El sindicalismo de hoy
Una cosa es el Sindicalismo Libre y la defensa de estas libertades y
otra muy distinta la desconstrucción de un vínculo que debe apostarse a
fortalecer y no a disolver entre empleado y empleador. Esta base de la Ley de Fueros
pone la piedra fundamental para un posible libertinaje sindical, la opresión
por parte de estos sindicatos sobre los no afiliados y el estancamiento del
desempleo en pos de un temor fundado sobre nuevas contrataciones de empleados
inamovibles en el Sector Privado.
Este vergonzoso proteccionismo de una de las partes en flagrante
menosprecio de los derechos de la otra, solo es comparable a la vergonzosa ley
de ANCAP que finalmente quedó sin efecto, donde los trabajadores de la empresa
disponían de más del 30% del articulado ostentando airadamente puramente
derechos y acorralamiento del inversor.
El miércoles a la noche vimos en TV a Juan Castillo, un personaje al
mejor estilo Ubaldini de Argentina en
la época de Alfonsín, mostrando su más ácido y obcecado discurso sindical. Era
como haber apretado el botón de la máquina del tiempo y regresar por lo menos
40 años.
Con un irreconciliable
discurso opuesto por naturaleza genética entre trabajadores y empresarios, fue
la manifestación y síntoma más triste de un Uruguay que ha perdido su rumbo en
cuanto a trabajo, empresa y sociedad, por que de pretender reconocer derechos
con los cuales tenemos carencias, respecto a los trabajadores, hemos pasado de
un plumazo a un concepto exclusivo de derechos sin obligaciones y a darle la
razón al PIT-CNT de que las empresas son de los trabajadores y no de los
empresarios “Y” los trabajadores.
Una Ley, gracias a Dios aun
en estudio por una de las Cámaras, que no hace más que reconocerles privilegios
a los sindicalistas y dejar fuera de la consideración a los trabajadores NO
afiliados, que sepa Ud. llegaron a ser, los “afiliados”, sólo el 10% del
total de trabajadores del Uruguay y que han tenido un cierto repunte en este
“año progresista” que estamos terminando.
Castillo hizo referencia a
Europa como la Meca de las libertades sindicales y argumentó exponiendo que
cuestiones resueltas hace décadas allá, acá recién comenzamos a caminarlas, en
cierta medida puede tener razón, el problema es que el camino de esta Ley de
Fueros Sindicales no es el camino que se recorrió en Europa o el que se recorre
ahora.
¿Qué pasa con el obrero y
trabajadores que no están afiliados a la hora de despidos o achique de
personal?, por que sepa que el empleador, cumpliendo a rajatabla con las leyes
de despido, puede despedir a trabajadores cuando él lo crea necesario o a su
simple antojo pues la empresa y el capital le pertenecen, no necesita estar en
quiebra, fundirse o tener un mal año de ventas, EL dispone de sus recursos
humanos, así como de sus recursos materiales y financieros como lo estime
necesario (**ver
nota al pie). Cuando en 1997 Fleischmann Uruguaya comenzó una reestructura en sus
inversiones en el Cono Sur y despidió a cientos de trabajadores y planilla
gerencial, NI UNA SOLA queja se elevó de los trabajadores más allá de la
molestia natural de perder la fuente de trabajo, esto por que era una empresa
que trataba, en general, muy bien a sus
empleados, pagaba bien y cumplió religiosamente con los despidos pagando lo que
manda la Ley. En ese momento la empresa
No estaba en quiebra (faltaba más, hacía poco había obtenido el Premio a la
Calidad del LATU y certificado ISO 9000) y tampoco pasaba problemas de ventas
ya que había sido la filial Nabisco con mayores ventas de la región.
Lo cierto que el PIT-CNT
hace décadas que ha desencantado a los trabajadores pues los sindicatos más
fuertes han hecho gala de defender los intereses de sus dirigentes y de
dirigencias feudales por sobre los intereses de los trabajadores, también hay
buenos sindicatos, bueno es decirlo, pero los que más nueces hacen sonar no
siempre están en esa lista. Ayer mi señora me comentaba que en su trabajo
público, y en su dependencia, mayoría votante del Frente Amplio, precisamente
la mayoría no está afiliada al sindicato pro que no cree en ellos. Esta Ley
busca simplemente que por temor los trabajadores se afilien a los famélicos
sindicatos progresistas que saben no son representativos.
Una Ley de Libertades sindicales, más allá de que el título de por si
es una paupérrima manifestación de poder cuando en realidad debiera llamarse
algo más similar a “Ley de Libertades y Obligaciones sindicales” o “Ley de
regulación de las relaciones empleado-empleador”, debe contemplar ambas patas,
no hay derecho sin obligaciones y no hay libertades sin igualdad, no se puede
acorazar al trabajador y desproteger al empresario, el divorcio irreconciliable
del que Castillo habla, es en realidad una relación de intereses compartidos
pues en definitiva si no hay empresa, ni trabajadores ni empresarios tendrán
sustento, ambas partes velan por que a la empresa le “vaya mejor siempre”, ...
¿o no Sr. Castillo?, a lo mejor como Ud. es empleado de la ANP y es inamobible,
le da lo mismo si a la ANP le va bien o no pues Ud. tiene el puesto asegurado
casi de por vida.
