HUELE MUY MAL
Una valija con u$ 800.000, un
embarque de municiones de Irán, negocios millonarios con una empresa petrolera,
individuos sospechosos, información contradictoria, confusa.
Todo parece sacado de alguna
novela de ficción, lo malo es que no lo es, sale en nuestros diarios todos los
días, y en los del resto del mundo, también.
Lo que sí es cierto, es que
estas cosas se dan por la sencilla razón de que nuestro gobierno, que ya
recibió a Chávez varias veces, y le sigue rindiendo pleitesía permanentemente,
eligió a Venezuela como socio estratégico.
Y así estamos. ¿Lavado de
dinero? ¿Tráfico de influencias? ¿Sobornos?
Probablemente, detrás de todo
esto haya un poco de cada cosa.
Cada uno elige con quien
salir a caminar. Y el gobierno del Frente Amplio opto por la compañía de Fidel
y Chávez.
Ahora la célebre frase de nuestro vicepresidente “bussines are bussines” cobra
vigencia creciente día a día.
Aquí en Montevideo esta
actuando la empresa estatal venezolana Pedevesa, la
que, por la información de prensa no desmentida reservó habitaciones de hotel
para el Sr.Guido Antonini,
el Sr. de la valija.
También se constató que ese
individuo visitó el Uruguay varias veces, y lo que aparece como más grave, que
su destino, y el de su valija se supone que pudo ser nuestro país.
Por otra parte, el asunto de
la compra de armas a un país que tiene embargo de las Naciones Unidas, con un trámite
de gobierno increíblemente desprolijo, donde los ministros
firmaron un proyecto de ley y su mensaje, sin supuestamente estar al tanto de
que tipo de equipamiento se iba a trasladar, tiene más oscuros que claros.
La coincidencia en el tiempo
de estos dos episodios, sumada a la payasesca explicación
del charlatán de Chávez en nuestro país, da para ponerse nervioso.
Desde que asumió esta
administración reclamamos un cambio de rumbo en las relaciones externas.
Hoy se hace irrespirable
nuestra atmósfera internacional.
Estamos, frente al mundo,
cada día peor.
Esto tiene color y olor a corrupción,
desviación de poder.
A que alguien está metiendo
además de la pata, la mano en la lata.
Alvaro Alonso