Que lindo es ser blanco
Una
de las tantas canciones del folcklore nacionalista, dice en una de sus
estrofas,”Lindo, pero que lindo es ser blanco”, frase que nos identifica a
todos los que formamos parte de este partido de héroes como lo es sin duda
nuestro partido nacional.
La
fecha por la que transitamos ayuda a realizar este tipo de reflexiones, donde
por unos momentos la vorágine de la vida política pasa a un segundo plano para
que el sentimiento por la divisa blanca ocupe un protagonismo absoluto.
No
es para menos, son 170 años de rica historia lo que conmemoramos, es uno de los
momentos que sirven para revisar la historia para unos, y descubrirla para
otros.
Sinceramente
enorgullece saber que podemos mirar al pasado, y que el mismo sirve de trampolín
para el presente que transitamos y al futuro que estamos llamados a forjar.
Nosotros
los blancos podemos ver hacia atrás, nos encontraremos con que desde nuestra
fundación allá por el lejano 1836, con el lema “Defensores de las leyes”, el
libertador Manuel Oribe fue el artífice del joven estado oriental, que nacía a
la vida independiente, tan solo citaremos un par de ejemplos, durante su
mandato se abolió la esclavitud, y se sentaron las bases fundamentales para la
fundación de la Universidad de la República.
Esto
demuestra claramente que el primero en defender los derechos humanos en nuestro
país fue el fundador de nuestro partido, dato no menor si tomamos en cuenta que
por estos días, otros toman esta bandera como propia.
Luego
con el transcurrir del tiempo y el advenimiento del nuevo siglo la
modernización del país política y
económicamente era irrefrenable, por ello algunas reglas de juego debían
cambiar, la libertad para elegir y el respeto por las minorías se hacía
imprescindible, es por eso que el general Aparicio Saravia toma las armas, para
ante la indiferencia del gobierno de la época hacerlo posible, incluso llegando
a perder la vida por ello.
Finalizada
la guerra civil la pujante economía traía consigo la industrialización del
país, siendo fundamental la tutela de
los derechos de los trabajadores, Carlos Roxlo, y el teniente de Aparicio,
luego durante décadas jefe civil del partido nacional Luís Alberto de Herrera,
crearon leyes que no solo sirvieron para los trabajadores uruguayos, sino fueron base de la legislación laboral en América.
Corría
la década del sesenta y transitaba la segunda administración nacionalista,
cuando aparecieron en escena los atentados perpetrados por un grupo
guerrillero,” Los tupamaros”, quienes con sus acciones no solo desestabilizaron
la democracia que existía en el país, sino que fueron los principales
responsables del golpe de estado que se produjo en 1973.
En
esos momentos tan difíciles y oscuros la figura de un senador nacionalista se
agigantó, y se definió como su más
radical e irreconciliable enemigo quien seria sin duda el vengador de la
república, Wilson Ferreira tomó para si la responsabilidad de ser la primera
espada en la lucha por la democracia y vaya si cumplió con creces su cometido.
Con la reconquista de la democracia el gobierno necesitaba apoyo y Wilson demostró su grandeza poniéndose del lado del país haciendo posible la gobernabilidad.
Nuevamente
el partido es llamado al poder y realiza una gestión muy buena, cada vez más el
tiempo esta demostrando que con los blancos se vivía mejor.
Que
importante es poder hacer un breve repaso de la historia y sentirse
profundamente orgulloso, sin necesidad de venerar a mercenarios o glorificar a
dictadores extranjeros.
Por
un rico pasado, por un difícil pero digno presente, y por un futuro venturoso,
yo digo, pucha, lindo, pero que lindo es ser blanco.