Por que los otros si y nosotros no
Cuando vemos el
desarrollo industrial y social de países como chile e Irlanda, nos viene a la
cabeza la pregunta de porque un país latinoamericano como nosotros logra ser lo
que es y un país europeo en estructura similar a la nuestra logra revertir su
desarrollo y nosotros no; parece que ni por ser latinos, ni por poseer una
estructura similar, logramos asimilar los buenos ejemplos.
Que es lo que sustancialmente no nos permite llegar a lograr una
urbanización adecuada, ver obreros con grúas que van y vienen,
camiones que desbordan de ladrillos y bolsas de cemento, jardineros que
cortan el pasto con esmero frente a casas o edificios aún sin terminar, todo en
un clima de plazos que se deben cumplir; lo que no es más que el reflejo de un
país en expansión, vital, moderno, en permanente construcción.
A veces al mirar la realidad,
la impresión que se denota es que nos falta orden, limpieza,
organización; en los referidos países no logré ver basura en las calles ni afiches
pegados en las paredes, a pesar de que tienen elecciones presidenciales y
legislativas, como nosotros.
Efectivamente, la brecha entre el país trasandino y sus vecinos de
América Latina se está ampliando, como lo hace Irlanda con sus propios vecinos,
ya que lo que hacen esos países es crecer, desarrollar la construcción,
desarrollar la infraestructura vial, portuaria y aeroportuaria, mejorar los
niveles de ingresos pues mejoran los niveles de consumo, lo que logran ya que
captan inversiones, son países que
crecen al 6 por ciento anual (aproximadamente).
Sin duda, la variable principal detrás de este
crecimiento sobresaliente es la elevada inversión productiva, pero también la
convicción de los dirigentes de que se deben buscar nuevos mercados, establecer
acuerdos de libre comercio y salir al mundo a competir.
Hoy seguimos discutiendo si firmamos o no el tratado
de Protección de Inversiones con EEUU y que hacemos con la nueva ley de Fueros
Sindicales, sin mirar cual debe ser nuestro objetivo, el cual no es más que
lograr tener un país con reglas y normas que se cumplen, cualquiera sea
la ideología, con una alta cultura impositiva,
una fuerte institucionalidad, con poca burocracia estatal, con los altos
niveles de legalidad impositiva y laboral, con eficiencia en la atención
al ciudadano en las reparticiones públicas y con la clara sensación de que los
proyectos que anuncia el Estado se hacen realidad
El crecimiento de las economías en desarrollo no sólo se debe al
buen manejo de las variables macro, sino también a la solidez de las
instituciones públicas, la estabilidad política, el imperio de la ley, la baja
corrupción y la previsibilidad.
Tienen una constante preocupación por mejorar la productividad en
todos los ámbitos, incluido el sector público, el desarrollo de una cultura de
iniciativa y responsabilidad individuales y una menor dependencia del Estado,
con una clase dirigente que mira más allá de la coyuntura y es capaz de ponerse
de acuerdo en políticas de largo aliento.
En definitiva, da la sensación de que estamos lejos ya que todavía hoy no hemos aprendido a competir ni a incertarnos en el mundo ya que seguimos confundiendo las ideologías con los negocios.
Nicolás Orrico