LAS SECUELAS DE LA POLARIZACIÓN
Según
la Real Academia Española polarizar significa: absorber, concentrar,
atraer, captar y de su acción
sobreviene la polarización.
Nada más evidente a esta
definición semántica que las intenciones sucesivas de los extremos políticos de
nuestra sociedad que un día si y otro
también procuran concentrar y atraer a la opinión publica con el propósito de
captar algún voto perdido.
Asimismo y no lo dice el
diccionario se procura ocultar.
La estrategia del Foro Batllista y
del Frente Amplio no es novedosa y ha sido la sumatoria de enfrentamientos
mediáticos lo que ha provocado sistemáticamente el ocultamiento de las
naturales debilidades sectoriales que cualquier actividad que se desarrolle en
grupo suscita, y por respeto a la independencia de sus opiniones no entraremos a detallar.
Pero unos y otros, frente a la
vulnerabilidad del momento cruzan las espadas los fedayines y en casi todos los
casos distraen automáticamente la atención ciudadana.
El problema no radica en la
crítica a su artificial estrategia sino en sus efectos que al entretener la
opinión pública obliga al resto del sistema político a realizar un pronunciamiento
que lo alejan de su principal obligación que no es otra que la de proponer soluciones para salir de la
recesión.
Afortunadamente nuestro Partido
Nacional no ha entrado en este juego, y la mayoría de estos debates tiene a los
blancos como testigos de lujo, distanciados de las preferidas evaluaciones del
pasado, apelando a la más grata de las batallas que son las que se dan por las
ideas y principios.
De todas formas por aquello de “palos
porque bogas y porque no bogas palos” se nos involucra y sin tener arte ni
parte igualmente somos víctimas del descreimiento generalizado que con razón
exige la misma hidalguía al sistema político que la demostrada por la sociedad
en momentos de enfrentar a la adversidad y no esta priorización autista y provocada que solo interesan a sus voceros
junto con sus respectivos acólitos
Como tantas veces Wilson Ferreira
Aldunate marca a fuego el pensar nacionalista y en un reportaje publicado en
“Búsqueda” el 29 de Agosto de 1985 hace referencia a este tan manido tema y nos
ilustra la vocación que el Partido debe asumir.
El Cronista pregunta” Ante una eventual polarización de la
opinión pública ¿no es el Partido Nacional el que corre más riesgos, al tener
electoralmente un pie en el centro derecha y otro en el centro izquierda?
Wilson contesta “Yo
suprimiría lo de centro derecha y centro izquierda, porque son categorías con las que no funciono, y además
siempre me niego a entrar en el campo del toro: no dejo que las categorías me
las ponga el adversario. Pero entiendo lo que se me pregunta ¿Corremos riesgo
ante la polarización de la opinión pública? Contesto: si señor, evidentemente,
porque los polarizados son los que no corren riesgo alguno. Ellos consultan a
una opinión militante que cuando más polarizada está, menos problemas les
crean. Ello a su vez, genera un círculo vicioso acrecentando aun más la
polarización.
En
todos los procesos de esa naturaleza el que tiene más para perder es el
sensato: ¿Corremos riesgos? Sí corremos, pero vivimos en este país desde hace
150 años corriendo riesgos. Nuestra historia es la historia del deliberado
enfrentamiento de riesgos, y estamos
más vivos que lo que algunos que decretaron nuestra muerte suponen”.
Más claro imposible, el reclamo de
sensatez de Wilson se trasforma en obligación y por tanto en agradable
imposibilidad de que los blancos inicien un proceso de estas características.
Atentos estaremos para que se
cumpla con su exhortación.
Sebastián Da Silva