Juventud divino tesoro
Hace unos días tuvimos la
oportunidad de concurrir al recital de rock realizado en el Estadio Centenario
en el que participaban las mejores bandas de nuestro país, algunas ya
consagradas y otras no tanto y, más allá de apreciaciones musicales y
personales ( por ejemplo la constatación de que ya no aguanto jornadas tan
extensas sin que el cansancio me envuelva totalmente ), me gustaría hacer un
par de reflexiones sobre actitudes de muchos de los participantes, en general
los más jóvenes, que participan de estos eventos.
La
primera de ellas es el canto sistemático de miles de personas, fenómeno que se
repite en todos los recitales, de “...el que no salta es un botón”. No voy a
tratar de hacer de este artículo una apología “a lo García Pintos”
de las fuerzas policiales o militares, pero a esta altura del partido...¿se puede culpar de algo a estos sectores? Yo recuerdo en
la salida de la dictadura que esta misma consigna se coreaba con pasión y
razones sobraban para así hacerlo. Era lógico que los uruguayos demostraran su
ira contra quienes habían ejercido un sistema de represión que nos había
privado de derechos imprescindibles como la libertad y, en muchos casos,
Otra de las situaciones
patéticas que se reiteran en estos acontecimientos y frente a la actuación de
algún grupo musical extranjero, como era el caso del “Centenariazo”,
es la posición “chauvinista” de gritar “Uruguay, Uruguay” para dejar en claro
nuestra condición de pueblo superior, que solo marca el tremendo complejo de
inferioridad que muchos uruguayos tienen. El problema está en que si solo con
gritar consignas nacionalistas una nación creciera y se desarrollara,
probablemente el Uruguay disfrutaría de una cómoda posición entre los países
del Primer Mundo. Somos los más grandes del mundo pero nuestro ego parece
jugarnos una mala pasada, atragantándose en alguna parte de nuestro cerebro.
Me parece que es un buen
momento para empezar a demostrar por muchos uruguayos jóvenes que poseen
neuronas que se conectan entre si y que dan como resultado alguna cosa
positiva. Lo del título es verdad pero depende de nosotros mismos.