¿Por qué esta Ley no hace
ninguna referencia a “DEMOCRATIZAR” los sindicatos, donde un séquito de
iluminados eligen alrededor de una mesa el destino de cientos o miles de
trabajadores, apadrinados por cláusulas en los estatutos como que el carácter
resolutivo de las Asambleas Generales del tal o cual sindicatos debe tener un
quórum del 51%, pero al no alcanzarse ese porcentaje, el segundo o tercer
llamado funciona con los presentes y resulten por sí cuestiones que
involucrarán y afectarán a todos los trabajadores?. ¿Por qué nadie ni PIT-CNT o
Gobierno habla del voto secreto en los sindicatos?, ¿Por qué no se ha revisado
el carácter representativo de los sindicatos cuándo su % de afiliados no llega
en muchos casos a ser más del 5% de algunas empresas o instituciones?, ¿a
quiénes representan estos sindicatos?.
¿Por qué nadie a puesto
sobre la mesa la coerción que los gremios y sindicatos hacen sobre los no
afiliados?, ¿nadie habla de las amenazas a los estudiantes en la Universidad
para que se afilien sino no pueden tomar exámenes?, ¿nadie habla de las
retenciones de sueldos de funcionarios públicos por que no están afiliados?,
¿nadie habla de los dirigentes sindicales que llegan a las asambleas en
ostentosos autos (pero descamisados y despeinados “a lo pueblo”) mientras se
supone que ganan un mísero sueldo como el resto de trabajadores que se sienta
en la platea?.
A este país le hace falta
una buena Ley de fueros sindicales, es cierto, pero en serio, contemplando
libertades, derechos y obligaciones de ambas partes. Nos hace falta identificar
manzanas podridas en ambos lados. Por que los malos no están sólo del lado de
los empresarios, aunque siempre aparecer represores sindicales como el Dr.
Federico Fasano, pero en la otra vereda también hay malas prácticas sindicales.
Yo quiero un sindicato que
me defienda, que sepa lo que defiende, no de dirigentes que NO concurren a
trabajar gracias a sus fueros sindicales, yo quiero un sindicato donde las
decisiones las tomemos todos los trabajadores en asambleas democráticas. Yo no
quiero un sindicato que discrimine a trabajadores no afiliados. Yo quiero un
sindicalismo libre pero responsable.
Uruguay merece un
sindicalismo otrora ejemplo de grandes logros colectivos y referente en el ámbito
mundial por su entendimiento de partes, su pensamiento de construcción del país
aunando fuerzas con empresarios y Sector Público, por supuesto no sin saltearse
las firmes disputas que se vieron y escucharon en cada oportunidad (como sobre
las 8hs), pero un sindicalismo que no asuma una oposición cuasi genética e
imposible de acercar.
El mundo avanza, la
Comunidad Europea avanza,...el PIT-CNT duerme el romanticismo del tiempo y se
vuelve cada día más retrógrado en su accionar y reclamos. El trabajador es la
pieza clave para el empresario, resulta estúpido pensar que el empresario se
predispone siempre a maltratar a quien en definitiva hace de su negocio lo que
es y coartar el progreso de su empresa. El beneficio de ambos es el progreso
de ambos.
Festejen uruguayos!,... y si
anda buscando trabajo, hablé con Tabaré para que lo meta en su servicio de
seguridad personal o con la Intendencia de Maldonado y Canelones, ah!,
asegúrese de ser familiar de algún directivo nuevo, ese es el único concurso
que parecen estar tomando en esas comunas.
**Referencia: Es interesante
leer parte de la Ley Orgánica del Trabajo de Venezuela, país recientemente
ingresado a la categoría de “Dictadura Constitucional” en manos del buen amigo
de nuestro Presidente el “bolivariano” Chávez.
“Artículo 104. Cuando la
relación de trabajo por tiempo indeterminado finalice por despido o basado en
motivos económicos o tecnológicos, el trabajador tendrá derecho a un preaviso
conforme a las reglas siguientes: a) Después de un (1) mes de trabajo
ininterrumpido, con una semana de anticipación; b) Después de seis (6) meses de
trabajo ininterrumpido, con una quincena de anticipación; c) Después de un (1)
año de trabajo ininterrumpido, con un (1) mes de anticipación; d) Después de cinco
(5) años de trabajo ininterrumpido, con dos (2) meses de anticipación; y e)
Después de diez (10) años de trabajo ininterrumpido, con tres (3) meses de
anticipación.
Parágrafo Único: En caso de omitirse el preaviso, el lapso
correspondiente se computará en la antigüedad del trabajador para todos los
efectos legales.
Artículo 105. El despido deberá notificarse por escrito con
indicación de la causa en que se fundamenta, si la hay. Hecha la notificación al trabajador, el patrono no podrá
después invocar otras causas anteriores para justificar el despido. (...)
Artículo 106. El aviso previsto en el artículo 104 de esta
Ley puede omitirse pagando al trabajador una cantidad igual al salario del
período correspondiente.”
Artículo 514. El patrono estará obligado a negociar y celebrar
una convención colectiva de trabajo con el sindicato que represente la mayoría
absoluta de los
trabajadores bajo su dependencia. Si éstos realizan actividades correspondientes a profesiones
diferentes, el sindicato profesional, para ejercer el derecho a que se refiere
este artículo, deberá representar la mayoría absoluta de los trabajadores de la
respectiva profesión.