HACIA EL CAOS

 

Las cámaras empresariales, reunidas en solemne sesión, denunciaron que “está en juego la marcha de la economía” y que estábamos ante “un caos en el que no manda nadie”.

 

Si estos dos conceptos, intimamente ligados el uno al otro, los hubiese vertido un dirigente político, Diputado o Senador, de la oposición, tendrían un valor.

 

Es natural que quienes estamos “dentro de la trinchera política” tendamos a magnificar o exagerar las cosas, por lo que muchas veces el efecto de reiterar la denuncia, termina siendo el de la devaluación de la misma. Es como lo del pastorcito.

 

Pero cuando el grito sale de Rincón y Misiones, la historia es otra.

 

Es más grave.

 

No porque pueda haber opiniones calificadas ni mucho menos porque una valga mas que la otra, sino por el efecto sobre las decisiones futuras de quienes  formulan este tipo de sentencias.

 

¿Qué nivel de toma de riesgo empresarial podemos suponer que se puede vaticinar para el futuro inmediato por parte de los que ven un horizonte caótico y anárquico?

 

La sangre está empezando a llegar al río, y los empresarios parecen estar al borde de un ataque de pánico.

 

Alerta: la peor de las crisis es una crisis de confianza.

 

No queremos que esto se de, y para eso el gobierno tiene que tomar medidas.

 

El gobierno tiene que mandar señales. Transmitir confianza y certidumbre.

 

Firmeza para tomar decisiones que pueden ser en algunos casos traumáticas para sus intereses electorales.

 

El gobierno tiene que procesar relevos en el gabinete. Ya.

 

Se tiene que oxigenar al sistema que está empezando a denunciar preocupantes signos de saturación, desgaste y asfixia.

Parece que a los empresarios se les agotó la paciencia y ven el caos a la vuelta de la esquina.

 

Humildemente, nosotros hace tiempo que lo venimos denunciando.

 

Alvaro Alonso