Agenda de problemas
Lo sucedido en uno de los hogares de la Colonia Berro en las
últimas horas vuelve a poner sobre el tapete una serie de realidades y de
cuestionamientos acerca de las mismas. Es imposible la indiferencia frente a
determinados hechos y constituye un deber ineludible el que el sistema político
en forma urgente tome cartas en el asunto.
Pero claro…las preguntas surgen casi en forma instantánea:
luego de ver los destrozos producidos por los internos¿vale la pena preocuparse
por ellos?. ¿Cuáles son las causas que llevan a un ser humano a determinadas
situaciones extremas? Y aquí es en donde las explicaciones radicales comienzan
a tomar forma porque nos encontraremos con aquellos que piensan que estamos
frente a casos sin solución alguna y, por ende, no debemos gastar tiempo y
dinero buscando una recuperación que aparece como imposible y, por otro lado,
estarán aquellos que casi con ingenuidad nos dicen que lo que sucede es que a
los muchachos no se les da oportunidades, se los encierra en antros de
perdición de los cuales salen siendo más delincuentes que antes y a los cuales
llegaron porque la responsabilidad es de las políticas económicas que los
sucesivos gobiernos han aplicado siendo estas, en última instancia, las
generadoras de pobres.
Hay, indudablemente, una cantidad de factores que se deben
tener en cuenta.
En lo que refiere a los centros de detención, las carencias
y condiciones que existen son penosas viviendo la población reclusa un
hacinamiento propio de bestias. Pero también es cierto que a la cárcel se va
por delincuente y no por otra cosa. No conozco además ningún centro de
reclusión del mundo, por más modelo que este sea, en donde el principio de
rehabilitación del recluso se cumpla a carta cabal.
El objetivo de rehabilitar al ser humano en centros de
detención aparece como una quimera y es positivo que en el país exista una
corriente que impulse el establecimiento de las penas alternativas como forma
de reivindicar al ser humano que delinque.
Otro factor absolutamente determinante en la conducta
delictiva de nuestros jóvenes de bajos recursos es el impacto que la pasta base
ha tenido en nuestra sociedad. Una droga barata y tremendamente adictiva se ha
convertido en muy poco tiempo ( justamente por las características antes reseñadas)
en un enemigo principalísimo cuando tratamos de analizar factores de riesgo que
pueden conducir a una conducta delictiva. Para ser gráficos: un consumo de
alrededor de un año de pasta base puede producir un daño cerebral irreversible
e incluso la muerte.
Pero además hay un elemento que en ocasiones se pierde de
vista. Los uruguayos de bajos recursos tienen una tendencia muy marcada a la
pluralidad de hijos. Sin manejar datos concretos pero con la experiencia de
campo que otorga la actividad política, el promedio de hijos de una familia de
escasos recursos anda en los cuatro o cinco.
Creo que el Estado uruguayo tiene los instrumentos para
atacar y colaborar con aquellas personas que lo necesitan. Pensemos que en
Uruguay existe un Instituto Nacional de Alimentación, que la salud es gratuita,
que la educación es gratuita, que existe la asignación familiar y un largo
etcétera.
Estas son solo algunas de las puntas que el tema del motín en la Colonia Berro le sugieren a quien esto escribe y todas ellas plantean problemas de difícil solución pero a su vez de una urgencia total.
El Partido Nacional como principal fuerza de oposición debe encarar los mismos como responsabilidades de Estado para darle, no a este gobierno, sino a los uruguayos, condiciones de vida digna.