobierno.
Siento
que estamos en un tobogán donde van en bajada todos nuestros valores más
tradicionales.
Mucho
me temo que de esto seguir así, quien en el futuro se refiera a nosotros como
“República bananera”, nos estará haciendo un favor.